30 Abril 2011 Seguir en 
"Blum es el poder, y con una palabra puede hundir o salvar a alguien", cuenta Jorge Gutiérrez, mientras se para en medio del escenario y convoca a una reunión de actores para continuar pautando diálogos y movimientos.
La obra escrita en 1949 por Enrique Santos Discépolo y Julio Porter abrirá esta noche -a las 22- la temporada del Teatro Estable en la sala Orestes Caviglia (San Martín 251).
Blum, el personaje de Discépolo, es dueño de numerosas fábricas de industrias diversas. "Se trata de una versión. Cuando me ofrecieron la dirección me dieron libertad para su tratamiento. Y pusimos toda la acción en un ascensor; la nueva adaptación está basada en una pieza simple pero recreada sobre elementos complejos y nuevos personajes con músicos en escena", describe el director, quien no duda en definir que la pieza es una comedia farsesca.
El rol principal está a cargo de Ricardo Podazza, y el resto del elenco se completa con Jorge García, Andrea Barbá, Silvia Quintana, Andrés D?Andrea, Susana Santos, Daniela Canseco, Sergio Aguilar, Guillermo Arana, Vicente Tejerina, Rubén Ávila, Nati Vanadía, Cristina Fiz Lobo y Liliana Sánchez.
Sofía Mangini, Café Valdéz y Celia Mirabella integran la orquesta del orfanato. El montaje sonoro y los efectos especiales están a cargo de Roberto "Chicho" Ortega. Carlota Beltrame interviene en el diseño de arte de la puesta. Las asistentes son Lita Molina y Daniela Villalba.
Mientras los actores se preparan y atienden, en el escenario Gutiérrez les da una clase del contexto político y social de la obra del recordado autor de "Cambalache"; y los músicos, a bajo volumen, ensayan el valsecito "Sueño de juventud" y el tango "Tormenta". "Esta realidad sucede en la empresa de Blum, pero hay un afuera que está protestando, hay huelgas por todos lados", señala el director. Después retrató socialmente a cada uno de los personajes; a las damas de beneficencia y a las cantantes del jingle de un jabón; al botones del ascensor, y a la joven de compañía del poderoso. En el medio, un teléfono rojo no para de sonar: son los ministros y secretarios que quieren comunicarse con Blum.
Estirado en una butaca, sigue atento el ensayo el director de teatro del Ente Cultural, Oscar Zamora, y unas filas más atrás Beltrame escribe lo que falta en el vestuario o cómo debe transportarse un cuadro sin que refleje la iluminación. El escenógrafo Carlos Martínez busca un clavo para ajustar una tela en el piso, y D?Andrea no deja de cargar el mate, aunque marca la bombilla con sus labios pintados. Faltan horas para el estreno.
La obra escrita en 1949 por Enrique Santos Discépolo y Julio Porter abrirá esta noche -a las 22- la temporada del Teatro Estable en la sala Orestes Caviglia (San Martín 251).
Blum, el personaje de Discépolo, es dueño de numerosas fábricas de industrias diversas. "Se trata de una versión. Cuando me ofrecieron la dirección me dieron libertad para su tratamiento. Y pusimos toda la acción en un ascensor; la nueva adaptación está basada en una pieza simple pero recreada sobre elementos complejos y nuevos personajes con músicos en escena", describe el director, quien no duda en definir que la pieza es una comedia farsesca.
El rol principal está a cargo de Ricardo Podazza, y el resto del elenco se completa con Jorge García, Andrea Barbá, Silvia Quintana, Andrés D?Andrea, Susana Santos, Daniela Canseco, Sergio Aguilar, Guillermo Arana, Vicente Tejerina, Rubén Ávila, Nati Vanadía, Cristina Fiz Lobo y Liliana Sánchez.
Sofía Mangini, Café Valdéz y Celia Mirabella integran la orquesta del orfanato. El montaje sonoro y los efectos especiales están a cargo de Roberto "Chicho" Ortega. Carlota Beltrame interviene en el diseño de arte de la puesta. Las asistentes son Lita Molina y Daniela Villalba.
Mientras los actores se preparan y atienden, en el escenario Gutiérrez les da una clase del contexto político y social de la obra del recordado autor de "Cambalache"; y los músicos, a bajo volumen, ensayan el valsecito "Sueño de juventud" y el tango "Tormenta". "Esta realidad sucede en la empresa de Blum, pero hay un afuera que está protestando, hay huelgas por todos lados", señala el director. Después retrató socialmente a cada uno de los personajes; a las damas de beneficencia y a las cantantes del jingle de un jabón; al botones del ascensor, y a la joven de compañía del poderoso. En el medio, un teléfono rojo no para de sonar: son los ministros y secretarios que quieren comunicarse con Blum.
Estirado en una butaca, sigue atento el ensayo el director de teatro del Ente Cultural, Oscar Zamora, y unas filas más atrás Beltrame escribe lo que falta en el vestuario o cómo debe transportarse un cuadro sin que refleje la iluminación. El escenógrafo Carlos Martínez busca un clavo para ajustar una tela en el piso, y D?Andrea no deja de cargar el mate, aunque marca la bombilla con sus labios pintados. Faltan horas para el estreno.







