20 Junio 2003 Seguir en 
El anuncio del ministro de Economía, Roberto Lavagna, de que no hubo una oferta de Brasil para que los ingenios se transformen sólo en fábricas de alcohol fue muy bien recibido en el sector azucarero tucumano.
El presidente del CART, César Paz, consideró una suerte que las informaciones no hayan sido como parecían, y expresó su esperanza de que el Gobierno nacional rechace cualquier propuesta o intento de integración que no tenga racionalidad. "La zafra es un ejemplo de trabajo intenso, con enormes factores que intervienen y multiplican ese trabajo y la distribución de la riqueza", indicó.
Paz sostuvo que las declaraciones de Lavagna "traen tranquilidad al sector" y agregó que no es fácil una integración con un vecino como Brasil, que ha llevado adelante una política sucroalcoholera interna y externa que afecta a la actividad en todo el mundo. "La respuesta de Lavagna para dar tranquilidad implica que no hubo el ofrecimiento de Brasil y que Argentina mantendrá las condiciones que estableció el Congreso nacional en la ley azucarera", apuntó.
El presidente de Cactu, Otto Gramajo, señaló que las declaraciones del ministro de Economía se condicen con el plan de Kirchner de revitalizar la industria nacional."Yo confiaba en que no iba a gestarse una integración azucarera con Brasil porque no había información oficial al respecto. Este cambio hubiera significado el cierre de todos los ingenios en Tucumán", añadió.
Gramajo opinó que, de todas maneras, "no fue malo que los medios de comunicación alertaran sobre esta posibilidad, ya que esto generó reacciones positivas en el sector y en otras instituciones del quehacer económico de Tucumán". "Se va tomando conciencia de que Tucumán es azúcar y sobre el impulso que esta actividad brinda a la economía de la Provincia", remarcó el titular de Cactu.
El presidente de UCIT, Sergio Fara, se mostró tranquilo tras conocer las palabras de Lavagna, pero sostuvo: "con Brasil cerca nunca estamos seguros".
"El revuelo que se generó ante esta información se debió, en parte, a que la política expansionista de Brasil nos obliga a estar siempre alertas", recalcó. Dijo no dudar de la veracidad de las declaraciones del ministro de Economía de la Nación, pero advirtió: "los factores azucareros vamos a seguir estando en pie de lucha".
Una trampa
En tanto, Federico Lannes, ex ministro de Economía de la provincia en 1979, sostuvo que el plan alconafta, si bien fue útil por razones ecológicas y económicas en la década de 1980, hoy es una trampa de Brasil. "En aquella época había informaciones de que las existencias comprobadas de petróleo de la Argentina no durarían más de 20 años, razón por la que había que buscar alternativas", explicó, y agregó que el programa se dejó de aplicar entre 1984 y 1985. "El alcohol hoy no tiene el valor del azúcar por tonelada de caña; además, habría que preguntarse qué sucedería dentro de cuatro años si el próximo presidente de Brasil decidiera no seguir comprando el combustible producido en la Argentina", señaló.
Antes de conocer la posición de Lavagna, entidades como el CART, la FET, la Unión Industrial, la Sociedad Rural, UCIT, Cactu, FEIA, Fotia y los colegios de Abogados y de Graduados en Ciencias Económicas de Tucumán habían enviado cartas documento al secretario de Agricultura, Miguel Campos, y al vicecanciller Martín Redrado, en las que recuerdan que la actividad azucarera está protegida por las leyes 24.822 y 25.715.
ANALISIS
Se requiere unidad y mayor eficiencia
Por Fernando García Soto
El respaldo de Lavagna al sector azucarero, luego de varios días de incertidumbre, trajo tranquilidad a la Provincia, pero moderada. Sin embargo, hay algunos puntos que deberían quedar claros para evitar confusiones:
1) No es nueva la propuesta de Brasil de financiar la reconversión de los ingenios argentinos para que estos fabriquen y luego les vendan a ellos alcohol. Desde hace años y en incontables oportunidades, hemos escuchado esta oferta de boca de empresarios, de funcionarios y de operadores brasileños, bajo la consigna de que esta sería la única salida para el alicaído Mercosur.
2) Cuando en los primeros meses de este año la Argentina sancionó la Ley 25.715, que establecía sin plazos perentorios los aranceles que protegían la actividad en el país, hubo reacciones de furia en el país vecino. Se amenazó con fijar aranceles al trigo y con no comprar más productos azucarados argentinos.
3) Unos días antes de que trascendiera la hoy negada "propuesta indecente" de "Lula" a Kirchner, el ministro de Agricultura brasileño, Roberto Rodrigues, ya había manifestado esta vieja oferta ante medios de comunicación de Argentina y de Brasil.
4) En su afán de integrarse a los grandes bloques económicos del mundo, Brasil necesita negociar en nombre del Mercosur. En esta cruzada, denuncia ante los organismos internacionales a países azucareros que subsidian sus producciones. Pero se presenta como un país al que su principal socio comercial le impone aranceles precisamente por sus propios subsidios. Esto es intolerable para nuestros vecinos. Es difícil creer que "Lula" no haya hablado con Kirchner sobre el tema, aunque sea en las pausas de las reuniones del bloque.
Un cambio sostenido
5) El consumo de alcohol como carburante en Brasil viene decreciendo en favor de la nafta. Desde 1989 a la fecha, nuestros vecinos demandan un 38% más de combustibles, pero en ese lapso el consumo de alcohol en naftas cayó un 12,5% en ese país. En los últimos años, los brasileños transformaron sus usinas y estas fabrican ahora alcohol y azúcar casi en iguales proporciones. Por lo tanto, siempre hay mucho azúcar para exportar en el país vecino, y la Argentina representa un mercado consumidor demasiado tentador para descartar así porque sí.
6) Frente a estas evidencias, a los azucareros argentinos no les queda otra que mantenerse unidos para sostener una estrategia común y ser lo más eficientes posible, para tener argumentos que permitan seguir rechazando la presión de Brasil.
El presidente del CART, César Paz, consideró una suerte que las informaciones no hayan sido como parecían, y expresó su esperanza de que el Gobierno nacional rechace cualquier propuesta o intento de integración que no tenga racionalidad. "La zafra es un ejemplo de trabajo intenso, con enormes factores que intervienen y multiplican ese trabajo y la distribución de la riqueza", indicó.
Paz sostuvo que las declaraciones de Lavagna "traen tranquilidad al sector" y agregó que no es fácil una integración con un vecino como Brasil, que ha llevado adelante una política sucroalcoholera interna y externa que afecta a la actividad en todo el mundo. "La respuesta de Lavagna para dar tranquilidad implica que no hubo el ofrecimiento de Brasil y que Argentina mantendrá las condiciones que estableció el Congreso nacional en la ley azucarera", apuntó.
El presidente de Cactu, Otto Gramajo, señaló que las declaraciones del ministro de Economía se condicen con el plan de Kirchner de revitalizar la industria nacional."Yo confiaba en que no iba a gestarse una integración azucarera con Brasil porque no había información oficial al respecto. Este cambio hubiera significado el cierre de todos los ingenios en Tucumán", añadió.
Gramajo opinó que, de todas maneras, "no fue malo que los medios de comunicación alertaran sobre esta posibilidad, ya que esto generó reacciones positivas en el sector y en otras instituciones del quehacer económico de Tucumán". "Se va tomando conciencia de que Tucumán es azúcar y sobre el impulso que esta actividad brinda a la economía de la Provincia", remarcó el titular de Cactu.
El presidente de UCIT, Sergio Fara, se mostró tranquilo tras conocer las palabras de Lavagna, pero sostuvo: "con Brasil cerca nunca estamos seguros".
"El revuelo que se generó ante esta información se debió, en parte, a que la política expansionista de Brasil nos obliga a estar siempre alertas", recalcó. Dijo no dudar de la veracidad de las declaraciones del ministro de Economía de la Nación, pero advirtió: "los factores azucareros vamos a seguir estando en pie de lucha".
Una trampa
En tanto, Federico Lannes, ex ministro de Economía de la provincia en 1979, sostuvo que el plan alconafta, si bien fue útil por razones ecológicas y económicas en la década de 1980, hoy es una trampa de Brasil. "En aquella época había informaciones de que las existencias comprobadas de petróleo de la Argentina no durarían más de 20 años, razón por la que había que buscar alternativas", explicó, y agregó que el programa se dejó de aplicar entre 1984 y 1985. "El alcohol hoy no tiene el valor del azúcar por tonelada de caña; además, habría que preguntarse qué sucedería dentro de cuatro años si el próximo presidente de Brasil decidiera no seguir comprando el combustible producido en la Argentina", señaló.
Antes de conocer la posición de Lavagna, entidades como el CART, la FET, la Unión Industrial, la Sociedad Rural, UCIT, Cactu, FEIA, Fotia y los colegios de Abogados y de Graduados en Ciencias Económicas de Tucumán habían enviado cartas documento al secretario de Agricultura, Miguel Campos, y al vicecanciller Martín Redrado, en las que recuerdan que la actividad azucarera está protegida por las leyes 24.822 y 25.715.
ANALISIS
Se requiere unidad y mayor eficiencia
Por Fernando García Soto
El respaldo de Lavagna al sector azucarero, luego de varios días de incertidumbre, trajo tranquilidad a la Provincia, pero moderada. Sin embargo, hay algunos puntos que deberían quedar claros para evitar confusiones:
1) No es nueva la propuesta de Brasil de financiar la reconversión de los ingenios argentinos para que estos fabriquen y luego les vendan a ellos alcohol. Desde hace años y en incontables oportunidades, hemos escuchado esta oferta de boca de empresarios, de funcionarios y de operadores brasileños, bajo la consigna de que esta sería la única salida para el alicaído Mercosur.
2) Cuando en los primeros meses de este año la Argentina sancionó la Ley 25.715, que establecía sin plazos perentorios los aranceles que protegían la actividad en el país, hubo reacciones de furia en el país vecino. Se amenazó con fijar aranceles al trigo y con no comprar más productos azucarados argentinos.
3) Unos días antes de que trascendiera la hoy negada "propuesta indecente" de "Lula" a Kirchner, el ministro de Agricultura brasileño, Roberto Rodrigues, ya había manifestado esta vieja oferta ante medios de comunicación de Argentina y de Brasil.
4) En su afán de integrarse a los grandes bloques económicos del mundo, Brasil necesita negociar en nombre del Mercosur. En esta cruzada, denuncia ante los organismos internacionales a países azucareros que subsidian sus producciones. Pero se presenta como un país al que su principal socio comercial le impone aranceles precisamente por sus propios subsidios. Esto es intolerable para nuestros vecinos. Es difícil creer que "Lula" no haya hablado con Kirchner sobre el tema, aunque sea en las pausas de las reuniones del bloque.
Un cambio sostenido
5) El consumo de alcohol como carburante en Brasil viene decreciendo en favor de la nafta. Desde 1989 a la fecha, nuestros vecinos demandan un 38% más de combustibles, pero en ese lapso el consumo de alcohol en naftas cayó un 12,5% en ese país. En los últimos años, los brasileños transformaron sus usinas y estas fabrican ahora alcohol y azúcar casi en iguales proporciones. Por lo tanto, siempre hay mucho azúcar para exportar en el país vecino, y la Argentina representa un mercado consumidor demasiado tentador para descartar así porque sí.
6) Frente a estas evidencias, a los azucareros argentinos no les queda otra que mantenerse unidos para sostener una estrategia común y ser lo más eficientes posible, para tener argumentos que permitan seguir rechazando la presión de Brasil.







