20 Junio 2003 Seguir en 
En su edición del 11 del corriente, en el diario brasileño "Estado de San Pablo", el nuevo embajador argentino en Brasil, Juan Pablo Lohlé, dijo en referencia al conflicto azucarero en el Mercosur: "el grande no se puede comer al chico".
De esta manera, el flamante funcionario dejó en claro su punto de vista en torno de las relaciones comerciales en el bloque, y consideró que un proceso de integración no puede conllevar la desintegración de la economía de una región como el NOA. Sostuvo que Argentina y Brasil, como principales socios del Mercosur, tienen que buscar los mismos resultados para los pueblos de los dos países.
"En el Mercosur hacen falta socios, no líderes", dijo en referencia a la posición dominante que el país vecino pretende imponer en materia azucarera.
Lohlé reveló al matutino brasileño que unas 150.000 personas trabajan en el sector azucarero de la Argentina, y dejó en claro que una posible integración de este sector entre ambos países demandará una negociación política y económica con mayores plazos.
Hizo hincapié en que la producción azucarera de la Argentina es mucho menor que la de Brasil, e instó a las autoridades y a los empresarios del país vecino a ser más comprensivos con esta realidad.
Datos de la OMC
De acuerdo con la Organización Mundial de Comercio (OMC), Brasil destina más de 160 millones de dólares mensuales en ayudas internas a su producción azucarera, aunque las autoridades brasileñas niegan que los incentivos constituyan subsidios.
El mercado del azúcar no está incluido en la liberalización de comercio intra-Mercosur y por ende el ingreso de la producción azucarera a Argentina está gravado con aranceles, que este año fueron establecidos por una ley del Congreso nacional.
Teniendo en cuenta que el Estado brasileño subsidia en ese país la producción de alcohol como derivado de la caña, los azucareros tucumanos sostienen que una integración con Brasil sería el fin para la actividad en la Argentina, porque competirían en pie de desigualdad. De allí que bregan porque se mantengan los aranceles.
De esta manera, el flamante funcionario dejó en claro su punto de vista en torno de las relaciones comerciales en el bloque, y consideró que un proceso de integración no puede conllevar la desintegración de la economía de una región como el NOA. Sostuvo que Argentina y Brasil, como principales socios del Mercosur, tienen que buscar los mismos resultados para los pueblos de los dos países.
"En el Mercosur hacen falta socios, no líderes", dijo en referencia a la posición dominante que el país vecino pretende imponer en materia azucarera.
Lohlé reveló al matutino brasileño que unas 150.000 personas trabajan en el sector azucarero de la Argentina, y dejó en claro que una posible integración de este sector entre ambos países demandará una negociación política y económica con mayores plazos.
Hizo hincapié en que la producción azucarera de la Argentina es mucho menor que la de Brasil, e instó a las autoridades y a los empresarios del país vecino a ser más comprensivos con esta realidad.
Datos de la OMC
De acuerdo con la Organización Mundial de Comercio (OMC), Brasil destina más de 160 millones de dólares mensuales en ayudas internas a su producción azucarera, aunque las autoridades brasileñas niegan que los incentivos constituyan subsidios.
El mercado del azúcar no está incluido en la liberalización de comercio intra-Mercosur y por ende el ingreso de la producción azucarera a Argentina está gravado con aranceles, que este año fueron establecidos por una ley del Congreso nacional.
Teniendo en cuenta que el Estado brasileño subsidia en ese país la producción de alcohol como derivado de la caña, los azucareros tucumanos sostienen que una integración con Brasil sería el fin para la actividad en la Argentina, porque competirían en pie de desigualdad. De allí que bregan porque se mantengan los aranceles.







