17 Junio 2003 Seguir en 
La embestida brasileña para quedarse con el mercado azucarero argentino cobra cada vez más fuerza. Los propósitos del gigante vecino comenzaron a ocupar importantes espacios en los medios nacionales de comunicación. Ayer, por ejemplo, el diario "Ambito Financiero" publicó en su tapa, a dos columnas, un título contundente: "Lula quiere que se fabrique alconafta en la Argentina".
Según el artículo, durante la cumbre que los presidentes de Brasil, Luiz Inácio "Lula" da Silva, y de Argentina, Néstor Kirchner, mantuvieron en el país vecino, el primero lanzó una oferta concreta: que Brasil financie con fondos públicos la reconversión de los ingenios tucumanos para que estos produzcan alconafta para venderles a ellos. De esta forma, que la Argentina ceda su actividad azucarera a Brasil es la propuesta de los vecinos para que el Mercosur ingrese en un completo proceso de integración.
La idea de los brasileños es seguir subsidiando su producción de azúcar y que la Argentina renuncie a la ley que establece aranceles a la importación del producto. Lula se comprometió ante Kirchner a estudiar la posibilidad de que el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes), de Brasil, financie la reconversión de los ingenios tucumanos. Se comentó que Brasil estaría dispuesto a prestar U$S 50 millones para convertir a los ingenios tucumanos en usinas productoras de combustibles a base de alcohol. El tema volverá a tratarse esta semana en la cumbre de jefes de Estado del Mercosur que se llevará a cabo en Asunción, Paraguay. Trascendió que en la cumbre desarrollada en Brasil, Kirchner virtualmente habría aceptado el ofrecimiento brasileño.
Esta propuesta de Brasil, que no es novedosa, es rechazada de plano por los azucareros argentinos, quienes consideran inviable la sola producción de alcohol. Los años que Brasil lleva intentando ingresar a la Argentina con su azúcar subsidiado llevaron a que durante más de una década rijan en el país aranceles a la importación del producto, que este último año quedaron establecidos por una ley nacional. Esta norma dispone que sólo con otra ley se podrá remover esta protección. Sin embargo, en la actividad existe el temor de que a través de los tratados internacionales fundadores del Mercosur se intente dejar sin efecto la ley azucarera.
Oposición industrial y de los trabajadores
El presidente del CART, César Paz, opinó que la oferta brasileña de que Tucumán se dedique a fabricar alcohol y no azúcar sería muy perjudicial para la provincia y la región en general.
Sostuvo que desde 1998 no aumentó el consumo de alcohol en el país vecino, y sí el de naftas.
"Entonces, no se entiende esta propuesta de comprarnos alcohol a nosotros, si ellos ya no pueden consumir el alcohol que producen", dijo. "Argentina tiene una matriz energética totalmente distinta de la de Brasil. La energía argentina se vende. Las exportaciones del país, en casi el 30%, son derivados del petróleo, al tiempo que se impone el uso del gas en todo el territorio nacional, mientras que Brasil no tiene gas", remarcó.
El titular de Fotia, Roberto Palina, opinó que este cambio significaría que quede sólo un tercio de los trabajadores en actividad.
Según el artículo, durante la cumbre que los presidentes de Brasil, Luiz Inácio "Lula" da Silva, y de Argentina, Néstor Kirchner, mantuvieron en el país vecino, el primero lanzó una oferta concreta: que Brasil financie con fondos públicos la reconversión de los ingenios tucumanos para que estos produzcan alconafta para venderles a ellos. De esta forma, que la Argentina ceda su actividad azucarera a Brasil es la propuesta de los vecinos para que el Mercosur ingrese en un completo proceso de integración.
La idea de los brasileños es seguir subsidiando su producción de azúcar y que la Argentina renuncie a la ley que establece aranceles a la importación del producto. Lula se comprometió ante Kirchner a estudiar la posibilidad de que el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes), de Brasil, financie la reconversión de los ingenios tucumanos. Se comentó que Brasil estaría dispuesto a prestar U$S 50 millones para convertir a los ingenios tucumanos en usinas productoras de combustibles a base de alcohol. El tema volverá a tratarse esta semana en la cumbre de jefes de Estado del Mercosur que se llevará a cabo en Asunción, Paraguay. Trascendió que en la cumbre desarrollada en Brasil, Kirchner virtualmente habría aceptado el ofrecimiento brasileño.
Esta propuesta de Brasil, que no es novedosa, es rechazada de plano por los azucareros argentinos, quienes consideran inviable la sola producción de alcohol. Los años que Brasil lleva intentando ingresar a la Argentina con su azúcar subsidiado llevaron a que durante más de una década rijan en el país aranceles a la importación del producto, que este último año quedaron establecidos por una ley nacional. Esta norma dispone que sólo con otra ley se podrá remover esta protección. Sin embargo, en la actividad existe el temor de que a través de los tratados internacionales fundadores del Mercosur se intente dejar sin efecto la ley azucarera.
El presidente del CART, César Paz, opinó que la oferta brasileña de que Tucumán se dedique a fabricar alcohol y no azúcar sería muy perjudicial para la provincia y la región en general.
Sostuvo que desde 1998 no aumentó el consumo de alcohol en el país vecino, y sí el de naftas.
"Entonces, no se entiende esta propuesta de comprarnos alcohol a nosotros, si ellos ya no pueden consumir el alcohol que producen", dijo. "Argentina tiene una matriz energética totalmente distinta de la de Brasil. La energía argentina se vende. Las exportaciones del país, en casi el 30%, son derivados del petróleo, al tiempo que se impone el uso del gas en todo el territorio nacional, mientras que Brasil no tiene gas", remarcó.
El titular de Fotia, Roberto Palina, opinó que este cambio significaría que quede sólo un tercio de los trabajadores en actividad.







