16 Junio 2003 Seguir en 
Los economistas no dudan en calificar al bono como el impuesto más regresivo que sufrió la provincia en los últimos 18 años y destacan que resultó perjudicial para todo el sector privado, tanto empresarios como cuentapropistas, asalariados o profesionales independientes. Nadie se salvó, según la opinión de expertos como Víctor Elías, Ernesto Cerro y José Mario Laks. En la misma línea se pronunciaron empresarios y otros analistas consultados por LA GACETA.
"La experiencia ha sido negativa desde todo punto de vista. El Estado se endeudó en vez de reducir gastos y ese crédito que le dio la sociedad no se usó en inversiones, sino para sostener una empleomanía que no tuvo ni tiene ninguna productividad", afirmó el consultor Ernesto Cerro. "El grueso de la población se empobreció porque no tuvo una mayor calidad de servicios por esta suerte de impuesto; al contrario, empeoraron los servicios de educación y de salud; hay menos seguridad y tampoco mejoró la Justicia", agregó.
"El daño que se le hizo a la economía tucumana es irreparable. Nunca se había hablado de las pérdidas que ocasionaban los bonos; sólo se miraban sus supuestos beneficios, que no fueron más que una ilusión porque con bonos no se puede crecer, no se puede invertir, ni se genera empleo", dijo el gerente de Tienda San Juan, Manuel Calviño.
La falta de crecimiento económico fue uno de los aspectos que los economistas señalaron entre los más negativos de la emisión de bonos. Según el criterio de muchos analistas, esto significó más inflación para Tucumán que para el resto del país, lo que hizo que la provincia fuera menos competitiva respecto de otras.
"Cuando se ven las fluctuaciones de la economía provincial, en algunos momentos puntuales podría decirse que los bonos ayudaron a evitar recesiones, pero los distintos problemas que ocasionaron compensaron hasta casi hacer desaparecer lo poco de positivo que pudieron haber tenido", manifestó el economista Víctor Jorge Elías. El especialista calculó las pérdidas generadas a la economía por los Bocade en un 0,2% del PBI. Tomando el nuevo PBI provincial -adecuado a la devaluación-, que suma $ 9.000 millones, esta pérdida asciende a $ 300 millones desde 1985 hasta ahora.
Futuro sombrío
Si bien no hay dudas respecto de que retirar los bonos redundará en una economía más transparente y eficiente para la provincia, también hay críticas respecto del modo en que hará.
"El Estado tendrá que hacer lo que siempre debió hacer: administrar bien sus recursos. Sin los bonos no tiene muchas chances de contraer ningún tipo de obligación. Necesariamente, o gasta lo que tiene -y ahí vienen la capacidad y la imaginación- o va a entrar en crisis", advirtió Laks.Fuentes empresarias señalaron que el endeudamiento que adquirió el Gobierno para retirar los Bocade van a terminar pagándolo las generaciones futuras. En el sector se consideran que lo más equitativo hubiera sido que el Estado enfrente el mayor endeudamiento con una reducción del gasto.
EQUIVALENCIAS
El monto que se perdió durante los 18 años de vigencia de los bonos, estimado en unos $ 300 millones, tiene las siguientes equivalencias:
Al 177 % de la emisión total de los bonos ($ 169 millones) que ahora se retirarán.
A 10 planillas salariales mensuales líquidas de los empleados de la administración pública centralizada.
Aproximadamente la mitad del ingreso anual por azúcar.
Aproximadamente un tercio del ingreso anual por el citrus.
Al 32% del total del gasto anual del Estado provincial.
A la construcción de 50 hospitales de cabecera con un equipamiento intermedio.
A la construcción de 21.500 viviendas del tipo evolutivas (para terminar), como las que realiza el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV).
A 660.000 planes sociales (como el Jefes y Jefas de Hogar) de $ 150 mensuales, durante un trimestre.
A la inversión que se requiere, a lo largo de 20 años, para rehabilitar y mantener conservada la red vial, pavimentada y enripiada, de toda la provincia.
PUNTO DE VISTA
La sociedad pagó y pagará los costos
Por Ana María Cerro
Profesora de Teoria Monetaria II de la Universidad Nacional de Tucumán
Es indudable el beneficio que obtuvo el Gobierno provincial con la emisión de los Bonos de Cancelación de Deudas (Bocade), ya que por un lado se endeudó a tasa cero y por otro lado recibió los ingresos por señoreaje (ganancia por emitir dinero).
Sin embargo, la emisión de cuasimonedas generó importantes costos para la sociedad, que se reflejaron en el mayor nivel de precios que se observó en Tucumán en relación con el resto del país. También se vio en los costos de transacción que debieron soportar las empresas y los particulares que tenían que canjear bonos por efectivo para atender sus obligaciones en la moneda nacional.
El desagio que sufrió el Bocade por exceso de emisión no es sino un impuesto regresivo que afectó más a los estratos de menor poder adquisitivo. En definitiva, fue un impuesto que recayó con mayor intensidad en los más pobres.
Por otra parte, debe tenerse en cuenta que financiar gastos con títulos es inadmisible como estrategia de política nacional. Ello se puso de manifiesto cuando provincias como Buenos Aires o Córdoba comenzaron a emitir bonos. Mientras Tucumán lo hizo, no generó demasiados problemas al Gobierno nacional, ya que nuestra provincia representa una fracción pequeña (2 % aproximadamente) de la economía nacional. Para lograr un crecimiento sólido la Argentina debe fortalecer sus instituciones monetarias y evitar la creación de cuasi monedas.
Asimismo, suele existir una fuerte relación entre los períodos recesivos y la emisión de bonos. Pero en Tucumán se vio que incluso en las épocas de bonanza producidas por el aumento de la recaudación impositiva y por el acceso al crédito se prefirió aumentar el gasto en vez de reducir la circulación de los Bocade.
La eliminación de los bonos es una medida muy positiva para la economía tucumana, pero no debemos perder de vista que tiene costos que todos pagaremos en el futuro. Al adherirse a la Ley de Unificación Monetaria, la Provincia tomó la decisión de rescatar Bocade con endeudamiento, lo que en el largo plazo, indefectiblemente, significará mayores impuestos. En economía aprendemos que la restricción presupuestaria se cumple inexorablemente: los mayores gastos del sector público -que alguna vez se financiaron con Bocade- en algún momento deberán pagarse con una suba tributaria, lo cual afectará negativamente a la inversión y, por ende, al crecimiento.
Las "cuevas" aliviaron la falta de créditos
"El bono no fue otra cosa que un empréstito gratis, que le sirvió al Estado. Y, más allá de si los fondos de ese crédito (emisión) tuvieron respaldo o no, y más allá de la gestión misma del Estado, si no hubieran existido los bonos, la debacle se habría producido hace tiempo. Es decir, que el Estado zafó gracias a los bonos". La afirmación es del consultor de empresas José Mario Laks, quien, desde un punto de vista crítico, marcó las paradojas de este sistema que, pese a ser nocivo, tuvo su costado útil.
"Puede parecer terrible pero lo que salvó el año pasado al Estado del desastre que produjo la última emisión de bonos sumada a la devaluación de la moneda nacional fueron las ?cuevas?", dijo el especialista. "El canje de bonos por efectivo que se realizaba en las cuevas, desde comienzos de 2002, cubrió la desaparición del crédito comercial que sufrían los dueños de los negocios", expresó Laks. Además explicó que hasta ese momento, los comerciantes si bien no tenían ya acceso al crédito financiero, podían pagarles a sus proveedores a 30, 90 o 120 días. Pero la devaluación y el corralito financiero hicieron desaparecer ese crédito comercial. "Los negocios no podían depositar los bonos que les ingresaban y esperar el plazo de la operatoria FET para tener efectivo. Entonces, las ?cuevas? resultaron útiles para que la economía no se paralizara y siguiera circulando el dinero", concluyó.
Comienza mañana el canje por la licitación
A partir de mañana comenzarán a acreditarse los fondos correspondientes a las cuentas en bonos que fueron adjudicadas en el proceso de licitación. En esta etapa del plan de rescate total de los Bocade, implicará una mayor inyección de dinero en efectivo en la plaza.También continuará la operatoria de canje minorista, destinada a los tenedores de hasta $ 500 en bonos, con el 9% de desagio. Mediante este sistema, entre el jueves y viernes último se cambiaron $ 1,1 millón de pesos.
Hacia fines de la semana que se inicia se esperan las primeras acreditaciones de dinero en efectivo en los depósitos correspondientes a la Operatoria FET especial, que también se hará con una quita del 9%. En esta operación, hasta el viernes último, se depositaron unos $ 700.000. Con este esquema, el Gobierno provincial facilitó que el comercio siga recibiendo la cuasimoneda para las compras y no sufra una multa del 5% en la depreciación del bono para su cambio por dinero real por no haber presentado la totalidad de los títulos en el primer tramo de la licitación.
A pesar de estos avances en el proceso del rescate definitivo de los Bocade, se especula con que las "cuevas" mantendrán el desagio entre el 12% y el 13% como durante la última semana.
"La experiencia ha sido negativa desde todo punto de vista. El Estado se endeudó en vez de reducir gastos y ese crédito que le dio la sociedad no se usó en inversiones, sino para sostener una empleomanía que no tuvo ni tiene ninguna productividad", afirmó el consultor Ernesto Cerro. "El grueso de la población se empobreció porque no tuvo una mayor calidad de servicios por esta suerte de impuesto; al contrario, empeoraron los servicios de educación y de salud; hay menos seguridad y tampoco mejoró la Justicia", agregó.
"El daño que se le hizo a la economía tucumana es irreparable. Nunca se había hablado de las pérdidas que ocasionaban los bonos; sólo se miraban sus supuestos beneficios, que no fueron más que una ilusión porque con bonos no se puede crecer, no se puede invertir, ni se genera empleo", dijo el gerente de Tienda San Juan, Manuel Calviño.
La falta de crecimiento económico fue uno de los aspectos que los economistas señalaron entre los más negativos de la emisión de bonos. Según el criterio de muchos analistas, esto significó más inflación para Tucumán que para el resto del país, lo que hizo que la provincia fuera menos competitiva respecto de otras.
"Cuando se ven las fluctuaciones de la economía provincial, en algunos momentos puntuales podría decirse que los bonos ayudaron a evitar recesiones, pero los distintos problemas que ocasionaron compensaron hasta casi hacer desaparecer lo poco de positivo que pudieron haber tenido", manifestó el economista Víctor Jorge Elías. El especialista calculó las pérdidas generadas a la economía por los Bocade en un 0,2% del PBI. Tomando el nuevo PBI provincial -adecuado a la devaluación-, que suma $ 9.000 millones, esta pérdida asciende a $ 300 millones desde 1985 hasta ahora.
Futuro sombrío
Si bien no hay dudas respecto de que retirar los bonos redundará en una economía más transparente y eficiente para la provincia, también hay críticas respecto del modo en que hará.
"El Estado tendrá que hacer lo que siempre debió hacer: administrar bien sus recursos. Sin los bonos no tiene muchas chances de contraer ningún tipo de obligación. Necesariamente, o gasta lo que tiene -y ahí vienen la capacidad y la imaginación- o va a entrar en crisis", advirtió Laks.Fuentes empresarias señalaron que el endeudamiento que adquirió el Gobierno para retirar los Bocade van a terminar pagándolo las generaciones futuras. En el sector se consideran que lo más equitativo hubiera sido que el Estado enfrente el mayor endeudamiento con una reducción del gasto.
EQUIVALENCIAS
El monto que se perdió durante los 18 años de vigencia de los bonos, estimado en unos $ 300 millones, tiene las siguientes equivalencias:
Al 177 % de la emisión total de los bonos ($ 169 millones) que ahora se retirarán.
A 10 planillas salariales mensuales líquidas de los empleados de la administración pública centralizada.
Aproximadamente la mitad del ingreso anual por azúcar.
Aproximadamente un tercio del ingreso anual por el citrus.
Al 32% del total del gasto anual del Estado provincial.
A la construcción de 50 hospitales de cabecera con un equipamiento intermedio.
A la construcción de 21.500 viviendas del tipo evolutivas (para terminar), como las que realiza el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV).
A 660.000 planes sociales (como el Jefes y Jefas de Hogar) de $ 150 mensuales, durante un trimestre.
A la inversión que se requiere, a lo largo de 20 años, para rehabilitar y mantener conservada la red vial, pavimentada y enripiada, de toda la provincia.
PUNTO DE VISTA
La sociedad pagó y pagará los costos
Por Ana María Cerro
Profesora de Teoria Monetaria II de la Universidad Nacional de Tucumán
Es indudable el beneficio que obtuvo el Gobierno provincial con la emisión de los Bonos de Cancelación de Deudas (Bocade), ya que por un lado se endeudó a tasa cero y por otro lado recibió los ingresos por señoreaje (ganancia por emitir dinero).
Sin embargo, la emisión de cuasimonedas generó importantes costos para la sociedad, que se reflejaron en el mayor nivel de precios que se observó en Tucumán en relación con el resto del país. También se vio en los costos de transacción que debieron soportar las empresas y los particulares que tenían que canjear bonos por efectivo para atender sus obligaciones en la moneda nacional.
El desagio que sufrió el Bocade por exceso de emisión no es sino un impuesto regresivo que afectó más a los estratos de menor poder adquisitivo. En definitiva, fue un impuesto que recayó con mayor intensidad en los más pobres.
Por otra parte, debe tenerse en cuenta que financiar gastos con títulos es inadmisible como estrategia de política nacional. Ello se puso de manifiesto cuando provincias como Buenos Aires o Córdoba comenzaron a emitir bonos. Mientras Tucumán lo hizo, no generó demasiados problemas al Gobierno nacional, ya que nuestra provincia representa una fracción pequeña (2 % aproximadamente) de la economía nacional. Para lograr un crecimiento sólido la Argentina debe fortalecer sus instituciones monetarias y evitar la creación de cuasi monedas.
Asimismo, suele existir una fuerte relación entre los períodos recesivos y la emisión de bonos. Pero en Tucumán se vio que incluso en las épocas de bonanza producidas por el aumento de la recaudación impositiva y por el acceso al crédito se prefirió aumentar el gasto en vez de reducir la circulación de los Bocade.
La eliminación de los bonos es una medida muy positiva para la economía tucumana, pero no debemos perder de vista que tiene costos que todos pagaremos en el futuro. Al adherirse a la Ley de Unificación Monetaria, la Provincia tomó la decisión de rescatar Bocade con endeudamiento, lo que en el largo plazo, indefectiblemente, significará mayores impuestos. En economía aprendemos que la restricción presupuestaria se cumple inexorablemente: los mayores gastos del sector público -que alguna vez se financiaron con Bocade- en algún momento deberán pagarse con una suba tributaria, lo cual afectará negativamente a la inversión y, por ende, al crecimiento.
"El bono no fue otra cosa que un empréstito gratis, que le sirvió al Estado. Y, más allá de si los fondos de ese crédito (emisión) tuvieron respaldo o no, y más allá de la gestión misma del Estado, si no hubieran existido los bonos, la debacle se habría producido hace tiempo. Es decir, que el Estado zafó gracias a los bonos". La afirmación es del consultor de empresas José Mario Laks, quien, desde un punto de vista crítico, marcó las paradojas de este sistema que, pese a ser nocivo, tuvo su costado útil.
"Puede parecer terrible pero lo que salvó el año pasado al Estado del desastre que produjo la última emisión de bonos sumada a la devaluación de la moneda nacional fueron las ?cuevas?", dijo el especialista. "El canje de bonos por efectivo que se realizaba en las cuevas, desde comienzos de 2002, cubrió la desaparición del crédito comercial que sufrían los dueños de los negocios", expresó Laks. Además explicó que hasta ese momento, los comerciantes si bien no tenían ya acceso al crédito financiero, podían pagarles a sus proveedores a 30, 90 o 120 días. Pero la devaluación y el corralito financiero hicieron desaparecer ese crédito comercial. "Los negocios no podían depositar los bonos que les ingresaban y esperar el plazo de la operatoria FET para tener efectivo. Entonces, las ?cuevas? resultaron útiles para que la economía no se paralizara y siguiera circulando el dinero", concluyó.
A partir de mañana comenzarán a acreditarse los fondos correspondientes a las cuentas en bonos que fueron adjudicadas en el proceso de licitación. En esta etapa del plan de rescate total de los Bocade, implicará una mayor inyección de dinero en efectivo en la plaza.También continuará la operatoria de canje minorista, destinada a los tenedores de hasta $ 500 en bonos, con el 9% de desagio. Mediante este sistema, entre el jueves y viernes último se cambiaron $ 1,1 millón de pesos.
Hacia fines de la semana que se inicia se esperan las primeras acreditaciones de dinero en efectivo en los depósitos correspondientes a la Operatoria FET especial, que también se hará con una quita del 9%. En esta operación, hasta el viernes último, se depositaron unos $ 700.000. Con este esquema, el Gobierno provincial facilitó que el comercio siga recibiendo la cuasimoneda para las compras y no sufra una multa del 5% en la depreciación del bono para su cambio por dinero real por no haber presentado la totalidad de los títulos en el primer tramo de la licitación.
A pesar de estos avances en el proceso del rescate definitivo de los Bocade, se especula con que las "cuevas" mantendrán el desagio entre el 12% y el 13% como durante la última semana.







