El peso de los costos

La temporada alta de la economía tucumana toma fuerza; los actores sociales se concentran en sus estrategias para encarar el año, en las empresas se ponen a prueba las previsiones. Los limones y la soja inauguran las cosechas; precios, rendimientos y expectativas zarandean las cabezas. Pero es la perspectiva inflacionaria el contencioso que mantiene en trance a todos, aunque es evidente que el espacio más vulnerable de la sociedad sólo tiene defensores testimoniales que se ocupen de ellos. Con el debate salarial colgando del almanaque y a la espera de las definiciones de los principales sectores, el progresivo aumento del costo de vida sigue siendo el asunto de más preocupación en las distintas actividades y sectores.

Por caso, en esta semana, desde el transporte de cargas se comenzó a distribuir entre sus asociados y clientes la nueva grilla de tarifas para ser aplicada en cada transacción durante el año económico. Dependiendo de las distancias, el tráfico y las características del producto a transportar, el flete tendrá una suba de entre un 20 y un 25%, según una estimación gruesa. Es un incremento que se descontaba en las administraciones y contabilidades. "Este año tendremos mayores costos por todos lados; sobre todo, costos crecientes en dólares que impactarán en la rentabilidad y en la competitividad; y cuidado, porque con el proceso inflacionario en el que estamos todas las actividades van a sufrir pérdidas y caídas de la rentabilidad y entonces significará menos dinero para Tucumán", advierte un hombre de la dirigencia empresarial. El punto no es menor y el diagnóstico debería servir para recordar que la economía tucumana depende en cierta medida del saldo de los términos de su intercambio comercial. Tucumán exporta particularmente especialities; importa alimentos y manufacturas. Los precios, el valor del azúcar y del limón (en menor medida, la soja) inciden en la performance de su economía. Es decir que para este mundo la importancia de la competitividad es central.

"Todas las semanas tenemos aumentos de entre un 15% y un 20% en todo y todavía faltan discutir los salarios; los costos se van a ir a las nubes y no sólo por los aumentos de sueldos; este modelo ya no tiene rumbo y está muy marcado por la incertidumbre, con niveles enloquecidos de gasto público, de emisión monetaria y de presión fiscal", señala un industrial.

Sin incidencia en el manejo de la macroeconomía, el Gobierno provincial también debe lidiar como visitante, aunque parezca que juega de local. En estos días, el debate salarial cruza el ámbito estatal. Con 13 convenios existentes, en la Casa de Gobierno estiman que podrán hacer frente a una mejora del 22% o 23%. Advierten que no tienen espacio para muchas maniobras. El avance inflacionario también castiga la caja provincial, pero expone, por sobre todo, un escenario de colores y expectativas cambiantes.

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