14 Marzo 2011 Seguir en 
Esta mañana se desarrolló una nueva jornada del juicio por el esclarecimiento del asesinato del Juez de Menores Héctor Agustín Araoz. Las declaraciones de un ex comisario comprometieron a los ex policías Rodolfo Domínguez, Andrés Fabersani y Rubén Albornoz, quienes estuvieron en la vivienda del magistrado el día del crímen.
A las 9 en punto, los vocales de la Sala I de la Cámara Penal -integrada por Pedro Roldán Vázquez, Carlos Norry y Emilio Páez de la Torre- comenzaron a escuchar el testimonio de ex comisario (hoy jubilado) Daniel Horacio Villarreal. El 26 de noviembre de 2004, el día del asesinato, se desempeñaba como titular de la Unidad Regional Este, de quien dependían los policías implicados en la causa. Los tres están acusados de los delitos de encubrimiento agravado e incumplimiento de los deberes de funcionario público.
De acuerdo a Villarreal, que se presentó como testigo, Domínguez, Fabersani y Albornoz no deberían haber intervenido en el hecho, puesto que jurisdiccionalmente no les correspondía. "Desde mi óptica, ellos me tendrían que haber consultado antes de ir a Yerba Buena -donde se encuentra la vivienda de Araoz- porque en mi área había 200.000 habitantes a los que había que garantizar seguridad. No había razones para acudir a otra jurisdicción, descuidando la propia", expresó.
Consultado sobre el procedimiento que se debería haber adoptado, manifestó: "ese día yo no fui consultado por ellos, pero si lo hacían, les hubiera ordenado que comunicaran el hecho a la Fiscalía. En función de ello, el fiscal de turno debería haber recomendado qué medidas tomar". LA GACETA ©
A las 9 en punto, los vocales de la Sala I de la Cámara Penal -integrada por Pedro Roldán Vázquez, Carlos Norry y Emilio Páez de la Torre- comenzaron a escuchar el testimonio de ex comisario (hoy jubilado) Daniel Horacio Villarreal. El 26 de noviembre de 2004, el día del asesinato, se desempeñaba como titular de la Unidad Regional Este, de quien dependían los policías implicados en la causa. Los tres están acusados de los delitos de encubrimiento agravado e incumplimiento de los deberes de funcionario público.
De acuerdo a Villarreal, que se presentó como testigo, Domínguez, Fabersani y Albornoz no deberían haber intervenido en el hecho, puesto que jurisdiccionalmente no les correspondía. "Desde mi óptica, ellos me tendrían que haber consultado antes de ir a Yerba Buena -donde se encuentra la vivienda de Araoz- porque en mi área había 200.000 habitantes a los que había que garantizar seguridad. No había razones para acudir a otra jurisdicción, descuidando la propia", expresó.
Consultado sobre el procedimiento que se debería haber adoptado, manifestó: "ese día yo no fui consultado por ellos, pero si lo hacían, les hubiera ordenado que comunicaran el hecho a la Fiscalía. En función de ello, el fiscal de turno debería haber recomendado qué medidas tomar". LA GACETA ©
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