El cuerpo de Luis no pudo resistir tanto dolor
El chico de 15 años estuvo casi cinco horas bajo los escombros luego de que se desmoronara el techo del viejo hospital y luego murió. El adolescente había ido a buscar ladrillos, hasta que se le cayó encima la loza. Los rescataron, pero había perdido mucha sangre.
12 Marzo 2011 Seguir en 
Fueron cinco horas terribles para Luis Roque Brandán. Atrapado bajo los escombros del hospital viejo de Ranchillos, rodeado de bomberos y de médicos, el chico de 15 años trató de soportar el peso de parte del ruinoso edificio.
Afuera, sus padres, Jorge Brandán y María Rojas, no podían hacer más que rezar. "Él quería ganarse unas monedas, y un hombre de aquí le había prometido dinero si le llevaba algunos ladrillos. Se fue en un descuido, porque nosotros le habíamos advertido que era peligroso", dijo el padre del muchacho, preocupado, cuando su hijo aún estaba preso de los ladrillos y la incertidumbre.
El dramático caso de Luis, que tuvo en vilo a todo Ranchillos, puso sobre el tapete varias necesidades que tienen los vecinos. Pero lo que más se percibió ayer fue indignación y dolor.
Abandonado
El hospital viejo -situado a pocos metros del club local- está abandonado desde hace varias décadas, dicen los vecinos. Incluso, afirman, nunca llegó a ser inaugurado.
Allí se habían instalado varias familias que no tenían casa, hasta que el temblor del 21 de febrero les hizo darse cuenta a las autoridades de que la construcción podía ceder en cualquier momento.
Una de las 20 familias que habían ocupado el lugar era la de Luis, contó María Ester Saavedra, abuela del joven. "Pero ahora estaban viviendo en una casilla", aclaró la mujer, de 50 años. Además, contó cómo fue que su nieto quedó debajo de los escombros. "Ayer (por el jueves), Luisito fue a mi casa y me dijo que un tal ?Saratoga? le había pedido 500 ladrillos del hospital viejo. Yo le pedí que no lo hiciera, pero al final se vino con un par de chicos más", dijo Saavedra.
Cerca de las 11.30, el muchacho habría golpeado con una maza la pared de una habitación que está en el ala sudoeste del edificio. "Cuando estaban sacando las cosas, dicen que cayó un pedazo de loza del techo. Otros dos muchachos salieron corriendo, y mi hijo trató de hacer lo mismo pero se resbaló. Ahí fue cuando se desprendió el techo y le cayó en las piernas", aseveró Jorge Brandán.
El estruendo fue tan fuerte que estremeció a los vecinos. Vanesa Orellana fue una de las primeras en llegar. "El chico estaba tapado por las piedras. Estaba consciente, pero no lo podíamos rescatar porque se podía derrumbar el techo, así que llamamos a los Bomberos", expresó la joven, de 26 años.
Luis solamente pudo hablar con su abuela, María Ester. "Cuando llegué hasta donde estaba él, vi que me estiraba la mano y me decía: ?sacame de aquí, por favor?. Pero yo no podía hacer nada", dijo, llorando, la mujer.
Pendientes
En pocos minutos, decenas de personas se agolparon frente al viejo hospital. Y, hasta que el muchacho fue sacado de entre los escombros, soportaron con estoicismo el abrasador sol. El primer informe del médico Luis Medina Ruiz, director del Hospital de Ranchillos, les llevó tranquilidad a los familiares y allegados. "Es una situación grave, porque el chico lleva varias horas allí y por ahora no se sabe qué lesiones tiene. Pero está tranquilo, tiene buen pulso y le suministramos oxigeno", expresó.
Las tareas de rescate no fueron nada sencillas. Los equipos se dividieron en dos. Algunos trataban de liberar las piernas del muchacho cavando un pozo desde afuera, para evitar mover una viga que sostenía el techo. Otros, desde el interior del edificio, apuntalaban la construcción para evitar el derrumbe definitivo.
Los padres del chico estuvieron pendientes de lo que ocurría. Jorge corría de un lugar al otro; buscó agua para los rescatistas; se entrevistó con las autoridades; y hasta entregó su cinto para que pudieran utilizarlo en el salvamento de su hijo. María, shockeada por la situación, rezaba junto a su madre y recibía el consuelo de sus vecinos.
A las 16, el matrimonio se quedó al lado de la puerta de la ambulancia, rezando abrazado. Cuando los médicos aparecieron llevando al muchacho en la camilla, un aplauso cerrado llegó desde las afueras del edificio. "¡Fuerza, Luisito!", gritaron casi al unísono los vecinos.
El chico fue llevado al Hospital Padilla. Allí, los médicos trataron de salvarlo. Pero había perdido demasiada sangre bajo los escombros. No pudieron hacer nada. Y el dolor enlutó todo Ranchillos.
Momentos clave
1.- A las 11.30, Luis Brandán y unos amigos golpearon la pared del viejo hospital, que ya había cedido por un temblor hace días.
2.- La pared y el techo cayeron sobre las piernas del joven. A las 12, el lugar ya estaba rodeado por policías, bomberos y curiosos.
3.- Durante cuatro horas y media, Luis Brandán permaneció bajo los escombros hasta que lograron rescatarlo. Fue llevado al Padilla y murió.
Afuera, sus padres, Jorge Brandán y María Rojas, no podían hacer más que rezar. "Él quería ganarse unas monedas, y un hombre de aquí le había prometido dinero si le llevaba algunos ladrillos. Se fue en un descuido, porque nosotros le habíamos advertido que era peligroso", dijo el padre del muchacho, preocupado, cuando su hijo aún estaba preso de los ladrillos y la incertidumbre.
El dramático caso de Luis, que tuvo en vilo a todo Ranchillos, puso sobre el tapete varias necesidades que tienen los vecinos. Pero lo que más se percibió ayer fue indignación y dolor.
Abandonado
El hospital viejo -situado a pocos metros del club local- está abandonado desde hace varias décadas, dicen los vecinos. Incluso, afirman, nunca llegó a ser inaugurado.
Allí se habían instalado varias familias que no tenían casa, hasta que el temblor del 21 de febrero les hizo darse cuenta a las autoridades de que la construcción podía ceder en cualquier momento.
Una de las 20 familias que habían ocupado el lugar era la de Luis, contó María Ester Saavedra, abuela del joven. "Pero ahora estaban viviendo en una casilla", aclaró la mujer, de 50 años. Además, contó cómo fue que su nieto quedó debajo de los escombros. "Ayer (por el jueves), Luisito fue a mi casa y me dijo que un tal ?Saratoga? le había pedido 500 ladrillos del hospital viejo. Yo le pedí que no lo hiciera, pero al final se vino con un par de chicos más", dijo Saavedra.
Cerca de las 11.30, el muchacho habría golpeado con una maza la pared de una habitación que está en el ala sudoeste del edificio. "Cuando estaban sacando las cosas, dicen que cayó un pedazo de loza del techo. Otros dos muchachos salieron corriendo, y mi hijo trató de hacer lo mismo pero se resbaló. Ahí fue cuando se desprendió el techo y le cayó en las piernas", aseveró Jorge Brandán.
El estruendo fue tan fuerte que estremeció a los vecinos. Vanesa Orellana fue una de las primeras en llegar. "El chico estaba tapado por las piedras. Estaba consciente, pero no lo podíamos rescatar porque se podía derrumbar el techo, así que llamamos a los Bomberos", expresó la joven, de 26 años.
Luis solamente pudo hablar con su abuela, María Ester. "Cuando llegué hasta donde estaba él, vi que me estiraba la mano y me decía: ?sacame de aquí, por favor?. Pero yo no podía hacer nada", dijo, llorando, la mujer.
Pendientes
En pocos minutos, decenas de personas se agolparon frente al viejo hospital. Y, hasta que el muchacho fue sacado de entre los escombros, soportaron con estoicismo el abrasador sol. El primer informe del médico Luis Medina Ruiz, director del Hospital de Ranchillos, les llevó tranquilidad a los familiares y allegados. "Es una situación grave, porque el chico lleva varias horas allí y por ahora no se sabe qué lesiones tiene. Pero está tranquilo, tiene buen pulso y le suministramos oxigeno", expresó.
Las tareas de rescate no fueron nada sencillas. Los equipos se dividieron en dos. Algunos trataban de liberar las piernas del muchacho cavando un pozo desde afuera, para evitar mover una viga que sostenía el techo. Otros, desde el interior del edificio, apuntalaban la construcción para evitar el derrumbe definitivo.
Los padres del chico estuvieron pendientes de lo que ocurría. Jorge corría de un lugar al otro; buscó agua para los rescatistas; se entrevistó con las autoridades; y hasta entregó su cinto para que pudieran utilizarlo en el salvamento de su hijo. María, shockeada por la situación, rezaba junto a su madre y recibía el consuelo de sus vecinos.
A las 16, el matrimonio se quedó al lado de la puerta de la ambulancia, rezando abrazado. Cuando los médicos aparecieron llevando al muchacho en la camilla, un aplauso cerrado llegó desde las afueras del edificio. "¡Fuerza, Luisito!", gritaron casi al unísono los vecinos.
El chico fue llevado al Hospital Padilla. Allí, los médicos trataron de salvarlo. Pero había perdido demasiada sangre bajo los escombros. No pudieron hacer nada. Y el dolor enlutó todo Ranchillos.
Momentos clave
1.- A las 11.30, Luis Brandán y unos amigos golpearon la pared del viejo hospital, que ya había cedido por un temblor hace días.
2.- La pared y el techo cayeron sobre las piernas del joven. A las 12, el lugar ya estaba rodeado por policías, bomberos y curiosos.
3.- Durante cuatro horas y media, Luis Brandán permaneció bajo los escombros hasta que lograron rescatarlo. Fue llevado al Padilla y murió.
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