Los caminos "negros"

Los efectos de la lluvia sacaron a la superficie algunas críticas y diferencias en la gestión oficial. La decisión de muchos pobladores de alzarse en protestas por la destrucción de caminos y calles de sus pueblos se hicieron sentir en estos días. Es que en varias localidades del este tucumano la bandera de la obra pública, que el Gobierno provincial se ocupó de ondear orgulloso en estos años, ha dejado de ser un activo de calidad. 

El deterioro de la infraestructura existente y la desidia para encarar nuevos proyectos aparecen enseguida en el panorama del interior. Un delegado comunal del departamento Cruz Alta debió hacer tapar de urgencias los baches en las calles principales de su pueblo, luego de que los vecinos se plantaran a cortar los accesos y arterias internas. En las principales ciudades de la zona la situación es prácticamente idéntica: en los propios cascos céntricos se advierten roturas de calles y veredas, en los barrios más lejanos, es peor. La voz de los vecinos ha comenzado a hacerse sentir; y son muchos los que cuentan que en ciertos lugares la crisis de la obra pública es de anterior data al aguacero de febrero. Entre los altos funcionarios provinciales se quitan del medio las responsabilidades.

 "No toda la gestión es pareja y va a ser necesario corregir esto", admitió uno de ellos. Llegará a mayores el diagnóstico? Ciertos acoples del oficialismo harán pie en esta herida para buscar un mejor posicionamiento interno. La preocupación también tiene antecedentes entre los agricultores tucumanos. A las viejas denuncias por el mal estado de caminos terciarios y secundarios se le agrega ahora la inquietud por los daños de la lluvia. "En general se advierte que no hay inversión o muy poca, y no hay cuidados. El aumento de la producción generó un mayor movimiento del transporte de carga pesada; hay zonas con gran deterioro, como la ruta 34, por ejemplo por Garmendia. Ahora, las lluvias mostraron que tampoco hay un manejo de las cuencas de agua, ni ninguna sistematización y muchas fincas se convirtieron en verdaderos ríos. Se necesita un proyecto integral de infraestructura", advirtió un dirigente agrario. 

La época de cosecha se viene encima (en pocas semanas habrá que sacar el limón) y los caminos tendrán otra prueba. Una mercadería afectada por los golpes o movimientos bruscos de la carga agrega costos al flete y pérdidas en la rentabilidad. El mundo rural también ganó espacio en la opinión pública a raíz de las denuncia de trabajo "esclavo". En una región muy marcada por la informalidad en la actividad económica, empresarios del sector sugieren una diferencia. "Trabajo en ?negro? siempre existió como una consecuencia de las producciones regionales, pero no es lo mismo de lo que ahora llaman ?trabajo esclavo?. Hay una campaña para estigmatizar al campo. Claro que se debe acordar una legislación para mejorar la cobertura, pero no se debe confundir; hay mucha mano de obra blanqueada", plantea un ruralista. Ocurre que en el mundo de la informalidad laboral aparecen hechos que no dejan bien parado al sector.

 Sindicalistas de una reconocida fábrica entregaron documentación a la Secretaría de Trabajo en la que denuncian que casi todo su personal está en la informalidad. Un cruzamiento de esos datos con Rentas verificará la hondura del caso. En un punto, parecieran que ciertos manejos de las realidades parecen tener el mismo color.

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