21 Febrero 2011 Seguir en 
¿Dónde estás Luis? La pregunta de la audiencia es unánime. Claro, el acusado no puede responder porque no asistió a la sala penal de Tribunales para escuchar la sentencia. Tampoco responde el teléfono.
Roberto Flores, su abogado defensor, dice que se comunicó con él por última vez el viernes, a través de mensajes de texto. Además, el jurado lo tildó de "rebelde".
A Luis Piccinetti, imputado junto a Silvia Lai por el crimen de José Luis Salas, le perdieron el rastro. No explotó Tucumán, cómo anticipó el presunto asesino. Y en Tribunales la cara larga de los presentes se dispersó por los pasillos: el showman los dejó plantados en la última cita. "Un bajón", dijo Julián.
El joven -fotógrafo aficionado- se acercó al edificio "de onda", para saber cómo concluiría la historia. Terminó desayunando un café frente a la plaza Urquiza. Solo, sin final.
Sin embargo, el masajista a domicilio, dejó una carta en la recepción de LA GACETA. En ella escribe: "es por eso que al no tener garantías jurídicas, he decidido no presentarme a escuchar mi sentencia, porque en ningún momento le dieron derecho a mi defensa".
Más adelante, agrega: "quiero decirle a la Justicia y a la sociedad que si me presentaré, porque no escapo de la Justicia, sino de la injusticia".
Lai, viuda de la víctima, y sus hijos deberán esperar hasta el miércoles 2 de marzo para oír el veredicto de los jueces. Se notó cierto enfado en su mirada; se prolongó su calvario y volvió con incertidumbres a su hogar.
El debate oral se retomará en vísperas del carnaval, época "caliente" si las hay. En la oficina de los conserjes del penal alguien escucha la radio. Al ritmo de la batucada, los Fabulosos Cadillacs presagian al grito de "te están buscando Matador" que todavía no cayó el telón. LA GACETA ©
Roberto Flores, su abogado defensor, dice que se comunicó con él por última vez el viernes, a través de mensajes de texto. Además, el jurado lo tildó de "rebelde".
A Luis Piccinetti, imputado junto a Silvia Lai por el crimen de José Luis Salas, le perdieron el rastro. No explotó Tucumán, cómo anticipó el presunto asesino. Y en Tribunales la cara larga de los presentes se dispersó por los pasillos: el showman los dejó plantados en la última cita. "Un bajón", dijo Julián.
El joven -fotógrafo aficionado- se acercó al edificio "de onda", para saber cómo concluiría la historia. Terminó desayunando un café frente a la plaza Urquiza. Solo, sin final.
Sin embargo, el masajista a domicilio, dejó una carta en la recepción de LA GACETA. En ella escribe: "es por eso que al no tener garantías jurídicas, he decidido no presentarme a escuchar mi sentencia, porque en ningún momento le dieron derecho a mi defensa".
Más adelante, agrega: "quiero decirle a la Justicia y a la sociedad que si me presentaré, porque no escapo de la Justicia, sino de la injusticia".
Lai, viuda de la víctima, y sus hijos deberán esperar hasta el miércoles 2 de marzo para oír el veredicto de los jueces. Se notó cierto enfado en su mirada; se prolongó su calvario y volvió con incertidumbres a su hogar.
El debate oral se retomará en vísperas del carnaval, época "caliente" si las hay. En la oficina de los conserjes del penal alguien escucha la radio. Al ritmo de la batucada, los Fabulosos Cadillacs presagian al grito de "te están buscando Matador" que todavía no cayó el telón. LA GACETA ©







