La calefacción a gas natural resulta un 50% más barata que la eléctrica

Lo más recomendable son los aparatos de tiro balanceado. Los tucumanos se vuelcan nuevamente a comprar calefactores a través de créditos. Las alternativas.

09 Junio 2003
La llegada del frío obliga a los tucumanos a desempolvar las estufas y a poner en funcionamiento los calefactores. Son muchos los que salen en estos días en busca de artefactos que ayuden a mitigar las bajas temperaturas. Sobre todo, se buscan costos accesibles y calidad, pero también -lo que no es menos importante- un bajo consumo de energía, sin descuidar la seguridad. En ambos aspectos, los calefactores a gas natural de tiro balanceado son los más recomendables, aunque existe una gran cantidad de alternativas y también una creciente oferta en materia de financiación.
"Ha aumentado la cantidad de personas que están comprando a crédito. Es evidente que están tomando mayor confianza. Seguramente van a ir bajando las tasas de interés, lentamente, hasta llegar al 3% mensual que teníamos antes de la devaluación", pronosticó Rubén da Rosa, gerente de un comercio ubicado en peatonal Mendoza al 500.

$25 mensuales en gas
En líneas generales, para mantener calefaccionada una casa de modestas dimensiones durante 12 horas al día, si se recurre al calefactor a gas natural de tiro balanceado más grande (5.000 kilocalorías por hora), se gastarán unos $ 25 mensuales en fluido. Si el artefacto -en cambio- es de 2.000 kcal/hora, el insumo mensual de gas será de $ 10.
En cuanto al costo del aparato, el más grande oscila entre los $ 260 y los $ 450, según la marca, y el más pequeño cuesta de $ 200 a $ 250, sin incluir la instalación.
Una de las últimas innovaciones destinadas a racionalizar el consumo de los calefactores consiste en la incorporación de un termostato, que corta la alimentación de combustible en los quemadores cuando la temperatura del ambiente llega al punto que el usuario prefiere. Es ideal para instalar en dormitorios, a fin de evitar el exceso de calor.

A cuarzo
Por otra parte, si lo que se busca es gastar poco dinero en la adquisición del artefacto, lo más barato es una estufa eléctrica de cuarzo, que se consigue a menos de $ 30. Pero con ella no se podrá calentar más que un ambiente de la casa, a un costo de $ 20 mensuales. Cuando se coloquen estufas de cuarzo en tres ambientes de la casa, el consumo se triplicará.
Entre las demás opciones que ofrece el mercado de los electrodomésticos se cuentan los calefactores a gas sin salida al exterior, cuyo uso requiere que el ambiente cuente con una adecuada ventilación. Esto significa una relativa pérdida de calor y, al mismo tiempo, la posible liberación de una mínima cantidad de monóxido de carbono en el aire de las habitaciones si el aparato no realiza una combustión completa, cuando no recibe un buen mantenimiento.

Otros sistemas
Los sistemas eléctricos más eficientes, en términos de menor consumo de energía y considerable capacidad calórica, son la estufa halógena y el radiador de aceite. La primera cuesta alrededor de $ 80 y gasta unos $ 15 mensuales en kilovatios. El segundo es más caro pero irradia el doble de calor. El radiador más grande tiene un precio que supera los $ 200 y gasta unos $ 30 mensuales en electricidad.
Los caloventores, que consisten en un filamento incandescente combinado con un ventilador, tienen un costo de entre $ 50 y $ 100, pero insumen alrededor de $ 40 por mes en energía.
Dentro de las variantes que ofrece el mercado también hay nuevos modelos de las antiguas estufas a querosén, que cuestan unos $ 70, estufas a gas catalíticas de origen español a $ 150 y los decorativos leños a gas, cuyo precio arranca desde los $ 140 (sin el gabinete refractario). Según explicó el ingeniero Rafael Campero, de Enargas, un calefactor a gas natural de los más grandes consume seis metros cúbicos del fluido cada 12 horas. Se trata de la mitad del volumen de gas que consume un termotanque, y de la cuarta parte de lo que requiere para funcionar un calefón de 20.000 kilocalorías.
Por otra parte, el ente regulador recomienda que los artefactos a combustión sean utilizados bajo estrictas normas de seguridad, dada la cantidad de accidentes que se producen en la época invernal a causa de la inhalación de monóxido de carbono.
En dormitorios y baños, únicamente está permitida la instalación de estufas y calefones de tiro balanceado. La instalación siempre debe ser realizada por un gasista matriculado.

Una correcta instalación provee seguridad y rendimiento


Al utilizar sistemas de calefacción con llama hay que evitar la inhalación de monóxido de carbono, un gas muy peligroso producto de la combustión incompleta.
El monóxido de carbono es muy tóxico y no es detectable a través de los sentidos. Se combina con la sangre a través de los pulmones mucho más fácilmente que el oxígeno. La exposición al monóxido de carbono aun por un período breve, produce daños irreparables. Unas pocas partículas alteran el funcionamiento del sistema nervioso y provocan desde cambios de humor y cefaleas permanentes hasta lesiones neurológicas. Una persona expuesta a un ambiente contaminado con apenas 600 partes por millón de monóxido de carbono, en tres horas puede fallecer.
Son frecuentes los accidentes mortales originados en el uso de braseros, e incluso por una falta de ventilación en los calefones.
Las estufas catalíticas, al igual que las pantallas infrarrojas, consumen el oxígeno del ambiente y emiten los productos de la combustión al mismo ambiente. No constituyen un peligro si son instaladas bajo normas por un gasista matriculado, con las rejillas de ventilación reglamentarias, según advirtió Enargas.

Normas técnicas
Se recomienda que un gasista matriculado realice una revisión periódica de los artefactos, respetar las normas técnicas y reglamentarias de instalación y verificar que la llama sea de color azul. Si es de otro color (amarillo, con tonalidades anaranjadas o rojas) está funcionando en forma defectuosa. En ese caso, hay que llamar de inmediato a un gasista matriculado para que revise el artefacto y la ventilación.El uso de hornallas y hornos de la cocina para calefaccionar el ambiente es sumamente peligroso.
Al adquirir un artefacto se recomienda verificar que tenga adherida la oblea con el sol naciente que dice "Gas" otorgada por un organismo certificador.
Un artefacto bien calibrado obtiene un rendimiento calórico mayor. Esto significa también mayor economía.

TIBIEZA DE HOGAR
Los hogares a leña y las salamandras destacan su valor decorativo
Otros sistemas de calefacción combinan la rusticidad con el valor decorativo. Se trata de los hogares a leña y las salamandras, elementos de antigua data cuyo uso se ha reactualizado. Los hogares se presentan como la propuesta más sofisticada para el living. El secreto para evitar el humo es que tenga un buen tiraje. Para lograr una mayor temperatura, lo más novedoso son unos aparatos que se colocan adentro de la chimenea: los recuperadores de calor. Reducen el consumo de leña y logran una temperatura más agradable. Además, se adaptan a cualquier modelo de hogar. Otro de los nuevos accesorios son los convectores. Permiten trasladar el calor de un ambiente a otro.
Las salamandras vienen en hierro fundido con algunos detalles de bronce. La ventaja es que ocupan mucho menos espacio que un hogar. Los modelos más grandes pueden usarse para calefaccionar un ambiente de hasta 50 metros cuadrados. Además, su instalación es muy sencilla. Sólo hace falta un caño para el escape de humo, que puede quedar a la vista.

No hay que dejar entrar el frío por las hendijas de puertas y ventanas
Un aspecto importante a tener en cuenta para reducir el costo de energía destinada a calefacción es la adecuada aislación térmica de la vivienda. Se recomienda colocar burletes en los marcos de las ventanas y de las puertas, aunque siempre tiene que haber una pequeña ventilación para renovar el oxígeno.
De acuerdo con cálculos realizados por la Asociación de Consumidores Argentinos, la llama piloto de un calefactor que permanece encendida las 24 horas gasta mensualmente poco más de $ 3.
En épocas de mucho frío se necesitan 50 kilocalorías por metro cúbico. Es decir que un ambiente de 3 metros de largo por 4 de ancho y 3 de alto requiere una estufa de 1.800 kilocalorías.

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