10 Febrero 2011 Seguir en 
Supuso que el ventilador que había comprado su mujer era parte del botín de un robo. Averiguó y pudo confirmarlo; entonces decidió entregarlo en la comisaría de Tafí Viejo. La actitud que tuvo Hugo Rojas Salomón no es algo que pueda verse todos los días, pero la necesidad de tener la conciencia tranquila, esta vez, pudo más. El hombre no pensó ni un segundo en el dinero que perdió cuando Mónica Martínez, su esposa, compró a vendedores ocasionales el artefacto.
La historia empezó el jueves pasado, a la 22, cuando dos jóvenes tocaron a la puerta de la familia Rojas en Tafí Viejo. "¿Quiere un ventilador usado?", ofreció uno de ellos. La mujer, según dijo, fue tomada por sorpresa y solo atinó a preguntar el precio. "Yo pensé en que mis hijos necesitaban uno y me pareció que lo que me pedían estaba bien", manifestó Mónica. Aclaró que lo hizo de buena fe. "Jamás pensé en que era algo robado", afirmó. Los $ 300 que le pidieron por el objeto huyeron tan rápido como los muchachos, "cuando les di la plata salieron corriendo", dijo.
El ventilador industrial funcionó dos días, hasta que el marido de la compradora se enteró de la nueva adquisición. "El domingo mi mujer me contó lo que había pasado. Le pregunté si le dieron un recibo o algo; apenas me dijo que no, me quedó la espina", sostuvo Rojas. Además, relató que ese mismo día, luego del entierro de su padre, se dirigió a la comisaría porque se había enterado que habían robado varias cosas en negocios de la ciudad, entre ellos, un lavadero de autos, cuyo propietario denunció el robo de un ventilador (ver "Dos sospechosos..."). "Llegué a la seccional y me enteré que entre los objetos que se habían sustraído figuraban un ventilador y un lustra aspiradora", indicó Rojas. Entonces atinó a preguntar a los policías cuál era la marca de los aparatos. La respuesta que le dieron no hizo más que convertir sus intuiciones en certezas. "Les dije que yo lo tenía en mi casa", afirmó el empleado del área de mantenimiento del Siprosa. El vecino de la "capital del limón" describió la secuencia de los hechos a la policía y se encargó de que su hijo llevase, cuanto antes, la máquina a la comisaría. Así se hizo esa misma noche. La esposa de Rojas Salomón, según relató, quedó curada de espanto. "Cuando mi esposo supo se enojó mucho, me retó y me dijo que podíamos tener problemas", dijo Mónica. Para el esposo esta experiencia servirá como un escarmiento.
"Yo me puse a pensar en la gente a la que le habían robado y no se me ocurrió hacer otra cosa que la que hice; además, si uno puede hacer un favor por qué no devolverlo", aseguró el taficeño.
Le robaron cuatro veces
La familia Rojas Salomón viven en la calle Salta de Tafí Viejo hace ocho años. En este tiempo fueron asaltados cuatro veces, comentaron.
A ellos nadie les restituyó nada. "De las veces que entraron a la casa nunca volvimos a ver algo de los que nos sacaron", se lamentó Rojas. La última vez, indicó, los ladrones se llevaron las bicicletas que estaban en el fondo. El hombre sostuvo a LA GACETA que su barrio es muy oscuro y peligroso. "Si tenemos luz es porque nos juntamos los vecinos y pusimos el único foco que hay en toda la cuadra", afirmó.
La historia empezó el jueves pasado, a la 22, cuando dos jóvenes tocaron a la puerta de la familia Rojas en Tafí Viejo. "¿Quiere un ventilador usado?", ofreció uno de ellos. La mujer, según dijo, fue tomada por sorpresa y solo atinó a preguntar el precio. "Yo pensé en que mis hijos necesitaban uno y me pareció que lo que me pedían estaba bien", manifestó Mónica. Aclaró que lo hizo de buena fe. "Jamás pensé en que era algo robado", afirmó. Los $ 300 que le pidieron por el objeto huyeron tan rápido como los muchachos, "cuando les di la plata salieron corriendo", dijo.
El ventilador industrial funcionó dos días, hasta que el marido de la compradora se enteró de la nueva adquisición. "El domingo mi mujer me contó lo que había pasado. Le pregunté si le dieron un recibo o algo; apenas me dijo que no, me quedó la espina", sostuvo Rojas. Además, relató que ese mismo día, luego del entierro de su padre, se dirigió a la comisaría porque se había enterado que habían robado varias cosas en negocios de la ciudad, entre ellos, un lavadero de autos, cuyo propietario denunció el robo de un ventilador (ver "Dos sospechosos..."). "Llegué a la seccional y me enteré que entre los objetos que se habían sustraído figuraban un ventilador y un lustra aspiradora", indicó Rojas. Entonces atinó a preguntar a los policías cuál era la marca de los aparatos. La respuesta que le dieron no hizo más que convertir sus intuiciones en certezas. "Les dije que yo lo tenía en mi casa", afirmó el empleado del área de mantenimiento del Siprosa. El vecino de la "capital del limón" describió la secuencia de los hechos a la policía y se encargó de que su hijo llevase, cuanto antes, la máquina a la comisaría. Así se hizo esa misma noche. La esposa de Rojas Salomón, según relató, quedó curada de espanto. "Cuando mi esposo supo se enojó mucho, me retó y me dijo que podíamos tener problemas", dijo Mónica. Para el esposo esta experiencia servirá como un escarmiento.
"Yo me puse a pensar en la gente a la que le habían robado y no se me ocurrió hacer otra cosa que la que hice; además, si uno puede hacer un favor por qué no devolverlo", aseguró el taficeño.
Le robaron cuatro veces
La familia Rojas Salomón viven en la calle Salta de Tafí Viejo hace ocho años. En este tiempo fueron asaltados cuatro veces, comentaron.
A ellos nadie les restituyó nada. "De las veces que entraron a la casa nunca volvimos a ver algo de los que nos sacaron", se lamentó Rojas. La última vez, indicó, los ladrones se llevaron las bicicletas que estaban en el fondo. El hombre sostuvo a LA GACETA que su barrio es muy oscuro y peligroso. "Si tenemos luz es porque nos juntamos los vecinos y pusimos el único foco que hay en toda la cuadra", afirmó.
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