Encontrar empleo no es sólo una cuestión de suerte

El marketing también puede aplicarse sobre uno mismo para mostrar las capacidades que se tienen.

08 Junio 2003
Conocer las herramientas necesarias del marketing de uno mismo, es imprescindible para cristalizar los proyectos. Para tener éxito en la búsqueda laboral, no se necesita suerte sino elegir bien el camino.
En estos tiempos de grandes cambios económicos, el mercado empresario se torna aún más exigente y competitivo. Para quienes se preguntan cómo llegar, la respuesta es obtener una buena formación, estar atento para la capacitación permanente, poseer una real vocación de desarrollo y tener gran decisión para lograr los objetivos.
Con frecuencia se escucha que cuando alguien progresa o tiene éxito, se diga con ligereza "Fulanito tuvo suerte", sin averiguar demasiado cuál fue la actitud de Fulanito. Después se sabe que ese profesional "afortunado" estudia, toma cursos extracurriculares, está atento ante las oportunidades (becas de perfeccionamiento, job summer, etc.), trata de ver qué empresas son las ideales para su desarrollo, siempre lleva consigo su curriculum vitae y ya envió muchas cartas de presentación.
Cuando en los primeros tiempos se le presentó la oportunidad de realizar una corta pasantía, se jugó a dejar la mejor impresión, y, una vez llegado su fin, la empresa lo invitó a quedarse en el staff permanente.
Fulanito, se decidió por un curso de posgrado en el exterior porque había conseguido una beca para ayudarse con los gastos, y declinó la oferta, pero se ocupó de irse, saludando a todos, intercambiando tarjetas y prometiendo volver con una mejor capacitación.
Sus amigos, cuando envidian la suerte de Fulanito, no recuerdan que se ocupó de enviar 50 prolijos curriculum con sendas cartas promocionándose con una excelente argumentación, y que, en cada entrevista a la que fue llamado, cuidó todos los detalles desde la puntualidad hasta los datos que obtuvo previamente de la empresa, no pasando por alto enviar una nota de agradecimiento a aquellos selectores de personal que no lo habían seleccionado, pero lo habían tratado con consideración.
Fulanito, que es consciente de que no es un joven brillante, se preocupa por ser responsable, laborioso, flexible, cordial y confiable. Conoce sus limitaciones y, evaluándolas, ha hecho de ellas sus "fortalezas". Ejercita su sentido de autocrítica, aprendiendo de sus errores, y tiene la astucia de escuchar a aquellos que saben más. En su primer empleo no tuvo inconvenientes en empezar "desde abajo" porque entendió que era el camino más seguro para "llegar arriba".

Inversión; no gasto
Fulanito es igual a los demás y no nació sabiendo cómo orientar su carrera, pero detectó muy pronto la importancia de saber mostrarse con todas sus capacidades y no dudó en recurrir a la orientación que podían brindarle quienes tienen toda la experiencia en inserción laboral. Consideró que era una excelente inversión y no un gasto.
El ejemplo de Fulanito está usado para transmitir que, a pesar de los mitos, los buenos empleos y las becas no son patrimonio exclusivo de los "bochos", sino de aquellos que supieron explotar sus recursos y darse a conocer en la forma adecuada.
Quizás, en casos excepcionales, la suerte sea el mejor ingrediente para progresar. Pero el esfuerzo, las ganas y las ideas claras, junto con las mejores herramientas de promoción, pueden hacer que, en este mundo cada vez más complejo, se cumplan exitosamente las expectativas. La experiencia enseña que las metas no se alcanzan; se conquistan.

Fuente: "El know how del marketing de uno mismo", publicada en la revista Becas & Empleos, nº 59. La autora es Liliana Velarte

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