Hay que defender la ley del azúcar

Los gobiernos de Argentina y de Brasil buscan estrechar lazos en el Mercosur, y el apetecible azúcar puede ser la moneda de cambio.

08 Junio 2003
Cuando el presidente de Brasil, Luiz Inácio "Lula" Da Silva, recibió a Néstor Kirchner como el futuro presidente de los argentinos, siendo que este aún debía derrotar a Carlos Menem en una segunda vuelta electoral que no llegó a ser, el ex diputado nacional Alfredo Neme Scheij vislumbró que podían venirse días duros para el azúcar de nuestro país. El ex parlamentario, quien durante años presidió la comisión del Mercosur en la Cámara de Diputados, desde donde llegó a conocer al detalle la problemática azucarera en el seno del bloque, instó a que los empresarios argentinos defiendan con inteligencia la ley que protege al sector.
No estaba tan equivocado. Apenas asumió Kirchner, el gobierno de Brasil hizo llegar su poco novedosa propuesta de que el sector azucarero argentino se dedique exclusivamente a fabricar alcohol para venderles a ellos. Esta idea, considerada absurda por cuanto especialista la analiza, sólo tiene como propósito final que Tucumán y el resto del NOA desmantelen toda una historia de industria azucarera sólo para conformar los proyectos imperialistas de un ambicioso país como es Brasil.
Tanto Kirchner como Lula se proponen fortalecer al Mercosur, y tal como se presentan los hechos, el azúcar será el centro del debate. Si bien la reciente Ley azucarera es firme en determinar que cualquier cambio en los actuales aranceles de importación de azúcar sólo pueden modificarse a través de otra ley del Congreso, una fuerte campaña pro Mercosur podría derivar en un replanteo de esta norma. Esta campaña podría estar ya en marcha. Por lo pronto, Miguel Campos, un funcionario que durante una década fue agregado agrícola en Brasil, hoy es el titular de la estratégica Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (Sagpya). Y fue él precisamente quien recibió y luego difundió en los medios nacionales de comunicación la "aggiornada" propuesta brasileña tendiente a la transformación de la actividad azucarera argentina.

Cuestionamiento
Frente al último embate de Brasil, no hubo reacciones públicas de parte de los industriales azucareros argentinos, salvo por una nota que UCIT le envió al presidente Kirchner, en la que solicitan que no se dé curso a la propuesta del país vecino, con un fuerte cuestionamiento al rol de Campos como interlocutor de los brasileños. Se supone, aunque no trascendió a la prensa, que los directivos de los ingenios más grandes del país, que tienen presencia en la Unión Industrial Argentina (UIA) y fuertes vínculos en el Gobierno nacional, deben estar tratando de convencer a las nuevas autoridades sobre la incohencia de la propuesta brasileña.
No hay que descuidarse. Más allá de atender los problemas cotidianos del sector, como es la falta de gas para los ingenios, los azucareros deberían escuchar la advertencia de Neme Scheij y comenzar a idear una estrategia para apuntalar a la Ley, que tanto costó obtener.

La vida de toda una provincia

El sector azucarero es la principal actividad productiva de la provincia y del resto del NOA. Sólo en Tucumán genera ingresos por unos $ 600 millones anuales, y brinda el sustento a no menos de 50.000 personas, en forma directa e indirecta. Tucumán cobra vida en tiempos de zafra, y no sólo en los ingenios y en los campos con caña de azúcar. Los lugares en donde se encuentran emplazados las fábricas y los cañaverales se suman al proceso productivo, y ni qué hablar de los talleres que reparan maquinaria de ingenios y de cosecha, o de los transportistas que trabajan con el traslado de la caña y del azúcar que se produce.

Una propuesta insostenible

Brasil propone que se reestructure totalmente el sector para producir alcohol para que ellos lo compren. Pero no aclaran que el país vecino subsidia el precio del alcohol para hacer rentable este producto. ¿También subsidiaría a la producción argentina? ¿O pagaría un precio menor por el alcohol argentino respecto del producto que ellos mismos elaboran? Otra pregunta es por qué Brasil propone que los ingenios argentinos se dediquen a la fabricación de alcohol, siendo que ellos mismos desecharon este modelo por no ser rentable. Las usinas brasileñas fabrican alcohol y azúcar casi en iguales proporciones, lo que sí hace rentable el negocio.

Coherencia o no de Kirchner

El presidente Néstor Kirchner deberá dirimir entre ser coherente con su discurso de defensa a ultranza de la industria nacional y las presiones que ejercerá Brasil de consolidar el Mercosur con la condición de que se integren las actividades azucareras de ese país y de Argentina. El titular de Fotia, Roberto Palina, fue contundente: "confiamos en que el Gobierno nacional no cederá ante este intento de Brasil de romper el clima social y económico del NOA". Tanto Kirchner como su esposa, Cristina Fernández, se comprometieron en sus visitas a Tucumán a defender a la actividad. La senadora, incluso, fue ferviente impulsora de la sanción de la ley del azúcar.

Las nuevas inversiones

El buen período que vivió el sector azucarero en 2002 por efecto de la devaluación y la posterior sanción de la ley que fija los aranceles azucareros derivaron en que se propiciaran este año nuevas inversiones en ingenios y en los cañaverales. Además de las reparaciones tradicionales, en todas las fábricas azucareras se incorporaron cambios para mejorar la productividad, mientras que en el campo se concretaron parte de las demoradas y necesarias renovaciones del cultivo. "Se gastó dinero porque hay un futuro previsible, y esto sólo se consiguió a partir de las garantías que brinda la Ley del azúcar", señaló el industrial azucarero Jorge Rocchia Ferro.

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