21 Enero 2011 Seguir en 
PEKÍN.- La economía china creció un 10,3% en 2010, alcanzando los 39,79 billones de yuanes (4,47 billones de euros), lo que representa su mayor ritmo de crecimiento en tres años frente al alza de un 9,2% del año pasado. Sin embargo, el país oriental deberá esperar hasta el 14 de febrero, cuando Japón publique sus datos de PBI, para confirmar que ha superado a la economía nipona y convertirse oficialmente en la segunda mayor economía del mundo. En términos de crecimiento por sectores, la industria primaria china aportó un valor añadido un 4,3% mayor. A su vez el sector secundario creció un 12,2% más, mientras que el sector terciario creció un 9,5%.
Por su parte, la inflación cerró en 2010 con un alza de un 3,3%, tras tener una suba de un 3,2% en las ciudades y un 3,6% en las áreas rurales, con un aumento en el precio de los alimentos de un 7,2% y de un 4,5% en viviendas. En diciembre, los precios registraron un incremento de un 4,6%, por debajo del alza del 5,1% de noviembre, cuando la inflación alcanzó su máximo en los últimos dos años. La economía de China no sólo busca expandirse en su territorio, sino que con rápidas medidas de su gobierno ha comenzado a convertir su moneda nacional, el yuan, en una divisa internacional. La disputa entre Estados Unidos y China sobre el valor del yuan, artificialmente subvaluado según sostiene Washington, desvía la atención del hecho de que China facilita en todo el mundo el comercio y las inversiones en yuanes, a pesar de que Pekín sigue controlando la cotización de su moneda. Muchos expertos bancarios ya están hablando de una revolución financiera que tendrá importantes consecuencias para los mercados internacionales. En realidad, los planes chinos son una consecuencia lógica del ascenso internacional de China, país que ya se ha convertido en la primera nación exportadora. Sostenido por estas mediciones, el presidente Hu Jintao aseguró que el dólar estadounidense, como principal divisa internacional, tiene los días contados. El miedo norteamericano al ascenso del redback, tal como llaman al yuan, de ninguna manera está infundado. Muchos expertos financieros están convencidos de que el yuan se convertirá en pocos años en la tercera divisa internacional, junto al dólar y el euro. La demanda del yuan, también llamado renminbi (moneda popular), es particularmente fuerte en los países en vías de desarrollo y en los emergentes, con los que China realiza actualmente el 55% de su comercio. (Télam-DPA)
Por su parte, la inflación cerró en 2010 con un alza de un 3,3%, tras tener una suba de un 3,2% en las ciudades y un 3,6% en las áreas rurales, con un aumento en el precio de los alimentos de un 7,2% y de un 4,5% en viviendas. En diciembre, los precios registraron un incremento de un 4,6%, por debajo del alza del 5,1% de noviembre, cuando la inflación alcanzó su máximo en los últimos dos años. La economía de China no sólo busca expandirse en su territorio, sino que con rápidas medidas de su gobierno ha comenzado a convertir su moneda nacional, el yuan, en una divisa internacional. La disputa entre Estados Unidos y China sobre el valor del yuan, artificialmente subvaluado según sostiene Washington, desvía la atención del hecho de que China facilita en todo el mundo el comercio y las inversiones en yuanes, a pesar de que Pekín sigue controlando la cotización de su moneda. Muchos expertos bancarios ya están hablando de una revolución financiera que tendrá importantes consecuencias para los mercados internacionales. En realidad, los planes chinos son una consecuencia lógica del ascenso internacional de China, país que ya se ha convertido en la primera nación exportadora. Sostenido por estas mediciones, el presidente Hu Jintao aseguró que el dólar estadounidense, como principal divisa internacional, tiene los días contados. El miedo norteamericano al ascenso del redback, tal como llaman al yuan, de ninguna manera está infundado. Muchos expertos financieros están convencidos de que el yuan se convertirá en pocos años en la tercera divisa internacional, junto al dólar y el euro. La demanda del yuan, también llamado renminbi (moneda popular), es particularmente fuerte en los países en vías de desarrollo y en los emergentes, con los que China realiza actualmente el 55% de su comercio. (Télam-DPA)
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