02 Junio 2003 Seguir en 
La venta de muebles, que son bienes durables de consumo muy dependientes del crédito, había caído notablemente en los últimos años, hasta tocar fondo en 2002. Ahora, como ocurre con otros rubros, hay una recuperación alentada por la posibilidad de financiar las compras. "En relación con el año pasado, habría una mejora del 25% o más", calculó Enrique Alamino, propietario de una fábrica de muebles de algarrobo ubicada en avenida Roca al 3.200.
Alamino destacó que el precio de los muebles nacionales no acompañó al dólar, sino que aumentó un 80% desde la devaluación hasta hoy, a diferencia de los productos importados, que triplicaron su valor.
Nuevo escenario
"Cuando importar era negocio, aparecían muebles muy variados. Los más baratos comenzaron a entrar desde Brasil en 1998, cuando se devaluó el real -recordó el arquitecto-. Ahora somos nosotros los que estamos tratando de salir al exterior para competir con nuestros muebles. Algo que no es fácil porque no tenemos antecedentes como exportadores".El rubro de Alamino apunta a un mercado de nivel económico medio-alto. En cambio, otro negocio del sector mobiliario -ubicado en peatonal Mendoza al 700- trata de captar al público masivo a través de ofertas y calidades variadas. Forma parte de una cadena nacional de mueblerías, con 12 locales en todo el país, cuya fábrica se encuentra en Cañada de Gómez (Santa Fe).
"En lo que hace a materiales, utilizamos básicamente melamina y folio, además de maderas macizas. Ya no se hace más el enchapado por su elevado costo. Tampoco es viable el imprimado, que se realiza con una máquina en varias etapas y que requiere muchos insumos importados (lacas y solventes)", detalló el gerente Luis Rusconi. La firma cañadense nunca suspendió el otorgamiento de financiación propia y debió absorber pérdidas millonarias cuando se produjo la devaluación. Las cuotas pactadas cubrían menos de la mitad del nuevo valor del bien.
Una plaza difícil
"Un juego de living que se vendía en $ 400 pasó a valer $ 1.000. A esto se suma el hecho de que Tucumán es una de las plazas con más alto índice de morosidad en el país -reveló Rusconi-. Siempre se prolonga más el plazo acordado. La tasa ahora está en un 4% mensual directo. Hay tarjetas que permiten comprar en tres pagos sin interés, lo cual obliga al comercio a hacerse cargo de una comisión diferencial para compartir el costo de la financiación".
Al comenzar a abastecer también el mercado boliviano con juegos de dormitorio y líneas de oficina, entre otros artículos, la fábrica cañadense debió abrir una línea de producción exclusiva para la exportación. También comenzó a abrir canales hacia Chile y está incursionando en Centroamérica y en Miami, con grandes posibilidades."La fábrica está preparada para exportar, porque los muebles van embalados en una caja con instrucciones para armarlos -comentó Rusconi-. Pero si hay que mandar cargas más allá de los países del Mercosur, se suman mayores costos".
Con respecto a las diferentes pautas de consumo que observa en las distintas zonas del país, el gerente señaló que hacia el sur -sobre todo en Buenos Aires- el público tiene mayores ingresos y exige muebles de mejor calidad y un precio superior.
Cuotas sin interés
Por el lado de las bocas masivas de expendio, hoy los planes en 12 cuotas sin interés han logrado reactivar las ventas.
"Eso está haciendo reaccionar muy bien el mercado. Tanto en lo que hace a los muebles para armar, placards o computación y escritorios, como muebles de jardín", destacó Rafael Conejero, gerente de relaciones públicas de un hipermercado. A la gran variedad de opciones con que cuenta la firma en materia de muebles y accesorios de interior, le suma la posibilidad del pago en cuotas a precios de contado, a través de una tarjeta regional.
"Es un buen momento, porque la gente está aprovechando la financiación. Además, hay que tener en cuenta que los precios de los muebles no subieron tanto como la comida -indicó Conejero-. En cuanto a los importados, dejaron de venir muebles finos italianos y otros de Asia; pero de Brasil siguen entrando todavía, aunque menos. Casi todo lo que tenemos ahora es de fabricación nacional. Y en lo que hace a la reactivación, es como dijo el ministro: estábamos en el quinto subsuelo; ahora estamos en el cuarto".
Hay tímidos repuntes que alientan el optimismo En algunos rubros puede percibirse cómo resurge, con mucho esfuerzo, la industria nacional. Algunos emprendimientos dedicados a la fabricación de muebles manifiestan tímidos aunque elocuentes repuntes en su producción. Esto se observa tanto en empresas nacionales como también en emprendimiento pequeños. La sustitución de importaciones, sin embargo, es un proceso lento.
La estrategia implementada por las grandes empresas del mueble es sustituir los productos importados por nacionales y obtener licencias de fabricación europeas para abastecer al mercado regional.
Distintos estudios de mercado han arrojado resultados muy alentadores. Por estos días son mayoría los argentinos que, a la hora de elegir, optarían por un producto de origen nacional aunque el precio sea igual que el del importado. Mientras abastecen el mercado interno, confiados en que se reactivará el consumo, los fabricantes argentinos están comenzando a exportar a países limítrofes, a Centroamérica y también a Europa; sobre todo a España, donde algunas fábricas formoseñas instalaron sus propios locales de venta de muebles de algarrobo. Estados Unidos también está visto como un mercado potencial, pero allí las cadenas comercializadoras -generalmente supermercados- exigen grandes volúmenes.
Para poder sortear los momentos más duros de la recesión, durante la época de paridad cambiaria, algunos fabricantes echaron mano de la estrategia de diversificar su producción. Lograron mantener su personal e infraestructura incorporando otros ítems. Por ejemplo, el procesamiento de la madera para la construcción, carpintería de pisos y aberturas, y muchos otros servicios.
Reservas
Ahora, la recuperación permite cierto optimismo, aunque con las reservas que la experiencia impone. "Cuánta continuidad puede tener esta recuperación es parte de las dudas que expresa nuestro país desde hace muchos años, porque no tenemos una política económica definida -opinó el fabricante Enrique Alamino-. La tuvimos en los primeros tiempos de Carlos Menem, pero era todo tan encorsetado que cuando se comenzaron a producir los desfases y entendieron que no había que corregirlos, después sucedió la catástrofe".
ALMA DE MADERA
Hay diversas calidades, según el material y cómo fue trabajado en fábrica
Para obtener muebles de buena calidad, las fábricas cuentan con cámaras de secado de madera. En el caso del algarrobo, un material que fue muy buscado durante los 90 y que hoy mantiene un importante lugar en las preferencias del público, se trata de una madera muy estable, a causa de su densidad, lo cual la vuelve casi indeformable. Cuando el algarrobo está húmedo, el tanino que tiene en su interior tiende a salir y termina oscureciendo el mueble. Las mejores fábricas cuidan el secado y aprovechan sólo un 28% del rollo de algarrobo. Con el resto se hacen entarugados o parquet, para pisos. En el caso del pino, una madera de uso mucho más masivo, ahora hay fábricas que logran muebles de buena calidad con ese material. En tiempos de la importación llegaban desde brasil muchos muebles de roble o cerejeira, una madera de tonalidad clara. Cuando los ambientes son más pequeños, la madera clara da una sensación de agrandar el espacio. El MDF (aglomerado fino con melamina) se utiliza mucho en muebles para cocina y baño o interiores de placares. Este material se está exportando, lo cual llevó a que su precio se incrementara un 40% más que el de la madera maciza. Al achicarse la diferencia, se prefiere usar madera.
Reclaman una política más firme en la promoción de productos exportables
Uno de los inconvenientes que enfrentan los exportadores nuevos que intentan salir al mercado es la mala imagen que tiene la Argentina ante el resto del mundo. "Nos consideran poco confiables, sobre todo a los exportadores nuevos, porque nos cuesta generar confianza inmediata -dijo el fabricante Enrique Alamino-. Y para una empresa pequeña, a pesar de que las comunicaciones han evolucionado muchísimo, se hace más complicado. Debiera haber una política más firme en este sentido, de parte de las embajadas argentinas en el exterior, para que funcionen como gestores de venta de las empresas argentinas y promuevan los productos exportables".
Alamino destacó que el precio de los muebles nacionales no acompañó al dólar, sino que aumentó un 80% desde la devaluación hasta hoy, a diferencia de los productos importados, que triplicaron su valor.
Nuevo escenario
"Cuando importar era negocio, aparecían muebles muy variados. Los más baratos comenzaron a entrar desde Brasil en 1998, cuando se devaluó el real -recordó el arquitecto-. Ahora somos nosotros los que estamos tratando de salir al exterior para competir con nuestros muebles. Algo que no es fácil porque no tenemos antecedentes como exportadores".El rubro de Alamino apunta a un mercado de nivel económico medio-alto. En cambio, otro negocio del sector mobiliario -ubicado en peatonal Mendoza al 700- trata de captar al público masivo a través de ofertas y calidades variadas. Forma parte de una cadena nacional de mueblerías, con 12 locales en todo el país, cuya fábrica se encuentra en Cañada de Gómez (Santa Fe).
"En lo que hace a materiales, utilizamos básicamente melamina y folio, además de maderas macizas. Ya no se hace más el enchapado por su elevado costo. Tampoco es viable el imprimado, que se realiza con una máquina en varias etapas y que requiere muchos insumos importados (lacas y solventes)", detalló el gerente Luis Rusconi. La firma cañadense nunca suspendió el otorgamiento de financiación propia y debió absorber pérdidas millonarias cuando se produjo la devaluación. Las cuotas pactadas cubrían menos de la mitad del nuevo valor del bien.
Una plaza difícil
"Un juego de living que se vendía en $ 400 pasó a valer $ 1.000. A esto se suma el hecho de que Tucumán es una de las plazas con más alto índice de morosidad en el país -reveló Rusconi-. Siempre se prolonga más el plazo acordado. La tasa ahora está en un 4% mensual directo. Hay tarjetas que permiten comprar en tres pagos sin interés, lo cual obliga al comercio a hacerse cargo de una comisión diferencial para compartir el costo de la financiación".
Al comenzar a abastecer también el mercado boliviano con juegos de dormitorio y líneas de oficina, entre otros artículos, la fábrica cañadense debió abrir una línea de producción exclusiva para la exportación. También comenzó a abrir canales hacia Chile y está incursionando en Centroamérica y en Miami, con grandes posibilidades."La fábrica está preparada para exportar, porque los muebles van embalados en una caja con instrucciones para armarlos -comentó Rusconi-. Pero si hay que mandar cargas más allá de los países del Mercosur, se suman mayores costos".
Con respecto a las diferentes pautas de consumo que observa en las distintas zonas del país, el gerente señaló que hacia el sur -sobre todo en Buenos Aires- el público tiene mayores ingresos y exige muebles de mejor calidad y un precio superior.
Cuotas sin interés
Por el lado de las bocas masivas de expendio, hoy los planes en 12 cuotas sin interés han logrado reactivar las ventas.
"Eso está haciendo reaccionar muy bien el mercado. Tanto en lo que hace a los muebles para armar, placards o computación y escritorios, como muebles de jardín", destacó Rafael Conejero, gerente de relaciones públicas de un hipermercado. A la gran variedad de opciones con que cuenta la firma en materia de muebles y accesorios de interior, le suma la posibilidad del pago en cuotas a precios de contado, a través de una tarjeta regional.
"Es un buen momento, porque la gente está aprovechando la financiación. Además, hay que tener en cuenta que los precios de los muebles no subieron tanto como la comida -indicó Conejero-. En cuanto a los importados, dejaron de venir muebles finos italianos y otros de Asia; pero de Brasil siguen entrando todavía, aunque menos. Casi todo lo que tenemos ahora es de fabricación nacional. Y en lo que hace a la reactivación, es como dijo el ministro: estábamos en el quinto subsuelo; ahora estamos en el cuarto".
La estrategia implementada por las grandes empresas del mueble es sustituir los productos importados por nacionales y obtener licencias de fabricación europeas para abastecer al mercado regional.
Distintos estudios de mercado han arrojado resultados muy alentadores. Por estos días son mayoría los argentinos que, a la hora de elegir, optarían por un producto de origen nacional aunque el precio sea igual que el del importado. Mientras abastecen el mercado interno, confiados en que se reactivará el consumo, los fabricantes argentinos están comenzando a exportar a países limítrofes, a Centroamérica y también a Europa; sobre todo a España, donde algunas fábricas formoseñas instalaron sus propios locales de venta de muebles de algarrobo. Estados Unidos también está visto como un mercado potencial, pero allí las cadenas comercializadoras -generalmente supermercados- exigen grandes volúmenes.
Para poder sortear los momentos más duros de la recesión, durante la época de paridad cambiaria, algunos fabricantes echaron mano de la estrategia de diversificar su producción. Lograron mantener su personal e infraestructura incorporando otros ítems. Por ejemplo, el procesamiento de la madera para la construcción, carpintería de pisos y aberturas, y muchos otros servicios.
Reservas
Ahora, la recuperación permite cierto optimismo, aunque con las reservas que la experiencia impone. "Cuánta continuidad puede tener esta recuperación es parte de las dudas que expresa nuestro país desde hace muchos años, porque no tenemos una política económica definida -opinó el fabricante Enrique Alamino-. La tuvimos en los primeros tiempos de Carlos Menem, pero era todo tan encorsetado que cuando se comenzaron a producir los desfases y entendieron que no había que corregirlos, después sucedió la catástrofe".
ALMA DE MADERA
Hay diversas calidades, según el material y cómo fue trabajado en fábrica
Para obtener muebles de buena calidad, las fábricas cuentan con cámaras de secado de madera. En el caso del algarrobo, un material que fue muy buscado durante los 90 y que hoy mantiene un importante lugar en las preferencias del público, se trata de una madera muy estable, a causa de su densidad, lo cual la vuelve casi indeformable. Cuando el algarrobo está húmedo, el tanino que tiene en su interior tiende a salir y termina oscureciendo el mueble. Las mejores fábricas cuidan el secado y aprovechan sólo un 28% del rollo de algarrobo. Con el resto se hacen entarugados o parquet, para pisos. En el caso del pino, una madera de uso mucho más masivo, ahora hay fábricas que logran muebles de buena calidad con ese material. En tiempos de la importación llegaban desde brasil muchos muebles de roble o cerejeira, una madera de tonalidad clara. Cuando los ambientes son más pequeños, la madera clara da una sensación de agrandar el espacio. El MDF (aglomerado fino con melamina) se utiliza mucho en muebles para cocina y baño o interiores de placares. Este material se está exportando, lo cual llevó a que su precio se incrementara un 40% más que el de la madera maciza. Al achicarse la diferencia, se prefiere usar madera.
Reclaman una política más firme en la promoción de productos exportables
Uno de los inconvenientes que enfrentan los exportadores nuevos que intentan salir al mercado es la mala imagen que tiene la Argentina ante el resto del mundo. "Nos consideran poco confiables, sobre todo a los exportadores nuevos, porque nos cuesta generar confianza inmediata -dijo el fabricante Enrique Alamino-. Y para una empresa pequeña, a pesar de que las comunicaciones han evolucionado muchísimo, se hace más complicado. Debiera haber una política más firme en este sentido, de parte de las embajadas argentinas en el exterior, para que funcionen como gestores de venta de las empresas argentinas y promuevan los productos exportables".







