Cada vez más barato

Análisis. Tomás Bulat - economista y periodista.

22 Agosto 2010
Todos sabemos que la historia en la Argentina se repite cada tanto y eso sucede más frecuentemente en su economía. En esta ida y vuelta, y luego de ocho años de dólar alto (caro para nosotros), empezó con fuerza 2010 con un dólar bajo (es decir, barato) para nosotros. ¿Qué significa esto? Que a los exportadores cada vez les cuesta más vender afuera o, en el caso del campo, que cada vez tienen menos rentabilidad.

En segundo término, esto significa que los productores de bienes industriales que compiten con el exterior pierden mercado interno por tener precios más caros.

Y, finalmente, aquellos que importan ganan cada vez más rentabilidad, ya que el precio de los bienes en dólares es más barato.

La consecuencia obvia es que se pierde competitividad y sobre todo las economías regionales comienzan a sufrir lentamente.

La inmediata pregunta, y que me hacen mucho, es qué valor, en este contexto, debería tener el dólar estadounidense de tal manera que no se pierda competitividad.

El problema es que la respuesta no existe, porque si el dólar sube, en este contexto, la inflación sube más, entrando en una carrera en la que los precios al principio suben más rápido y después el dólar los alcanza y los pasa.

El problema no es el valor del dólar; el problema es que tenemos una inflación muy alta. La única forma de defender la competitividad es disminuyendo la inflación, no devaluando el dólar.

Pero a usted le interesa saber lo que pasara con el dólar. Sencillo, lo que siempre pasó: el dólar va a crecer muy por debajo de la inflación en los próximos meses y después se devaluará fuertemente para compensar ese atraso.

Todos sabemos que eso va a pasar. Lo que no sabemos es cuándo. Por lo tanto en el medio los productores sufren un poco, el empleo crece poco y el salario cada día alcanza para un poco menos. En lo que resta del 2010 el dólar seguramente pasará los $ 4, pero no mucho más. En el 2011, ya la situación se complicará. Repitiendo la historia estamos menospreciando el problema inflacionario y vemos la solución en la devaluación. La experiencia nos dice que devaluar sin controlar la inflación es echar nafta al fuego. Y en eso tenemos experiencia. (Especial para LA GACETA)

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