11 Mayo 2003 Seguir en 
Desde la perspectiva de la economía, entre Carlos Menem y Néstor Kirchner no existen grandes diferencias. Por ello, el electorado independiente -la actual mayoría-, tras la primera vuelta, deberá optar el próximo domingo entre uno u otro. De esta manera, nuevamente, los argentinos le encomendarán a un justicialista, la conducción - y recuperación- del país; nada más, nada menos.
La propuesta de Kirchner es de un capitalismo con perfil productivo, con subsidios, políticas activas, sustitución de importaciones, e inversión en obra pública. Por el lado de las finanzas, considera que el costo financiero no puede ser superior a la rentabilidad, porque nadie invertiría. Con referencia a la deuda externa propone una quita de capital (y de intereses) y una reprogramación de las obligaciones. Dólar libre en el tipo de cambio y, con respecto al mercado, dice que "organiza económicamente, pero no articula socialmente".
También propone una nueva figura: la quiebra de provincias o municipios, originada por malas administraciones; reactivación de los ferrocarriles, rebaja de impuestos al consumo, renegociación de contratos y de tarifas, revisión del cumplimiento de los pliegos, y afianzamiento de la integración con los países del Mercosur.
El ex-presidente Menem sostiene una productividad financiera por la restitución de la libertad de utilizar el dólar para ahorros, créditos, salarios, transacciones, y contratos. También habla de superar los conflictos con los inversores extranjeros, y acordar con los organismos multilaterales, para obtener una reprogramación de la deuda externa, de al menos tres años. Además, defiende la derogación inmediata del ajuste del 13% en los salarios y haberes de los jubilados; y quiere facilitar la contratación de trabajadores con la eliminación de impuestos distorsivos. Un plan de emergencia ocupacional con la promoción de la obra pública, una rebaja de impuestos al consumo, una ley de marco regulatorio para los servicios (con organismos independientes), protección de los usuarios y fortalecimiento de las alianzas estratégicas en el mundo y en la región son otras ideas.
El capital espera y los observa. La elección es trascendente y no hay turbulencias en los mercados. Parece que estos descuentan que por cómo está hoy el país sólo se debe y puede avanzar.
Habrá que ver qué perciben los ciudadanos sobre el futuro económico con uno u otro candidato.
Por el piso
La cotizaciones del dólar sigue cayendo al piso, la peor desde la salida de la convertibilidad.
Las acciones bajaron en las ruedas del lunes, martes y jueves. Sólo recortaron el miércoles.
Hay buenos datos del primer cuatrimestre: la inflación sólo fue del 2,5%. La caída del dólar acentúa la deflación en el sector de los precios mayoristas.
No hay demanda de la divisa para importar o pagar deudas y, de nuevo, las altas tasas de interés entusiasman y atraen dólares. Esto nunca sirvió. El martes pasado, el gobierno liberó el mercado cambiario, permitiendo pagos al exterior. Esto contendría la apreciación del peso.
Desde afuera -Washington- hay elogio para la estabilidad lograda; la renegociación de la deuda externa tendrá un nuevo marco de referencia. También a las empresas privadas, esta liquidez les cambió el escenario para tratar sus pasivos.
La propuesta de Kirchner es de un capitalismo con perfil productivo, con subsidios, políticas activas, sustitución de importaciones, e inversión en obra pública. Por el lado de las finanzas, considera que el costo financiero no puede ser superior a la rentabilidad, porque nadie invertiría. Con referencia a la deuda externa propone una quita de capital (y de intereses) y una reprogramación de las obligaciones. Dólar libre en el tipo de cambio y, con respecto al mercado, dice que "organiza económicamente, pero no articula socialmente".
También propone una nueva figura: la quiebra de provincias o municipios, originada por malas administraciones; reactivación de los ferrocarriles, rebaja de impuestos al consumo, renegociación de contratos y de tarifas, revisión del cumplimiento de los pliegos, y afianzamiento de la integración con los países del Mercosur.
El ex-presidente Menem sostiene una productividad financiera por la restitución de la libertad de utilizar el dólar para ahorros, créditos, salarios, transacciones, y contratos. También habla de superar los conflictos con los inversores extranjeros, y acordar con los organismos multilaterales, para obtener una reprogramación de la deuda externa, de al menos tres años. Además, defiende la derogación inmediata del ajuste del 13% en los salarios y haberes de los jubilados; y quiere facilitar la contratación de trabajadores con la eliminación de impuestos distorsivos. Un plan de emergencia ocupacional con la promoción de la obra pública, una rebaja de impuestos al consumo, una ley de marco regulatorio para los servicios (con organismos independientes), protección de los usuarios y fortalecimiento de las alianzas estratégicas en el mundo y en la región son otras ideas.
El capital espera y los observa. La elección es trascendente y no hay turbulencias en los mercados. Parece que estos descuentan que por cómo está hoy el país sólo se debe y puede avanzar.
Habrá que ver qué perciben los ciudadanos sobre el futuro económico con uno u otro candidato.
Por el piso
La cotizaciones del dólar sigue cayendo al piso, la peor desde la salida de la convertibilidad.
Las acciones bajaron en las ruedas del lunes, martes y jueves. Sólo recortaron el miércoles.
Hay buenos datos del primer cuatrimestre: la inflación sólo fue del 2,5%. La caída del dólar acentúa la deflación en el sector de los precios mayoristas.
No hay demanda de la divisa para importar o pagar deudas y, de nuevo, las altas tasas de interés entusiasman y atraen dólares. Esto nunca sirvió. El martes pasado, el gobierno liberó el mercado cambiario, permitiendo pagos al exterior. Esto contendría la apreciación del peso.
Desde afuera -Washington- hay elogio para la estabilidad lograda; la renegociación de la deuda externa tendrá un nuevo marco de referencia. También a las empresas privadas, esta liquidez les cambió el escenario para tratar sus pasivos.







