A salvo del "fuego amigo"

El gobierno matará al monstruo que creó. Todo es más caro en Tucumán. (Luis Alberto Peña. Jefe de Redacción).

11 Mayo 2003
Cuando desaparezcan los Bocade, en pocas semanas, los tucumanos se sentirán a salvo del "fuego amigo" disparado desde el gobierno. Es un bombardero letal contra la calidad de vida de personas que no tienen acceso al dinero verdadero: miles de empleados estatales y privados cobran en bonos.
Antes de la devaluación valían 1 a 1 con el dólar, pero ahora se cotizan en picada y con el rescate se perderá otro 11% más. Todo es más caro en Tucumán por los billetes de fantasía.
El gobierno quiere evitar los apretujones para canjear Bocade y asegura que alcanzará para todos, pero tiene dificultades para transmitir cómo será el proceso. Hay trabas para licitar $ 169 millones, controlarlos y mandarlos al Banco Central para que los trituren. Alguna vez alguien debe calcular la plata que perdieron la gente y las empresas con los papeles pintados. Sólo las cuevas ganan con esta trampa armada por el mirandismo. Le toca al gobernador desactivar la bomba de los Bocade y pagar el costo político del rescate, no porque quiera, sino por las presiones del FMI.
Es un favor involuntario que Miranda hará a su sucesor. Con esto se agotarán los negociados en el cambio de monedas y se achicará la economía en negro, que utiliza los Bocade para evadir y operar debajo de la mesa.
Los tucumanos están envueltos en desconfianza y desconcierto por esta confusa jugada, mientras el efectivo aparece poco y las cuevas no compran bonos o aplican desagios estrambóticos.Para una administración que se limita a flotar en la crisis, el fin del bonicidio puede producir una brusca recesión inicial, pero luego deberá ser reactivante.
En los 6 meses que le quedan, el gobierno que creó al monstruo y ahora debe matarlo, se podrá ufanar de haber sacado de circulación los bonos, como un acontecimiento histórico, sólo si es capaz de capitalizar el éxito.
Además, el crecimiento no se detiene. Miranda disfrutará de los beneficios de las cosechas azucarera, citrícola y sojera, y de la buena onda con Néstor Kirchner, si le gana a Carlos Menem.Aunque la recaudación provincial crece poco, los ingresos nacionales calmarán los ánimos, siempre que Miranda sea cauteloso con los aumentos salariales y los nombramientos en la plantilla estatal.
Los funcionarios piden al pueblo un sacrificio más, el último, pero en economía se puede hacer cualquier cosa, menos eludir el pago de los errores. Una vez más, se traslada a los tucumanos la irresponsabilidad fiscal. El castigo, que tendría que ser para los responsables de la crisis, lo sufrirán los tenedores de Bocade.
Para compensar los pecados gubernamentales, el premio debería ser una baja en los precios, debido a la desaparición de la inflación existente en la provincia por el bono. Pero el gobierno se mueve al revés: amenaza con controlar los precios, con lo que logra que sigan subiendo y que exista desabastecimiento.
Quizás ahora los bancos puedan empezar a prestar los millones sobre los que están sentados desde que se abrió el corralón. El Estado no les pide plata y a las empresas privadas no les dan.
Sin crédito no habrá reactivación. Tampoco cederá la recesión si el gobierno no da señales claras sobre el rumbo que avizora, con un plan sensato y previsible. La economía puede funcionar sola si la dejan y no la abruman con regulaciones, controles, impuestos e ideas locas.

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