Los bonos sólo beneficiaban al Estado, no a la sociedad

El experto en finanzas públicas afirma que mejorará la calidad de vida de las personas cuando en Tucumán sólo circule efectivo.

11 Mayo 2003
La GACETA dialogó con José Marcos Bulacio sobre el rescate de los $ 169 millones en Bocade que hay en Tucumán.

-¿Cuán dañino fueron los Bocade para Tucumán?
- Los bonos fueron un préstamo compulsivo que el Estado colocó en la sociedad. El principal atractivo para el Estado fue la ventaja de no pagar intereses. Pero para la población significó un enorme costos en términos de sobreprecio. En efecto, los bonos rotan al menos una vez por mes: el Estado paga sueldos con ellos y estos vuelven por recaudación -las empresas abonan impuestos con Bocade-, con lo que se generó un sobreprecio de un 10% por lo menos. A su vez, la pérdida de credibilidad generó un sobreprecio de un 10%, que es la cargan mensual que implican los bonos para la gente. Fue mucho más caro que cualquier crédito que él gobierno podría haber conseguido. Ello sin contar las enormes dificultades que produjo en la cadena de pago y como reserva de valor. Muchas empresas debieron manejar stocks de bonos mucho más allá de las cantidades obligadas, por la imposibilidad de trasladar los Bocade al sistema financiero (muchas personas cerraron cuentas y tarjetas de crédito).

- ¿Qué opina de quienes dicen que se desnaturalizó una idea originariamente positiva?
- ¡No! Los textos clásicos de Economía no prevén la posibilidad de tener dos monedad fiduciarias circulando al mismo tiempo. El bono no cumple con las propiedades del dinero (medio de pago, reserva de valor y unidad de cuenta). Además, cuando ya se recurrió una vez a ellos, ¿qué impide seguir usándolos? La tentación es grande.

- ¿Por qué el retiro de los bonos resulta tan problemático?
- El rescate debiera hacerse uno a uno, como sucedió en Salta. Esto evitaría todas las dificultades y el quebranto que sufrirá el sector privado. También se creó un privilegio irritante en favor de los empleados del sector público. Es como si no se gobernara para todos, sino para la administración pública, donde justamente se creó el problema. El Estado provincial tendría que compensar a los tenedores o a quienes perdieron en el rescate de los Bocade. Se les podría extender certificados para el pago impuestos.

- ¿Qué opina de quiénes vaticinan una recesión?
- Habrá problemas sólo en el corto plazo. Se hizo muy prolongado el proceso de rescate. Eso implicará la absorción de una importante cantidad de circulante, lo que causará una demora o una una interrupción en la cadena de pagos de unas cuatro semanas. Pero superado este proceso, la situación cambiará. Muchos decían que el Bocade tenía un efecto reactivante en la economía. Es erróneo. Si bien oportunamente generó una mayor demanda (por aumento del circulante), era a costa del aumento del gasto del Estado. Los bonos, en efecto, no son otra cosa que una expresión de ese incremento del gasto no financiado mediante impuestos ni por recursos genuinos. En las actuales circunstancias, imposibilitado el gobierno de emitir más bonos, está obligado a mantener un equilibrio fiscal, rescate o no lo Bocade.

- ¿Esto qué quiere decir?
- Que no puede esperarse una contracción de la economía mediante el gasto público. Sí es de esperar, en cambio, que el manejo de una única moneda genere mayor confianza, mayor fluidez en las transacciones, que la gente vuelva a los bancos y al sistema financiero y, eventualmente, una expansión del crédito, porque habrá mayor circulante genuino en el mercado. El Estado deberá tener una mayor responsabilidad fiscal (lo que no quiere decir que ocasionalmente no pueda haber déficit). Esto se logra con un uso racional del crédito existente en el mercado de capitales.

- ¿Qué efectos concretos tendrá en la vida de la gente?
- Será positivo desde todo punto de vista. Mejorará el nivel de vida, porque mejorará el salario real al eliminarse los sobreprecios que hoy se pagan en los negocios para que acepten los bonos. Se facilitará el acceso al crédito y al sistema financiero, y se dejará de especular con el cambio entre una moneda y otra (la gente siempre trata de desprenderse de la mala). También mejorarán las transacciones con otras provincias, hoy sujetas a un sinnúmero de negociaciones por la pluralidad de monedas.

- ¿Qué sucederá con los precios?
- Muchos comercios se ampararon en la recepción de bonos para subir los precios. Ello fue posible por la falta de transparencia que implica manejar distintas monedas. Cuando desaparezca esto y haya una única moneda (y unidad de cuenta), los mercados volverán a ser competitivos y necesariamente tendrán que ordenarse -hacia abajo-, eliminando los sobreprecios que hubo. Si bien técnicamente el retiro de los $ 7.360 millones en cuasimonedas que existen en el país implicará una emisión de dinero por parte del Banco Central, no hay que esperar que esto tenga un efecto inflacionario. El rescate no cambiará la base monetaria amplia del país: $ 39.263 millones ($ 31.903 millones en moneda de curso legal y $ 7.360 millones en cuasimonedas). A cambio de la emisión, el BCRA recibirá bonos de la Nación. Esta, a su vez, les trasladará la obligación a las provincias, cuyo pago garantizarán con la coparticipación.

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