No hay lógica

Por Isabel Lazzaroni

05 Mayo 2003
Lo que debió ser una muy buena noticia para los factores económicos regionales se convirtió en un proceso traumático, confuso, descontrolado y sin lógica.
La depreciación de los bonos convirtió a Tucumán, desde hace más de un año, en la provincia más cara del país. Cuando por fin se está a las puertas de la eliminación de los Bocade -que traería competitividad y reinsertaría la economía en el contexto nacional- se disparó el desagio de los títulos. El Gobierno provincial mostró serias fallas en la comunicación a la comunidad sobre el sistema de retiro, a las que agregó confusión con marchas y contramarchas en sus negociaciones con la Nación y con la Legislatura provincial. El resultado fue más temor y más desconfianza.
El mercado es sensible, han sostenido siempre los especialistas, y hoy los tucumanos lo comprueban más que nunca. No hay una explicación razonable respecto del aumento del desagio de los bonos: las operatorias de canje para comerciantes (denominados FET) funcionan con regularidad; no se ha incrementado la demanda de efectivo, ya que el movimiento económico de la provincia es similar al del último año. Es más, pudo haber ingresado un mayor monto de dinero real debido a las exportaciones azucareras y citrícolas.
Lo que ocurre es simplemente que crece la desconfianza en el Gobierno. Los tenedores de bonos -grandes, medianos y pequeños- tienen miedo de quedarse con los papeles en la mano sin poder convertirlos en pesos. Esa desconfianza, como suele ser razonable, le abrió el paso a la especulación de los que buscan salvarse a cualquier precio.

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