Dejar de ser sólo un recurso para convertirse en capital humano

Punto de vista. María Laura Perelmuter - Psicologa laboral.

25 Mayo 2010
Dice el diccionario de la palabra profesional: experto/entendido/versado. De esta acepción se desprende que el concepto de profesionalización estaría vinculado a la transformación de una persona aficionada a una tarea o trabajo en un experto. ¿Qué impacto tiene la profesionalización del capital humano en la empresa? ¿A qué motivos responde y hacia donde apunta? La antigua visión Taylorista y su sistema de organización del trabajo, alude a una "cualificación laboral", donde a una función precisa le corresponde una formación concreta, acreditada por su correspondiente diploma. Esta relación directa entre tarea y nivel de calificación del empleado hoy se ve atravesada por múltiples factores que llevan a pensar en la necesidad de cambios de paradigmas y modelos de trabajo.

Las nuevas profesiones no sólo están influenciadas por el avance tecnológico, los nuevos descubrimientos científicos y la creación de materiales innovadores, sino también por nuevos sistemas de gestión empresarial y de necesidades sociales que van acelerando la creación de nuevos servicios y productos. Se produce una flexibilización de las actividades laborales, donde el conocimiento estrictamente técnico ya no basta para responder a las exigencias de la organización y el mercado, sino que se vuelve necesario el desarrollo de habilidades personales que aporten valor a la tarea de todos los días.

Cada vez con mayor frecuencia la profesionalización se encuentra ligada a procesos de formación no convencionales. De esta manera, las personas dejan de entenderse como un "recurso" de la empresa, para entenderlas como agentes de cambio que poseen un capital invaluable: el conocimiento.

La profesionalización del personal de la empresa, por lo general, debe ir acompañada de cambios y reestructuración de procesos internos que faciliten el flujo de la información para una adecuada toma de decisiones. Así resultará más fácil, en un ámbito ordenado, implementar acciones que evalúen el desempeño de los colaboradores, previa descripción de sus funciones y responsabilidades. Si cada persona sabe que se espera de ella en la organización, a quién responde y cuáles son sus áreas de influencia podrá desarrollarse con mayor plenitud y seguridad. La profesionalización, desde una visión integral, ayuda a redefinir el lugar ocupado por el trabajo en la vida de cada una de las personas.

En definitiva, la profesionalización de una persona y de su puesto de trabajo depende de variables que involucran aspectos de formación académica y de capacitación técnica sumadas al desarrollo de habilidades personales tendientes a crear un clima de trabajo de cooperación mutua, una comunicación transparente y fluida y capacidad para la toma de decisiones en las posiciones que lo requieran. La conjugación de las competencias técnicas y actitudinales, la circulación del conocimiento y la unidad de sus miembros harán de la empresa una organización orientada a la eficiencia y a la calidad de sus servicios y/o productos.

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