VISITANTES. El autor logra que los lectores recorran el relato como si estuvieran en la compleja Estambul.
07 Febrero 2010 Seguir en 

Una historia de amor tejida en la confluencia de Oriente y Occidente
============09 CRED(914512)============
archivo
============05 TEX L - Ficha 1(914499)============
novela
EL MUSEO DE LA INOCENCIA
ORHAN PAMUK
(Mondadori - Barcelona, 2009)
============02 TEX(914507)============
Lo primero que impacta al llegar a Estambul es el chillido de las gaviotas. Lo segundo es advertir cómo los agudos perfiles de los minaretes y mezquitas se entienden con las vestimentas modernas de los fieles, en una aparente convivencia entre el mundo musulmán y el occidental. Este libro de Orhan Pamuk (Premio Nobel 2006) muestra cómo esta situación incide también en los afectos dentro de una sociedad que, ubicada en la confluencia concreta de Oriente y Occidente, todavía se debate ante cambios de todo tipo.
La historia de amor entre Kemal, integrante de una rica familia de exportadores textiles, y la hermosa Füsun, dependiente de una tienda, deriva de una relación con pasiones extremas enlazadas en una orografía sinuosa de pliegues, cráteres y cúspides. La novela se inicia en 1975 cuando ambos se conocen. Kemal, integrante de una alta burguesía que sostenía un republicanismo laico, no se opone a los que afirman hipócritamente que "ser culto y civilizado no consiste en que todos seamos iguales y libres, sino en que educadamente todos nos comportemos con los demás como si lo fuéramos" (página 275), aceptando las diferencias sociales. Al fracasar en un examen universitario, la familia lleva a la joven al extranjero y Kemal rompe con su prometida Sibel. Pero luego, ya con Füsum casada, se produce el reencuentro entre ambos, que demora dos décadas, pero termina en una nueva frustración.
Es entonces cuando el narrador, ante su muerte, resuelve construir un "Museo de la Inocencia", compuesto por pequeños objetos muchas veces banales pero con el poder de haber generado acontecimientos determinantes para toda su vida. Inicia así un ávido acopio de todo tipo de elementos que le permitan recordarla y que constituyen un himno a su historia de amor.
Así los lectores pasamos a ser como los visitantes que ingresan al museo de un relato íntimo en el que Estambul, compleja ciudad, a la manera de un coro griego se filtra entre los personajes conformando un fresco que retrata una sociedad tironeada entre la modernidad y las tradiciones más atávicas.
Elisa Cohen de Chervonagura
© LA GACETA
============09 CRED(914512)============
archivo
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novela
EL MUSEO DE LA INOCENCIA
ORHAN PAMUK
(Mondadori - Barcelona, 2009)
============02 TEX(914507)============
Lo primero que impacta al llegar a Estambul es el chillido de las gaviotas. Lo segundo es advertir cómo los agudos perfiles de los minaretes y mezquitas se entienden con las vestimentas modernas de los fieles, en una aparente convivencia entre el mundo musulmán y el occidental. Este libro de Orhan Pamuk (Premio Nobel 2006) muestra cómo esta situación incide también en los afectos dentro de una sociedad que, ubicada en la confluencia concreta de Oriente y Occidente, todavía se debate ante cambios de todo tipo.
La historia de amor entre Kemal, integrante de una rica familia de exportadores textiles, y la hermosa Füsun, dependiente de una tienda, deriva de una relación con pasiones extremas enlazadas en una orografía sinuosa de pliegues, cráteres y cúspides. La novela se inicia en 1975 cuando ambos se conocen. Kemal, integrante de una alta burguesía que sostenía un republicanismo laico, no se opone a los que afirman hipócritamente que "ser culto y civilizado no consiste en que todos seamos iguales y libres, sino en que educadamente todos nos comportemos con los demás como si lo fuéramos" (página 275), aceptando las diferencias sociales. Al fracasar en un examen universitario, la familia lleva a la joven al extranjero y Kemal rompe con su prometida Sibel. Pero luego, ya con Füsum casada, se produce el reencuentro entre ambos, que demora dos décadas, pero termina en una nueva frustración.
Es entonces cuando el narrador, ante su muerte, resuelve construir un "Museo de la Inocencia", compuesto por pequeños objetos muchas veces banales pero con el poder de haber generado acontecimientos determinantes para toda su vida. Inicia así un ávido acopio de todo tipo de elementos que le permitan recordarla y que constituyen un himno a su historia de amor.
Así los lectores pasamos a ser como los visitantes que ingresan al museo de un relato íntimo en el que Estambul, compleja ciudad, a la manera de un coro griego se filtra entre los personajes conformando un fresco que retrata una sociedad tironeada entre la modernidad y las tradiciones más atávicas.
Elisa Cohen de Chervonagura
© LA GACETA







