La guerra por las reservas del Banco Central no terminó aún. Una jueza federal deshizo en pocas horas la estrategia de copamiento de la institución matriz del sistema financiero que había desplegado la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. La Casa Rosada supuso que el receso de enero le daba la chance de acomodar las piezas del modo más conveniente para sus intereses, sin reparar en las formalidades legales, ni temer por las consecuencias. Martín Redrado no se quedó quieto: se escudó en la carta orgánica del Central y en el marco constitucional. La Coalición Cívica, el PRO y la UCR habían impugnado paralelamente la constitucionalidad del decreto que liberaba 6.569 millones de dólares de las reservas para pagar deudas. La jueza María José Sarmiento les dio las razón a Redrado y a los legisladores. De ese modo, frenó en seco la ofensiva de la Presidenta y plasmó la idea de un sistema republicano funcionando pese al estío. La ira presidencial y la del aparato kirchnerista alcanzaron cotas inesperadas. Redrado volvió al Central. La Justicia puso las cosas en su lugar en tiempo oportuno. Se viene una semana políticamente activa.
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