Singular experiencia con la astronomía

26 Noviembre 2009
Galileo Galilei (1564-1642) fue un notable matemático y astrónomo italiano. En julio de 1609, de paso por Venecia, se enteró de un nuevo instrumento óptico que un holandés había presentado al príncipe Mauricio de Nassau; se trataba del anteojo, cuya importancia práctica captó Galileo inmediatamente, dedicando sus esfuerzos a mejorarlo hasta hacer de él un verdadero telescopio. El telescopio que construyó el científico nacido en Pisa en 1609 era un telescopio de refracción, con lente convexa delante y una lente ocular cóncava. A través de este descubrió las fases de Venus, lo que indicaba que este planeta giraba alrededor del Sol. También descubrió cuatro lunas girando alrededor de Júpiter.
El 20 de diciembre de 2007, la Organización de las Naciones Unidas en su 62 Asamblea General proclamó 2009 como el Año Internacional de la Astronomía. La resolución fue presentada por Italia, patria de Galileo Galilei. De ese modo, el Año Internacional de la Astronomía 2009 que está concluyendo fue una iniciativa de la Unión Astronómica Internacional y de la Unesco.
Tucumán, por cierto, no es ajeno a la actividad astronómica. El observatorio astronómico Ampimpa fue creado en 1985 para estudiar el cometa Halley en su último paso por cerca de la Tierra. Desde 2002 se encuentra abierto al público; en 1992, comenzó a desarrollar una importante labor educativa, realizando a lo largo del año campamentos científicos en el que participan escuelas y colegios de todo el país.
Actualmente se está construyendo en Horco Mole un parque geoastronómico en el que se ha instalado un telescopio que está siendo sometido a pruebas. La adquisición del instrumento formó parte de la primera etapa del proyecto que es impulsado por el Instituto Superior de Correlación Geológica que depende del Conicet y de la Universidad Nacional de Tucumán. El telescopio fue adquirido recientemente en Estados Unidos y es de  última generación: posee una cámara digital y una computadora. Estudiantes y alumnos podrán hacer observaciones y por otro lado, se hará ciencia, según se informó. Probablemente abra sus puertas hacia el inicio del ciclo lectivo del año que viene.
La mejor prueba de cómo los chicos pueden involucrarse con la ciencia cuando se los educa e incentiva es la experiencia que se llevó a cabo en el parque 9 de julio durante el desarrollo del Congreso de Ciencias. Por iniciativa del Ministerio de Educación de la provincia, en el marco de los 400 años de la creación del aparato que mejoró el astrónomo italiano, chicos de entre 10 y 12 años de cien escuelas construyeron telescopios con elementos simples. "Primero pensamos que era imposible hacer uno, pero luego por internet nos enteramos de que Galileo Galilei usó un tubo de plomo con unas lentes que en esa época recién comenzaban a fabricarse para leer. En menos de 24 horas, Galileo pudo armar el primer telescopio, entonces, si él lo pudo armar sin tanta tecnología, ¿por qué nosotros no?", relató un niño de 12 años.
Los chicos experimentaron con diversos materiales en pos de construir sus telescopios y fueron descartando varios de ellos. En el proyecto del telescopio se trabajó en forma interdisciplinaria. Participaron las profesoras de Ciencias, de Lengua y de Matemática. Los niños aplicaron nociones de medidas, distancia y luz, y tuvieron que escribir la experiencia.
Es un ejemplo concreto de los que hemos sugerido en esta columna en otras oportunidades: enseñar las ciencias desde lo empírico, ya sea en el laboratorio o en la naturaleza. Seguramente, estos aprendieron más sobre Galileo y telescopio mucho más que si sólo hubiesen leído un apunte. El sentido de la educación es, desde siempre, despertar la curiosidad y estimularla.

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