Tragedias por goteo
La intensificación de medidas vinculadas con los accidentes no alcanza para disminuir el drama. Por Roberto Delgado - Prosecretario de Redacción.
"Muertes por goteo". Así definió el drama de los accidentes de tránsito Osvaldo Anselmino, de la Agencia Nacional de Seguridad Vial. En octubre, cuando vino a Tucumán para instalar un centro de estudios de accidentes, hizo la clásica comparación de los accidentes viales con los aéreos: dijo que el drama en las rutas es tan grave como si se cayera periódicamente un avión con 200 pasajeros; pero "la cuestión cotidiana de los choques, por goteo, es como si minimizara la situación".
¿Quién minimiza la situación? Anselmino se refería a la sociedad en su conjunto, lo cual viene a ser un diagnóstico de un problema al que no se le encuentra cura.
Todo aumenta
Los funcionarios, en general, tampoco parecen minimizar la situación; antes bien, dicen que se preocupan. "Estamos mal. La verdad es que hacemos controles, pero los accidentes siguen ocurriendo", comentó en agosto el director de Transporte, Roberto Viaña, ante la seguidilla de accidentes trágicos en las rutas, vinculados con rastras cañeras, que en cuatro meses habían sumado 15 víctimas mortales. "Todo parece indicar que el número de víctimas aumentará este año", anticipó hace pocos días el director del Hospital Padilla, Eugenio Lobo, a propósito del tercer domingo de noviembre, cuando se conmemora, por iniciativa de la Organización Mundial de la Salud, el día que recuerda a los muertos en tragedias viales.
No sólo aumentan las víctimas: también se incrementan los controles. Hay cada vez más operativos para revisar los niveles de alcohol de los conductores, pero las infracciones no disminuyeron, antes bien tienen una tendencia a aumentar, así como las sanciones. Y todo crece. Luego de que el gobernador, José Alperovich, ordenara la campaña para el uso del casco en los motociclistas -comenzó en agosto- los conductores parecían haber acatado la ley del rigor y aparecieron cascos por todas partes. Pero los accidentes no disminuyeron. "Se intensificarán los operativos para controlar a los motociclistas", dijo a fines de octubre el secretario de Transporte de la Provincia, Ramiro Gutiérrez.
O sea: todo aumenta pero no se advierten cambios. Y surge la pregunta: ¿lo que se hace es lo necesario para cambiar las cosas? Los funcionarios ya no dicen que sí. Dudan porque ven que la realidad parece inmutable. Pero frente a eso ponen el acento en que se trata de una cuestión cultural, lo cual es cierto, pero con ello diluyen su responsabilidad.
Otra mirada
Los familiares de las víctimas, en cambio, dicen que lo que se hace es insuficiente. Elina Marchese, de la asociación Salvate a la Vida (perdió a su madre y a su hermano en un accidente), afirma: "la gente maneja irresponsablemente y el Estado implementa controles deficientes".
¿En qué consiste la deficiencia en los controles? Posiblemente, en que no se encaran todas las aristas del problema. Se presiona para que los autos tengan seguro (lo cual es positivo, un 70% ya los tiene), pero a la vez se permite que circulen vetustos autos rurales ("muchos de estos vehículos son obsoletos", reconoce el mismo director de Transporte); se anuncia que se implementará el carnet por puntos (lo cual es positivo), pero a la vez se reconoce que hay una barrera tecnológica enorme que impide que las distintas municipalidades dejen de usar el otorgamiento de licencias como fuente de recaudación y comiencen a verlo como un punto esencial de la educación y del control vial.
No pueden iniciar las tareas para hacer un registro coordinado de infractores y de infracciones. Los mismos expertos de la Agencia de Seguridad Vial dudan de que a comienzos del año que viene esto se implemente. Ni siquiera la Municipalidad más avanzada (en teoría) de la provincia, la capitalina, tiene resuelto el problema de su sistema de carnets. Tras la asordinada partida de sus anteriores directores de Tránsito, salió a luz la aparentemente leve irregularidad de que se habían estado entregando carnets defectuosos. ¿Así nos estamos preparando para dar el salto tecnológico? ¿Qué se espera de los municipios más lejanos y reacios a sumarse a la unificación del carnet? ¿No se piensa atacar la precariedad y la burocracia con la que trabajan los organismos administrativos y de control vinculados a transporte y tránsito?
En eso radican, en gran parte, las deficiencias de las que se habla: en medidas sueltas, algunas hechas por decisión del gobernador (como la campaña del casco) y no por una política que contemple todas las aristas del problema. Medidas por goteo, que no logran cambiar las cosas. Porque en el fondo siguen minimizando el problema.
¿Quién minimiza la situación? Anselmino se refería a la sociedad en su conjunto, lo cual viene a ser un diagnóstico de un problema al que no se le encuentra cura.
Todo aumenta
Los funcionarios, en general, tampoco parecen minimizar la situación; antes bien, dicen que se preocupan. "Estamos mal. La verdad es que hacemos controles, pero los accidentes siguen ocurriendo", comentó en agosto el director de Transporte, Roberto Viaña, ante la seguidilla de accidentes trágicos en las rutas, vinculados con rastras cañeras, que en cuatro meses habían sumado 15 víctimas mortales. "Todo parece indicar que el número de víctimas aumentará este año", anticipó hace pocos días el director del Hospital Padilla, Eugenio Lobo, a propósito del tercer domingo de noviembre, cuando se conmemora, por iniciativa de la Organización Mundial de la Salud, el día que recuerda a los muertos en tragedias viales.
No sólo aumentan las víctimas: también se incrementan los controles. Hay cada vez más operativos para revisar los niveles de alcohol de los conductores, pero las infracciones no disminuyeron, antes bien tienen una tendencia a aumentar, así como las sanciones. Y todo crece. Luego de que el gobernador, José Alperovich, ordenara la campaña para el uso del casco en los motociclistas -comenzó en agosto- los conductores parecían haber acatado la ley del rigor y aparecieron cascos por todas partes. Pero los accidentes no disminuyeron. "Se intensificarán los operativos para controlar a los motociclistas", dijo a fines de octubre el secretario de Transporte de la Provincia, Ramiro Gutiérrez.
O sea: todo aumenta pero no se advierten cambios. Y surge la pregunta: ¿lo que se hace es lo necesario para cambiar las cosas? Los funcionarios ya no dicen que sí. Dudan porque ven que la realidad parece inmutable. Pero frente a eso ponen el acento en que se trata de una cuestión cultural, lo cual es cierto, pero con ello diluyen su responsabilidad.
Otra mirada
Los familiares de las víctimas, en cambio, dicen que lo que se hace es insuficiente. Elina Marchese, de la asociación Salvate a la Vida (perdió a su madre y a su hermano en un accidente), afirma: "la gente maneja irresponsablemente y el Estado implementa controles deficientes".
¿En qué consiste la deficiencia en los controles? Posiblemente, en que no se encaran todas las aristas del problema. Se presiona para que los autos tengan seguro (lo cual es positivo, un 70% ya los tiene), pero a la vez se permite que circulen vetustos autos rurales ("muchos de estos vehículos son obsoletos", reconoce el mismo director de Transporte); se anuncia que se implementará el carnet por puntos (lo cual es positivo), pero a la vez se reconoce que hay una barrera tecnológica enorme que impide que las distintas municipalidades dejen de usar el otorgamiento de licencias como fuente de recaudación y comiencen a verlo como un punto esencial de la educación y del control vial.
No pueden iniciar las tareas para hacer un registro coordinado de infractores y de infracciones. Los mismos expertos de la Agencia de Seguridad Vial dudan de que a comienzos del año que viene esto se implemente. Ni siquiera la Municipalidad más avanzada (en teoría) de la provincia, la capitalina, tiene resuelto el problema de su sistema de carnets. Tras la asordinada partida de sus anteriores directores de Tránsito, salió a luz la aparentemente leve irregularidad de que se habían estado entregando carnets defectuosos. ¿Así nos estamos preparando para dar el salto tecnológico? ¿Qué se espera de los municipios más lejanos y reacios a sumarse a la unificación del carnet? ¿No se piensa atacar la precariedad y la burocracia con la que trabajan los organismos administrativos y de control vinculados a transporte y tránsito?
En eso radican, en gran parte, las deficiencias de las que se habla: en medidas sueltas, algunas hechas por decisión del gobernador (como la campaña del casco) y no por una política que contemple todas las aristas del problema. Medidas por goteo, que no logran cambiar las cosas. Porque en el fondo siguen minimizando el problema.
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