03 Noviembre 2009 Seguir en 
La extensión de las asignaciones familiares se instrumentó focalizando los beneficios entre los hogares de menores recursos. Según el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), es cuestionable que se haya modificado una ley a través de un decreto y que se usen fondos de los futuros jubilados para abonar la asignación por hijo de $ 180 mensuales. De todas formas, aclara, frente a la alternativa de dilapidar fondos públicos para subsidiar empresas, priorizar a los pobres es un cambio positivo. "En los pasos siguientes es imprescindible perfeccionar la iniciativa porque de lo contrario los recursos se pueden terminar diluyendo entre hogares no pobres", sugiere.
El decreto fija los criterios que deberá seguir la Anses para focalizar la transferencia en los hogares más humildes. Señala que la cobertura alcanzará a los menores de 18 que no tengan otra asignación familiar y que pertenezcan a grupos familiares de desocupados o que tengan un trabajo informal con remuneraciones inferiores al salario mínimo ($ 1.240). "Por las manipulaciones en el Indec no se cuenta con información actualizada, pero con datos del segundo semestre de 2006 se puede observar lo siguiente", indica el informe:
En los grandes aglomerados urbanos había 7,2 millones de hogares, de los cuales 3,2 millones tenían a su cargo al menos un menor de 18 años.
De estos 3,2 millones de hogares, habían aproximadamente 1,8 millón de hogares que no recibían asignaciones familiares porque no había entre sus miembros un asalariado registrado.
De estos 1,8 millón de hogares que no recibían asignaciones familiares, había casi 996.000 (56%) que no eran hogares pobres.
Los datos señalan que hay aproximadamente un millón de hogares que no reciben asignaciones familiares porque no tienen un miembro con empleo asalariado formal, y no son pobres. "Estas familias logran ingresos superiores a la línea de pobreza fundamentalmente a través del trabajo 'en negro', el cuentapropismo o de rentas de sus miembros. En este sentido, haber optado por un criterio focalizado, en lugar de la universalización, permitirá evitar que más de la mitad de los fondos públicos vayan en beneficio de estos hogares de ingresos medios", señala el reporte privado.
Otros destinos
Destinar $ 10.000 millones en favor de las familias más humildes constituye un salto cualitativo de envergadura frente a otras estrategias de política pública que se vinieron aplicando hasta el presente como, por ejemplo, los $ 2.200 millones de subsidios que se asignaron a Aerolíneas Argentinas desde su estatización o los $ 12.000 millones de subsidios que se van a asignar a todo el sector de transporte durante este año, advierte Idesa. Además, la focalización implica un saludable cambio de estrategia en relación al "Plan de Inclusión Previsional". Hay que señalar que a través de esta iniciativa no focalizada se han distribuido indiscriminadamente más de 2 millones de jubilaciones, comprometiendo $ 20.000 millones anuales, que en la mayoría de los casos son apropiados por familias de ingresos medios y altos, dice Idesa.
El decreto fija los criterios que deberá seguir la Anses para focalizar la transferencia en los hogares más humildes. Señala que la cobertura alcanzará a los menores de 18 que no tengan otra asignación familiar y que pertenezcan a grupos familiares de desocupados o que tengan un trabajo informal con remuneraciones inferiores al salario mínimo ($ 1.240). "Por las manipulaciones en el Indec no se cuenta con información actualizada, pero con datos del segundo semestre de 2006 se puede observar lo siguiente", indica el informe:
En los grandes aglomerados urbanos había 7,2 millones de hogares, de los cuales 3,2 millones tenían a su cargo al menos un menor de 18 años.
De estos 3,2 millones de hogares, habían aproximadamente 1,8 millón de hogares que no recibían asignaciones familiares porque no había entre sus miembros un asalariado registrado.
De estos 1,8 millón de hogares que no recibían asignaciones familiares, había casi 996.000 (56%) que no eran hogares pobres.
Los datos señalan que hay aproximadamente un millón de hogares que no reciben asignaciones familiares porque no tienen un miembro con empleo asalariado formal, y no son pobres. "Estas familias logran ingresos superiores a la línea de pobreza fundamentalmente a través del trabajo 'en negro', el cuentapropismo o de rentas de sus miembros. En este sentido, haber optado por un criterio focalizado, en lugar de la universalización, permitirá evitar que más de la mitad de los fondos públicos vayan en beneficio de estos hogares de ingresos medios", señala el reporte privado.
Otros destinos
Destinar $ 10.000 millones en favor de las familias más humildes constituye un salto cualitativo de envergadura frente a otras estrategias de política pública que se vinieron aplicando hasta el presente como, por ejemplo, los $ 2.200 millones de subsidios que se asignaron a Aerolíneas Argentinas desde su estatización o los $ 12.000 millones de subsidios que se van a asignar a todo el sector de transporte durante este año, advierte Idesa. Además, la focalización implica un saludable cambio de estrategia en relación al "Plan de Inclusión Previsional". Hay que señalar que a través de esta iniciativa no focalizada se han distribuido indiscriminadamente más de 2 millones de jubilaciones, comprometiendo $ 20.000 millones anuales, que en la mayoría de los casos son apropiados por familias de ingresos medios y altos, dice Idesa.







