La oportunidad para mejorar las relaciones laborales

En la planificación del evento deben tomarse en cuenta la ubicación de los invitados y el mensaje de la gerencia.

03 Noviembre 2009
Un festejo empresarial es un acto que potencia un determinado producto, un servicio o una marca. También puede dar a los clientes y/o empleados la oportunidad de un acercamiento directo, lo que facilita los objetivos de fidelización frente a su competencia y mejorando las relaciones interpersonales. Los eventos de empresas son herramientas de marketing ideales para cuidar la imagen y lograr determinados objetivos predeterminados, por ejemplo, "el espíritu de equipo". El escuchar necesidades e ideas de clientes y/o empleados, darles un espacio y adaptarnos debe ser el leit motive para afianzarlos, afirman los expertos de MercadoFiesta (www.mercadofiesta.com.ar), un portal y guía de servicios y empresas para fiestas sociales y eventos empresariales. Estas son sus sugerencias:
Si hacemos un evento, que se note. Planificar, organizar y celebrar puede ser una experiencia complicada. Un evento mal organizado desacreditará al organizador y, lo que es más grave, al anfitrión o a la empresa. Por lo tanto la presencia de un organizador profesional es determinante. Estos eventos son las herramientas de Relaciones Públicas más delicadas que hay, ya que todo lo comunica. Las personas nos miran, escuchan y están presente físicamente. Por eso, hemos de cuidar la imagen que transmitimos.
Las claves del éxito. Primero y fundamental un organizador profesional, con experiencia, con quien planificar y organizar el acto con el cual formara un equipo de trabajo tomando decisiones para evitar sorpresas desagradables.
Tener una razón de peso para llevarlo adelante. Poner en marcha un evento lleva un enorme esfuerzo, desembolso y altas dosis de nervios y estrés. Por lo tanto, la razón debe ser valedera. Si en algún momento han asistido a alguno como invitados, habrán experimentado la satisfacción de haber sido elegidos para formar parte de un acontecimiento memorable o han sufrido, perdido tiempo, y no cumplieron con la expectativa.
Qué buscamos asociar. Será la tarjeta de presentación de nuestra empresa. Los valores que querríamos transmitir. ¿Queremos ser una empresa formal o informal? ¿Accesible o sofisticada? ¿Tradicional y rústica o vanguardista e innovadora? El entretenimiento, diversión y experiencias de placer no deben ser pasados por alto.
La mentalidad de anfitrión de clase comunica tanto como el mismo evento. Es quien toma el toro por las astas, hace y deshace, quien lleva el control,  toma decisiones y destina recursos. Si estuviésemos del otro lado, ¿qué veríamos?, ¿cómo nos gustaría ser tratados?, ¿qué sabor nos gustaría llevarnos? El trabajo y los recursos deben fusionarse entre los invitados y los objetivos de la empresa.
¡Atención con los invitados! No sólo deben elegirlos cuidadosamente y lograr su presencia, sino tener en cuenta hasta su ubicación. Lo ideal es tener un perfil previo de cada uno de ellos para ser tratados exclusivamente. Si no asiste quien nos interesa que asista, si no lo relacionamos con quien deseamos que se relacione, el objetivo no habrá sido cumplido y puede jugarnos en contra.

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