03 Noviembre 2009 Seguir en 
¿Cuántas veces percibimos esa sensación de tensión corporal que nos hace sentir agobiados, al límite de nuestras capacidades, con pensamientos y emociones que sólo logran alimentar ese estado de estrés? La actividad cotidiana, tanto laboral o social, que muchas veces llevamos a un ritmo cada vez más acelerado hace que no nos permitamos un espacio para el relax, dice Bárbara Hofmann, especialista de Office GyM (www.officegym.com.ar), una consultora especializada en técnicas de bienestar en el ambiente de trabajo.
"Creemos que haciendo más cosas en menos tiempo las vamos a terminar antes, pero en realidad solo logramos sobrecargarnos con nuevas tareas", indica la experta. En la escuela, en la facultad y en cada trabajo nos enseñan a estudiar, a razonar, a interpretar, a realizar una tarea; pero ¿quién nos enseña a desconectarnos de las tensiones que solemos autogenerar? "Así como los deportistas a través del entrenamiento gradual, mejoran sus habilidades físicas, es a través del entrenamiento de la mente que se pueden obtener conductas que mejoren nuestra calidad de vida", indica Hofmann.
Una de las técnicas que propone es la relajación, con la que, a través de la distensión muscular y mental, se intenta brindar una sensación de calma y bienestar. "Con estas técnicas mejora el poder de concentración, la capacidad de evaluar y solucionar problemas, optimiza la capacidad de descanso y se aflojan las tensiones", acota la especialista de Office GyM:
Tener una actitud dispuesta a ejercitarse en la relajación. Desprenderse del: "tengo que lograrlo" y adoptar el "intentaré".
Realizar la relajación en una habitación cálida, con luz tenue, con alguna música que la fomente y con algún aroma agradable. Preferentemente realizarlas en horario de la mañana. Si no es posible, que sea antes de las comidas.
Saber que no se va a ser interrumpido durante la ejercitación.
Adoptar una posición cómoda (acostado boca arriba o en un sillón) y cerrar los ojos.
Relajar los músculos empezando por los pies y las piernas, las manos y los brazos, el abdomen, la espalda, el cuello y la cara.
"En la relajación, como en la vida, no hay fórmulas específicas. Uno debe ir adoptando una actitud, un estilo de vida ante cada nueva situación que surja. Y no utilizarlo como un ancla, si no más bien como una herramienta que nos aporte una mejor calidad de vida", finaliza Hofmann.
"Creemos que haciendo más cosas en menos tiempo las vamos a terminar antes, pero en realidad solo logramos sobrecargarnos con nuevas tareas", indica la experta. En la escuela, en la facultad y en cada trabajo nos enseñan a estudiar, a razonar, a interpretar, a realizar una tarea; pero ¿quién nos enseña a desconectarnos de las tensiones que solemos autogenerar? "Así como los deportistas a través del entrenamiento gradual, mejoran sus habilidades físicas, es a través del entrenamiento de la mente que se pueden obtener conductas que mejoren nuestra calidad de vida", indica Hofmann.
Una de las técnicas que propone es la relajación, con la que, a través de la distensión muscular y mental, se intenta brindar una sensación de calma y bienestar. "Con estas técnicas mejora el poder de concentración, la capacidad de evaluar y solucionar problemas, optimiza la capacidad de descanso y se aflojan las tensiones", acota la especialista de Office GyM:
Tener una actitud dispuesta a ejercitarse en la relajación. Desprenderse del: "tengo que lograrlo" y adoptar el "intentaré".
Realizar la relajación en una habitación cálida, con luz tenue, con alguna música que la fomente y con algún aroma agradable. Preferentemente realizarlas en horario de la mañana. Si no es posible, que sea antes de las comidas.
Saber que no se va a ser interrumpido durante la ejercitación.
Adoptar una posición cómoda (acostado boca arriba o en un sillón) y cerrar los ojos.
Relajar los músculos empezando por los pies y las piernas, las manos y los brazos, el abdomen, la espalda, el cuello y la cara.
"En la relajación, como en la vida, no hay fórmulas específicas. Uno debe ir adoptando una actitud, un estilo de vida ante cada nueva situación que surja. Y no utilizarlo como un ancla, si no más bien como una herramienta que nos aporte una mejor calidad de vida", finaliza Hofmann.







