Ni siquiera el dique sirvió para refrescarse
Unas 1.500 personas visitaron El Cadillal, pero el agua estaba tibia y el sol, abrasador, así que tuvieron que buscar alivio bajo los árboles. La Policía Lacustre patrulló la costa del espejo de agua para prevenir accidentes. Como el nivel del dique está bajo, son pocos los sectores seguros para bañarse.
EN BUSCA DE ALIVIO. Incluso en el agua, el calor se hizo sentir con toda su fuerza, ya que el sol era inclemente. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
02 Noviembre 2009 Seguir en 
El dique no inspiraba frescura. Más bien parecía una enorme cacerola en la que reposaba un caldo. El agua estaba tibia y no corría ni una pizca de viento. El sol taladraba las cabezas de las más de 1.500 personas que ayer por la tarde habían huido del calor de la ciudad pensando que en El Cadillal iban a encontrar alivio. Todo lo contrario. Muchos, después de una poco agradable experiencia en el agua, partían a disputar algún metro cuadrado de la escasa sombra que proyectaban los árboles secos de los alrededores.
Alrededor de las 15, la trocha este de la ruta 9 (va hacia el norte) estaba atestada de autos, camionetas y, especialmente, de motos. La mayoría de los conductores y pasajeros tenía un destino común: el dique. Era fácil advertirlo porque los hombres viajaban sin remera y las mujeres, sólo cubiertas por el top del bikini. Además, entre los asientos de los vehículos se podían advertir botellas de cerveza envueltas en toallas. Esto tenía un doble objetivo: intentar mantener infructuosamente la frescura de la bebida y hacerlas pasar inadvertidas a los policías que realizaban controles frente al Arsenal.
En los alrededores del dique, cientos de autos estacionados se calentaban al sol. La primera impresión era que, debido a la cantidad de vehículos, la multitud en el agua debía ser innumerable. Sin embargo, la playa arcillosa y áspera presentaba otra imagen. Si bien eran muchas las personas que se bañaban, una multitud similar se agrupaba debajo de una hilera de árboles plantados junto a un bar, a pocos metros del Club Náutico.
La pregunta, entonces, se hacía inevitable ¿Había valido la pena el viaje hasta El Cadillal si el calor iba a ser igual de opresivo que en la ciudad? "Mirá hermano, a nosotros no nos queda otra. Es la única escapada que tenemos en estos días. Uno viene pensando que se va a refrescar. Y bueno, hoy está muy caliente. De todos modos, por lo menos no nos quedamos encerrados en la casa", explicó Jorge Gutiérrez.
Protegido por un sombrero texano que, de sólo verlo, daba calor, José Romano buscaba una sombra junto a su hija, Lucía, de 11 años. "Ella me pide venir. Pobrecita; en la casa la pasa muy mal. Por suerte, tenemos aire acondicionado, pero no lo podemos mantener prendido todo el día; gasta mucha electricidad", relató mientras se escurría el agua de la malla.
Quienes sudaron la gota gorda fueron los agentes de la Policía Lacustre. Sólo cuatro agentes patrullaron la playa cumpliendo funciones de guardavidas. "Por suerte, únicamente tuvimos que auxiliar a cuatro personas durante la mañana. Como el nivel del dique está bajo, el fondo cae en picada. La gente no se da cuenta, pero más allá de las boyas que pusimos, hay más de dos metros de profundidad", dijo el sargento Raúl Brizuela.
Uno más y van...
Ayer, el calor batió otro récord: fue el 1 de noviembre más caliente desde 1935. El termómetro registró 42,8°C, informó el Laboratorio Climatológico Sudamericano, que dirige Juan Minetti.
Hoy también será un día tórrido, en el que la temperatura máxima llegará a los 40°C. De todos modos, se espera que mañana ingrese un frente frío desde el centro del país y que genere un descenso de la temperatura (se pronostica una máxima de 23°C) y tormentas en toda la provincia.
Incendios y enfermos
Lucha contra las llamas.- Anoche, el fuego en la Quebrada de Lulestodavía no había podido ser controlado del todo. Según informaron losbomberos, en cuanto apagaban un foco, aparecía uno nuevo en otrosector. Además, el incendio que se desató el sábado en El Puestito,Burruyacu, volvió a avivarse en la tarde de ayer.
En San Javier.- El fuego no le da respiro al cerro San Javier. Losbomberos estuvieron trabajando gran parte del día de ayer paracontrolar el incendio que se desató cerca de Villa Nougués. El jefe delcuerpo de voluntarios de Yerba Buena, Pedro Rodríguez Salazar, explicóque se logró sofocar un foco que estaba hacia el norte del camino queconduce a la villa. "Pero apareció otro hacia el sur de la ruta, en unaquebrada inaccesible. Otro problema es que está cayendo materialincandescente a la ruta, cerca de las casas", explicó el bombero.
Hospitales llenos.- En otra jornada agobiante de calor, las guardias delos hospitales Padilla y de Niños debieron trabajar a destajo paraatender las numerosas consultas que recibieron de personas afectadaspor las altas temperaturas. En varios casos, los pacientes presentabanproblemas de deshidratación y, en otros, malestar corporal. No hubocasos graves.
Deportes acuáticos.- El calor era tan agobiante ayer en el dique ElCadillal, que Augusto Baracho (alquila kayaks y organiza paseos enlancha y en la banana acuática) estaba bastante disconforme. "Noconcurrió la cantidad de gente que pensábamos que iba a venir. El díaestá insoportable", afirmó.
Alrededor de las 15, la trocha este de la ruta 9 (va hacia el norte) estaba atestada de autos, camionetas y, especialmente, de motos. La mayoría de los conductores y pasajeros tenía un destino común: el dique. Era fácil advertirlo porque los hombres viajaban sin remera y las mujeres, sólo cubiertas por el top del bikini. Además, entre los asientos de los vehículos se podían advertir botellas de cerveza envueltas en toallas. Esto tenía un doble objetivo: intentar mantener infructuosamente la frescura de la bebida y hacerlas pasar inadvertidas a los policías que realizaban controles frente al Arsenal.
En los alrededores del dique, cientos de autos estacionados se calentaban al sol. La primera impresión era que, debido a la cantidad de vehículos, la multitud en el agua debía ser innumerable. Sin embargo, la playa arcillosa y áspera presentaba otra imagen. Si bien eran muchas las personas que se bañaban, una multitud similar se agrupaba debajo de una hilera de árboles plantados junto a un bar, a pocos metros del Club Náutico.
La pregunta, entonces, se hacía inevitable ¿Había valido la pena el viaje hasta El Cadillal si el calor iba a ser igual de opresivo que en la ciudad? "Mirá hermano, a nosotros no nos queda otra. Es la única escapada que tenemos en estos días. Uno viene pensando que se va a refrescar. Y bueno, hoy está muy caliente. De todos modos, por lo menos no nos quedamos encerrados en la casa", explicó Jorge Gutiérrez.
Protegido por un sombrero texano que, de sólo verlo, daba calor, José Romano buscaba una sombra junto a su hija, Lucía, de 11 años. "Ella me pide venir. Pobrecita; en la casa la pasa muy mal. Por suerte, tenemos aire acondicionado, pero no lo podemos mantener prendido todo el día; gasta mucha electricidad", relató mientras se escurría el agua de la malla.
Quienes sudaron la gota gorda fueron los agentes de la Policía Lacustre. Sólo cuatro agentes patrullaron la playa cumpliendo funciones de guardavidas. "Por suerte, únicamente tuvimos que auxiliar a cuatro personas durante la mañana. Como el nivel del dique está bajo, el fondo cae en picada. La gente no se da cuenta, pero más allá de las boyas que pusimos, hay más de dos metros de profundidad", dijo el sargento Raúl Brizuela.
Uno más y van...
Ayer, el calor batió otro récord: fue el 1 de noviembre más caliente desde 1935. El termómetro registró 42,8°C, informó el Laboratorio Climatológico Sudamericano, que dirige Juan Minetti.
Hoy también será un día tórrido, en el que la temperatura máxima llegará a los 40°C. De todos modos, se espera que mañana ingrese un frente frío desde el centro del país y que genere un descenso de la temperatura (se pronostica una máxima de 23°C) y tormentas en toda la provincia.
Incendios y enfermos
Lucha contra las llamas.- Anoche, el fuego en la Quebrada de Lulestodavía no había podido ser controlado del todo. Según informaron losbomberos, en cuanto apagaban un foco, aparecía uno nuevo en otrosector. Además, el incendio que se desató el sábado en El Puestito,Burruyacu, volvió a avivarse en la tarde de ayer.
En San Javier.- El fuego no le da respiro al cerro San Javier. Losbomberos estuvieron trabajando gran parte del día de ayer paracontrolar el incendio que se desató cerca de Villa Nougués. El jefe delcuerpo de voluntarios de Yerba Buena, Pedro Rodríguez Salazar, explicóque se logró sofocar un foco que estaba hacia el norte del camino queconduce a la villa. "Pero apareció otro hacia el sur de la ruta, en unaquebrada inaccesible. Otro problema es que está cayendo materialincandescente a la ruta, cerca de las casas", explicó el bombero.
Hospitales llenos.- En otra jornada agobiante de calor, las guardias delos hospitales Padilla y de Niños debieron trabajar a destajo paraatender las numerosas consultas que recibieron de personas afectadaspor las altas temperaturas. En varios casos, los pacientes presentabanproblemas de deshidratación y, en otros, malestar corporal. No hubocasos graves.
Deportes acuáticos.- El calor era tan agobiante ayer en el dique ElCadillal, que Augusto Baracho (alquila kayaks y organiza paseos enlancha y en la banana acuática) estaba bastante disconforme. "Noconcurrió la cantidad de gente que pensábamos que iba a venir. El díaestá insoportable", afirmó.
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