31 Octubre 2009 Seguir en 
La posibilidad del país de destinar parte de su abundante producción alimenticia a la fabricación de los biocombustibles que el mundo requiere para funcionar sin el petróleo no debe ser el único horizonte del nuevo modelo productivo, sino un elemento complementario a otros que generen riqueza y bienestar social. Es el concepto del investigador principal y jefe de la Sección Biotecnología de la Estación Experimental (Eeaoc), Atilio Pedro Castagnaro. El experto dialogó con LA GACETA en la jornada de cierre del Foro Internacional Científico Tecnológico, del cual fue el coordinador general, y que organizó la institución en el marco de su 100° aniversario.
Castagnaro descartó de plano que exista una incompatibilidad entre la producción de biocombustibles y la de alimentos. "Ambas son absolutamente armonizables, pero es un tema que hay que pensar y trabajar. Y para eso se hacen este tipo de foros. Los biocombustibles, por sí solos, no nos van a salvar, porque no son en ninguna medida una alternativa. Debemos cambiar el modelo de desarrollo del país; el concepto. La bioenergía debe equilibrar el nuevo modelo productivo", aseveró el directivo.
Asunto central
Afirmó que el tema preponderante en el foro de la Eeaoc (del que participaron el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, y académicos de España y de Estados Unidos, junto con expertos argentinos y de la región) fue justamente el de los biocombustibles. "Los interrogantes giraron en torno de cómo nos insertamos al mundo productivo a partir de los biocombustibles para arrojar soluciones, para aprovechar la ocasión, pero sin contaminar y generando el mayor derrame posible", comentó.
Castagnaro aseveró que de los debates acerca de temas de largo plazo, como el del desarrollo de energías alternativas, necesariamente deben participar conjuntamente tres sectores-columnas: el gubernamental, que es el regulador; el científico-tecnológico, que es el generador de iniciativas y de ideas; y el productivo-industrial, que aplica esos conocimientos. "En este foro se ha visto que tanto los sectores científico-tecnológicos como los productivos tienen una gran coincidencia en buscar esto que es un concepto un tanto utópico, pero hay que perseguirlo siempre: el desarrollo sostenible. Si bien la sostenibilidad total no existe, es algo a lo que debemos apuntar, porque a medida que vayamos acercándonos vamos a ir construyendo un modelo productivo y, por ende, un modelo social más justo, más democrático y que genere mayor bienestar al conjunto de la población", dijo.
Simposios
El foro se realizó en la sede de la Federación Económica de Tucumán (FET) y la jornada de cierre se dividió en dos simposios: uno, acerca de bioeconomía basada en el conocimiento, de la que participaron Juan Carrasco (España), Nicolás Tettamanti (A-apresid) y Ruud Weusthuis (Holanda); el otro, sobre gestión institucional, del que participaron Howard Elliott (Canadá), Guy Henry (Francia), Esteban Corley y Ruth Ladenheim (Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productivo) y Daniel Ploper, director técnico de la Eeaoc. Luego departieron acerca de los asuntos debatidos en el foro.
Castagnaro descartó de plano que exista una incompatibilidad entre la producción de biocombustibles y la de alimentos. "Ambas son absolutamente armonizables, pero es un tema que hay que pensar y trabajar. Y para eso se hacen este tipo de foros. Los biocombustibles, por sí solos, no nos van a salvar, porque no son en ninguna medida una alternativa. Debemos cambiar el modelo de desarrollo del país; el concepto. La bioenergía debe equilibrar el nuevo modelo productivo", aseveró el directivo.
Asunto central
Afirmó que el tema preponderante en el foro de la Eeaoc (del que participaron el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, y académicos de España y de Estados Unidos, junto con expertos argentinos y de la región) fue justamente el de los biocombustibles. "Los interrogantes giraron en torno de cómo nos insertamos al mundo productivo a partir de los biocombustibles para arrojar soluciones, para aprovechar la ocasión, pero sin contaminar y generando el mayor derrame posible", comentó.
Castagnaro aseveró que de los debates acerca de temas de largo plazo, como el del desarrollo de energías alternativas, necesariamente deben participar conjuntamente tres sectores-columnas: el gubernamental, que es el regulador; el científico-tecnológico, que es el generador de iniciativas y de ideas; y el productivo-industrial, que aplica esos conocimientos. "En este foro se ha visto que tanto los sectores científico-tecnológicos como los productivos tienen una gran coincidencia en buscar esto que es un concepto un tanto utópico, pero hay que perseguirlo siempre: el desarrollo sostenible. Si bien la sostenibilidad total no existe, es algo a lo que debemos apuntar, porque a medida que vayamos acercándonos vamos a ir construyendo un modelo productivo y, por ende, un modelo social más justo, más democrático y que genere mayor bienestar al conjunto de la población", dijo.
Simposios
El foro se realizó en la sede de la Federación Económica de Tucumán (FET) y la jornada de cierre se dividió en dos simposios: uno, acerca de bioeconomía basada en el conocimiento, de la que participaron Juan Carrasco (España), Nicolás Tettamanti (A-apresid) y Ruud Weusthuis (Holanda); el otro, sobre gestión institucional, del que participaron Howard Elliott (Canadá), Guy Henry (Francia), Esteban Corley y Ruth Ladenheim (Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productivo) y Daniel Ploper, director técnico de la Eeaoc. Luego departieron acerca de los asuntos debatidos en el foro.







