01 Noviembre 2009 Seguir en 
Apartir de fines de marzo de 2009, se comenzó a consolidar la confianza en que el mundo había evitado la profundización de la crisis y que estaba pronta a terminar. Esto llevó a los inversores a abandonar lentamente sus posiciones conservadoras y a colocar su dinero en activos cada vez más riesgosos. Por ello, los mercados internacionales tendieron a mejorar y, en forma creciente, integraron al alza a los países emergentes. En la medida en que esos recursos incrementaron el financiamiento de las economías y la confianza se empezó a contagiar, la caída de la demanda encontró su piso y, con ella, la merma del nivel de actividad. Esto tuvo su impacto positivo en la Argentina, pues se moderó el incremento de la salida neta de capitales durante el período preelectoral y, una vez superado, ayudó a disminuirla. Pero hubo un factor interno que colaboró en la mejora de las perspectivas, y es el resultado de los comicios del 28 de junio. Se esperaba que la oposición ponga freno al kirchnerismo. Pero hoy quedan dudas de que estemos en este camino. Si bien inicialmente el diputado electo Néstor Kirchner admitió la derrota y la pérdida del liderazgo del peronismo al renunciar a su presidencia, ante la falta de un contenedor, ha vuelto a dominar la agenda política. No entendieron la demanda de sus electores los políticos de la oposición y del peronismo disidente, a los que se les pedía que limitaran los excesos de actuales y que no sólo no lograron llevar agua para su molino, sino que permitieron que fluyeran fuera del redil algunos de sus supuestos aliados.
Nuevas herramientas
Así, el kirchnerismo consigue las herramientas para reconstruir el poder hegemónico perdido:
a) Logró la renovación de las facultades delegadas, lo que, sumado a los superpoderes light, le dará capacidad de manejo fiscal arbitrario.
b) El proyecto de presupuesto 2010 tiene variables subestimadas que muestran proyecciones de ingresos conservadoras. Si a eso se le suma que probablemente se envíen al Congreso propuestas de aumento de impuestos, el Poder Ejecutivo volverá a contar con una interesante masa de recursos excedentes a disposición para su uso discrecional mediante decretos de necesidad y urgencia. Es decir, recuperará la "caja" que escasea actualmente.
c) Consciente de que para recuperar la imagen necesitan una economía floreciente, el Gobierno decidió recuperar el crédito a través de un nuevo canje de deuda, un trato más normal con el FMI y la refinanciación con el Club de París.
d) Más allá de los cambios realizados en el proyecto de medios, el Gobierno mantiene instrumentos para debilitar y condicionar en su capacidad de crítica al periodismo independiente. Merece un artículo aparte el nuevo avasallamiento de los derechos, no sólo el de los que están relacionados con los medios, sino del resto de los argentinos que veremos acotada nuestra libertad de elección y de expresión.
e) La embestida de la AFIP contra un holding de medios, si bien fue admitida oficialmente como un error, dejó un preocupante mensaje al empresariado argentino.
f) Con provincias que, como la Nación, gastaron más de lo que podían antes de las elecciones, ¿conviene dejar en el presupuesto de 2010 la facultad delegada al Poder Ejecutivo de renegociar y hacerles quitas a las deudas que tienen con el gobierno nacional? Estos conforman más del 70% de los pasivos provinciales. ¿No se corre el riesgo de que lo usen como "zanahoria" para domesticar gobernadores? Quizá, si se juzga necesaria esta refinanciación, debería fijarse una regla general para aplicarse a todas las provincias por igual.
Si bien podríamos seguir sumando ladrillos a esta construcción "K", lo que llama más la atención es la incapacidad del resto de ponerle límites. Particularmente, de los peronistas que pretenden sustituir al kirchnerismo en el poder y que olvidaron que la gente los votó para que lideraran un cambio ahora y no cuando ellos consideraran conveniente. Los justicialistas necesitan estar a la sombra de un caudillo y, a pesar de que el árbol "K" se ve algo podado, la realidad es que parece ser el único disponible, por lo que no debería sorprender que hayan conseguido el apoyo de muchos aliados de dirigentes justicialistas de discurso opositor. Convendría recordarles que, con tiempo, los árboles pueden recuperar su fronda. Por otro lado, el resto de la oposición sigue jugando al donPirulero, en el que cada cual atiende su juego, mientras el Gobierno se fortalece y avanza en su modelo. Quizá los economistas e inversores deberíamos revisar el escenario político local sobre el que estamos proyectando el futuro de la economía argentina.
Nuevas herramientas
Así, el kirchnerismo consigue las herramientas para reconstruir el poder hegemónico perdido:
a) Logró la renovación de las facultades delegadas, lo que, sumado a los superpoderes light, le dará capacidad de manejo fiscal arbitrario.
b) El proyecto de presupuesto 2010 tiene variables subestimadas que muestran proyecciones de ingresos conservadoras. Si a eso se le suma que probablemente se envíen al Congreso propuestas de aumento de impuestos, el Poder Ejecutivo volverá a contar con una interesante masa de recursos excedentes a disposición para su uso discrecional mediante decretos de necesidad y urgencia. Es decir, recuperará la "caja" que escasea actualmente.
c) Consciente de que para recuperar la imagen necesitan una economía floreciente, el Gobierno decidió recuperar el crédito a través de un nuevo canje de deuda, un trato más normal con el FMI y la refinanciación con el Club de París.
d) Más allá de los cambios realizados en el proyecto de medios, el Gobierno mantiene instrumentos para debilitar y condicionar en su capacidad de crítica al periodismo independiente. Merece un artículo aparte el nuevo avasallamiento de los derechos, no sólo el de los que están relacionados con los medios, sino del resto de los argentinos que veremos acotada nuestra libertad de elección y de expresión.
e) La embestida de la AFIP contra un holding de medios, si bien fue admitida oficialmente como un error, dejó un preocupante mensaje al empresariado argentino.
f) Con provincias que, como la Nación, gastaron más de lo que podían antes de las elecciones, ¿conviene dejar en el presupuesto de 2010 la facultad delegada al Poder Ejecutivo de renegociar y hacerles quitas a las deudas que tienen con el gobierno nacional? Estos conforman más del 70% de los pasivos provinciales. ¿No se corre el riesgo de que lo usen como "zanahoria" para domesticar gobernadores? Quizá, si se juzga necesaria esta refinanciación, debería fijarse una regla general para aplicarse a todas las provincias por igual.
Si bien podríamos seguir sumando ladrillos a esta construcción "K", lo que llama más la atención es la incapacidad del resto de ponerle límites. Particularmente, de los peronistas que pretenden sustituir al kirchnerismo en el poder y que olvidaron que la gente los votó para que lideraran un cambio ahora y no cuando ellos consideraran conveniente. Los justicialistas necesitan estar a la sombra de un caudillo y, a pesar de que el árbol "K" se ve algo podado, la realidad es que parece ser el único disponible, por lo que no debería sorprender que hayan conseguido el apoyo de muchos aliados de dirigentes justicialistas de discurso opositor. Convendría recordarles que, con tiempo, los árboles pueden recuperar su fronda. Por otro lado, el resto de la oposición sigue jugando al donPirulero, en el que cada cual atiende su juego, mientras el Gobierno se fortalece y avanza en su modelo. Quizá los economistas e inversores deberíamos revisar el escenario político local sobre el que estamos proyectando el futuro de la economía argentina.







