28 Octubre 2009 Seguir en 
No es una novedad señalar que en la Argentina la educación está en crisis hace varios lustros. En el afán de modernizar la enseñanza y adaptarla a los grandes cambios en las comunicaciones que se han producido en los últimos tiempos, se reformó el sistema educativo en la década de 1990, pero lejos de mejorar los resultados, se ha profundizado el deterioro. El movimiento reformista prosigue sin que hasta el momento se haya logrado diseñar programas y políticas, tendientes a que llegar a la excelencia en todos los niveles, tanto en los alumnos como en los docentes.
Un investigador del Conicet y coordinador del área de investigación de la Unesco para América Latina que disertará sobre el colegio secundario mañana en nuestra ciudad, ha señalado que es necesario romper viejas tradiciones y plantear nuevas condiciones para que la mayoría de los adolescentes argentinos pueda cursar la escuela media con éxito. En su opinión, el gran desafío de las instituciones, de los padres y de los profesores es incentivar a los chicos para que vayan a la escuela, darles sentido a lo que aprenden.
En una entrevista que publicamos en nuestra edición de ayer, el sociólogo Emilio Tenti Fanfani afirmó que uno de los grandes dilemas actuales es conocer cuál será el capital con el que egresarán los chicos de la escuela media, es decir qué debe aprender a lo largo de los seis años de estudio. Indicó que la currícula no debe basarse en la cantidad de materias sino en la selectividad de los contenidos. Agregó que es necesario romper viejas tradiciones, en lo curricular, en los sistemas de dispositivos de evaluación, promoción, de regulación de conducta y de promoción del orden.
El experto manifestó que los adolescentes llegan a la escuela cargados de información, aprendizajes y con acceso a otros productos culturales -ropa, música, internet, juguetes, etcétera, diferenciados por edades-, y esta realidad generó una segmentación. No hay un ser adolescente -dijo-, sino varios tipos de adolescentes.
Uno de los desafíos será cómo enseñar los contenidos, qué estrategias usará el profesor y las formas de evaluar, al tiempo que afirmó que la escuela no tiene por qué ser placentera y que todo aprendizaje requiere un esfuerzo. "Hay que darles a los chicos las herramientas para que puedan expresarse mejor, y en libertad, que los construyan buenos ciudadanos, que puedan producir textos, comprender y dar opiniones. Aprender lengua no desde la lingüística sino en función del lenguaje y la comunicación. Que puedan hacer cálculos, mediciones, sacar porcentajes; eso les sirve para otras materias también", sostuvo.
Conceptos, sin duda, interesantes que habría que ver cómo se los lleva a la práctica. Como globos de ensayos propuestos por pedagogos y especialistas se incorporaron en el secundario orientaciones como Economía y gestión de las organizaciones, Humanidades y ciencias sociales, Comunicación, artes y diseño y Producción de bienes y servicios, que no han aportado demasiado a lograr la excelencia requerida. Las universidades se quejan de la paupérrima preparación con la que los chicos egresan del secundario.
Desde siempre, un buen docente es aquel capaz no sólo de trasmitir conocimientos, sino de formar personas y de darles las herramientas para tengan un juicio crítico; de estimular a los alumnos. En estos años, los estudiantes han recibido cada vez más facilidades, sin embargo, los resultados son peores. Sería más que positivo si entre los contenidos se enseñara ética, instrucción cívica y se incorporaran, por ejemplo, prácticas solidarias porque la crisis en la educación y en la sociedad está provocada por un vaciamiento de valores espirituales y éticos que llevan a la transgresión constante y a una falta de respeto por el prójimo.
Un investigador del Conicet y coordinador del área de investigación de la Unesco para América Latina que disertará sobre el colegio secundario mañana en nuestra ciudad, ha señalado que es necesario romper viejas tradiciones y plantear nuevas condiciones para que la mayoría de los adolescentes argentinos pueda cursar la escuela media con éxito. En su opinión, el gran desafío de las instituciones, de los padres y de los profesores es incentivar a los chicos para que vayan a la escuela, darles sentido a lo que aprenden.
En una entrevista que publicamos en nuestra edición de ayer, el sociólogo Emilio Tenti Fanfani afirmó que uno de los grandes dilemas actuales es conocer cuál será el capital con el que egresarán los chicos de la escuela media, es decir qué debe aprender a lo largo de los seis años de estudio. Indicó que la currícula no debe basarse en la cantidad de materias sino en la selectividad de los contenidos. Agregó que es necesario romper viejas tradiciones, en lo curricular, en los sistemas de dispositivos de evaluación, promoción, de regulación de conducta y de promoción del orden.
El experto manifestó que los adolescentes llegan a la escuela cargados de información, aprendizajes y con acceso a otros productos culturales -ropa, música, internet, juguetes, etcétera, diferenciados por edades-, y esta realidad generó una segmentación. No hay un ser adolescente -dijo-, sino varios tipos de adolescentes.
Uno de los desafíos será cómo enseñar los contenidos, qué estrategias usará el profesor y las formas de evaluar, al tiempo que afirmó que la escuela no tiene por qué ser placentera y que todo aprendizaje requiere un esfuerzo. "Hay que darles a los chicos las herramientas para que puedan expresarse mejor, y en libertad, que los construyan buenos ciudadanos, que puedan producir textos, comprender y dar opiniones. Aprender lengua no desde la lingüística sino en función del lenguaje y la comunicación. Que puedan hacer cálculos, mediciones, sacar porcentajes; eso les sirve para otras materias también", sostuvo.
Conceptos, sin duda, interesantes que habría que ver cómo se los lleva a la práctica. Como globos de ensayos propuestos por pedagogos y especialistas se incorporaron en el secundario orientaciones como Economía y gestión de las organizaciones, Humanidades y ciencias sociales, Comunicación, artes y diseño y Producción de bienes y servicios, que no han aportado demasiado a lograr la excelencia requerida. Las universidades se quejan de la paupérrima preparación con la que los chicos egresan del secundario.
Desde siempre, un buen docente es aquel capaz no sólo de trasmitir conocimientos, sino de formar personas y de darles las herramientas para tengan un juicio crítico; de estimular a los alumnos. En estos años, los estudiantes han recibido cada vez más facilidades, sin embargo, los resultados son peores. Sería más que positivo si entre los contenidos se enseñara ética, instrucción cívica y se incorporaran, por ejemplo, prácticas solidarias porque la crisis en la educación y en la sociedad está provocada por un vaciamiento de valores espirituales y éticos que llevan a la transgresión constante y a una falta de respeto por el prójimo.
Lo más popular
Ranking notas premium







