El síndrome prevacacional es un desafío a la gestión empresarial

La planificación de las licencias laborales es un asunto que debe resolverse con anticipación.

EL ESPERADO DESCANSO. Los mandos empresariales deben organizar inteligentemente las licencias de su personal.
EL ESPERADO DESCANSO. Los mandos empresariales deben organizar inteligentemente las licencias de su personal.
27 Octubre 2009
Han transcurrido 10 meses del año y en muchas empresas, jefes y empleados enfrentan un dilema que va creciendo en la medida que pasan los días hasta llegar al 31 de diciembre: revisar los objetivos fijados para el año, evaluar lo que se hizo y conciliar las demandas del personal de vacaciones. Los expertos consultados por LA GACETA consideran que este tiempo pone a prueba la capacidad de conducción de los jefes, quienes deben buscar soluciones no traumáticas tanto para la compañía como para el personal. Son los encargados de gestionar esa suerte de síndrome prevacacional que se da en el mundo del trabajo. Según María Graciela Chamut, magister en Dirección Ejecutiva de Empresas, este tiempo desnuda facetas vinculadas con las generaciones laborales. "La gente mayor trata está más preocupada por alcanzar un buen desempeño y eso los lleva a concentrar sus fuerzas para cerrar el año sin contratiempos. En tanto, los más jóvenes están más proclives a privilegiar lo social y a pensar anticipadamente en las reuniones y en las vacaciones. En muchos casos, tratan de ’zafar’", indica la especialista.
En este contexto es donde, según los expertos, se debe potenciar el rol de conducción. "Lo elemental es no descuidar el clima laboral, ya que puede haber empleados apasionados que llegan a este momento que se desmotivan porque fue un año duro en la relación con su jefe o con sus colegas", advierte Chamut. Y acota: "es necesario que el encargado de un equipo de trabajo busque herramientas de compensación o de reconocimiento de tareas y, a la vez, fije objetivos desafiantes para su gente".

"Uña de guitarrero"

La relajación propia de fines de año y ese clima festivo entre el personal es algo difícil de controlar. En todo caso, la empresa puede aprovechar el momento para fomentarlos y mejorar el clima en la oficina, sostiene la psicóloga laboral, Graciela Filippi, directora de la consultora que lleva su nombre.
Filippi está convencida de que en estos dos meses los jefes de cada sector son los responsables de que los objetivos fijados a principios de año se cumplan. "El es el que sabe el impacto que puede tener para la compañía que un proyecto se cumpla o se deje de hacer", indica.
La experta considera, además, que el superior deberá gestionar al personal a su cargo, de tal manera de conciliar las consignas que se fijen hasta fines de año con el clima festivo propio de la época. "En este tiempo es cuando se pone a prueba la uña de guitarrero que puede tener toda persona que conduce un equipo", sostiene.
Filippi, no obstante, aclara que ese jefe debe tener cierta dosis de crédito ganado entre los integrantes de su equipo, para que estos le ayuden a perfilar las prioridades para lo que resta del año. "Su misión es encontrar la forma de hacer las cosas, es decir, una política orientada hacia las relaciones (con el personal a su cargo) y hacia las tareas (los objetivos), tal como dicen los manuales de Recursos Humanos", finaliza.

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