25 Octubre 2009 Seguir en 
La pobreza, la miseria, la desigualdad en la distribución de la riqueza son temas centrales en la historia de la humanidad. Hace unos meses, el papa Benedicto XVI dijo en el Vaticano que la pobreza en la Argentina era "un escándalo" y desató una polémica entre la Iglesia local y el Gobierno.
En julio pasado, la consultora privada Ecolatina informó que, en el primer semestre de 2009, la pobreza alcanzaba al 31,8 % de los argentinos y la indigencia al 11,7%, es decir que había 12,7 millones de pobres y 4,7 millones de indigentes. Ello significaba que más de 17 millones de individuos tienen necesidades básicas insatisfechas. Estas cifras se contraponían notablemente con las del Poder Ejecutivo Nacional que indicó que el índice de pobreza ascendía a sólo el 15,3%.
El miércoles pasado, la Iglesia le presentó a la administración de Cristina Fernández de Kirchner una iniciativa de ayuda a la infancia pobre, con la intención de que se convierta en una política de Estado independientemente de los gobernantes de turno. La propuesta denominada Ingreso Básico para la Igualdad y la Equidad en la Niñez (IBIEN) equipara el derecho a la asignación familiar por hijo a todos los niños, adolescentes y embarazadas en situación de vulnerabilidad social, independientemente de la condición económica, social o laboral de sus padres. El objetivo -según se explicó- es eliminar al clientelismo y enfrentar la pobreza a través del pago del beneficio con una tarjeta social. La forma de pago estaría instrumentada por medio de una tarjeta de seguro social y la Anses sería el organismo técnico de la implementación, ya que actualmente paga las asignaciones familiares, cuenta con bases de datos y tiene cobertura de oficinas en todo el país. Se pretende que los destinatarios sean todos los niños desde la concepción hasta los 18 años, lo cual implicaría sumar a unos 6 millones de niños que hoy no reciben una asignación familiar. El proyecto consigna que el ingreso consistiría en una asignación mensual de $ 180 por hijo que se iría actualizando con el sistema de asignación familiar por hijo vigente, tal la cifra recientemente actualizada, y la forma de pago sería instrumentada a través de una Tarjeta de Seguro Social.
La Universidad Católica Argentina difundió un reciente relevamiento en el que se indica que siete de cada diez argentinos apenas logran llegar a fin de mes con sus ingresos.
En una reunión que mantuvieron el viernes el titular de Proyecto Sur, Fernando "Pino" Solanas y el presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, Jorge Casaretto, el cineasta le anunció que presentó una iniciativa en similar sentido en la que se pide que se otorgue una asignación universal de $ 300 por hijo para combatir la pobreza.
El líder de Proyecto Sur señaló que con las iniciativas de asignación universal las políticas de carácter clientelar a las que están acostumbradas las principales fuerzas políticas serían menos viables.
Son propuestas importantes porque apuntan a acortar la brecha entre los más pobres y los más pudientes. Sin embargo, creemos que deben ser acompañadas por la universalización de la educación entre los indigentes. No sólo se debe profundizar la inclusión escolar, sino también diseñar un plan de alfabetización de adultos que sea masivo. Si un chico vive en un hogar marginal y sus padres son analfabetos, pocas opciones tendrá de torcer su destino. "La miseria no necesariamente debe ser una fatalidad. No hay que trabajar para los pobres, sino con los pobres", solía decir el arzobispo brasileño Dom Helder Camara.
Educación de los sectores marginados, políticas sociales con un sentido de dignidad, la urbanización de barrios pobres, y mayores opciones de trabajo le han permitido a Brasil hacer descender en el último lustro los bolsones de miseria.
En julio pasado, la consultora privada Ecolatina informó que, en el primer semestre de 2009, la pobreza alcanzaba al 31,8 % de los argentinos y la indigencia al 11,7%, es decir que había 12,7 millones de pobres y 4,7 millones de indigentes. Ello significaba que más de 17 millones de individuos tienen necesidades básicas insatisfechas. Estas cifras se contraponían notablemente con las del Poder Ejecutivo Nacional que indicó que el índice de pobreza ascendía a sólo el 15,3%.
El miércoles pasado, la Iglesia le presentó a la administración de Cristina Fernández de Kirchner una iniciativa de ayuda a la infancia pobre, con la intención de que se convierta en una política de Estado independientemente de los gobernantes de turno. La propuesta denominada Ingreso Básico para la Igualdad y la Equidad en la Niñez (IBIEN) equipara el derecho a la asignación familiar por hijo a todos los niños, adolescentes y embarazadas en situación de vulnerabilidad social, independientemente de la condición económica, social o laboral de sus padres. El objetivo -según se explicó- es eliminar al clientelismo y enfrentar la pobreza a través del pago del beneficio con una tarjeta social. La forma de pago estaría instrumentada por medio de una tarjeta de seguro social y la Anses sería el organismo técnico de la implementación, ya que actualmente paga las asignaciones familiares, cuenta con bases de datos y tiene cobertura de oficinas en todo el país. Se pretende que los destinatarios sean todos los niños desde la concepción hasta los 18 años, lo cual implicaría sumar a unos 6 millones de niños que hoy no reciben una asignación familiar. El proyecto consigna que el ingreso consistiría en una asignación mensual de $ 180 por hijo que se iría actualizando con el sistema de asignación familiar por hijo vigente, tal la cifra recientemente actualizada, y la forma de pago sería instrumentada a través de una Tarjeta de Seguro Social.
La Universidad Católica Argentina difundió un reciente relevamiento en el que se indica que siete de cada diez argentinos apenas logran llegar a fin de mes con sus ingresos.
En una reunión que mantuvieron el viernes el titular de Proyecto Sur, Fernando "Pino" Solanas y el presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, Jorge Casaretto, el cineasta le anunció que presentó una iniciativa en similar sentido en la que se pide que se otorgue una asignación universal de $ 300 por hijo para combatir la pobreza.
El líder de Proyecto Sur señaló que con las iniciativas de asignación universal las políticas de carácter clientelar a las que están acostumbradas las principales fuerzas políticas serían menos viables.
Son propuestas importantes porque apuntan a acortar la brecha entre los más pobres y los más pudientes. Sin embargo, creemos que deben ser acompañadas por la universalización de la educación entre los indigentes. No sólo se debe profundizar la inclusión escolar, sino también diseñar un plan de alfabetización de adultos que sea masivo. Si un chico vive en un hogar marginal y sus padres son analfabetos, pocas opciones tendrá de torcer su destino. "La miseria no necesariamente debe ser una fatalidad. No hay que trabajar para los pobres, sino con los pobres", solía decir el arzobispo brasileño Dom Helder Camara.
Educación de los sectores marginados, políticas sociales con un sentido de dignidad, la urbanización de barrios pobres, y mayores opciones de trabajo le han permitido a Brasil hacer descender en el último lustro los bolsones de miseria.
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