Cuando la ciencia llega a la sociedad

21 Octubre 2009
No es la primera vez que las entidades científicas tucumanas se distinguen en el concierto nacional y en particular el Centro de Referencia en Lactobacilos (Cerela) acaba de obtener en forma compartida el primer premio en la Quinta Edición del Concurso Nacional de Innovaciones "Innovar 2009", que organiza el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.
El galardón recayó en la directora del Cerela, Graciela Font de Valdez, por el "Yogur probiótico: un proyecto solidario" que compitió en la categoría "Tecnologías para el desarrollo social". El otro trabajo distinguido fue "Nueva y exclusiva tecnología multitouch", referido a una pantalla multi-táctil que permite operar dispositivos en forma gestual con los elementos gráficos visualizados, utilizando varios dedos simultáneamente. Tiene la capacidad de discriminar distintos niveles de presión, lo que permite una mayor expresión de las intenciones del usuario.
En la página web de Innovar, se indica que participaron en el proyecto del yogur probiótico el Cerela-Conicet, el Siprosa, la empresa Cerros Tucumanos y el Ministerio de Desarrollo Social  de la Provincia. Se trata del desarrollo de un yogur probiótico para el mejoramiento del estado nutricional de niños con necesidades básicas insatisfechas. La implementación sería a través de programas sociales. Su consumo produce aumento de las defensas, disminución (en número y gravedad) de infecciones respiratorias e intestinales y reducción de parasitosis. Es un proyecto multidisciplinario con fuerte impacto en el sector productivo, científico, educativo y comunitario, único en su tipo.
Tras varios años de investigación, en 2007, el Cerela presentó el denominado yogur probiótico, que permite reforzar las defensas naturales del organismo y contrarrestar los virus que generan problemas respiratorios y gastroenterológicos en los niños. Contiene el fermento probiótico formulado y desarrollado por el Cerela y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicet) y está constituido por bacterias lácticas seleccionadas por su capacidad para estimular el sistema inmunológico.
El producto fue probado en 2007 en cien chicos, de entre dos y cinco años, que asistían a los comedores de los barrios San Cayetano, Los Vázquez y Autopista Sur y de Las Talitas. Estos consumieron un yogur al día, de lunes a viernes. La experiencia mostró que en sólo seis meses, aumentaron de peso; incrementaron sus defensas contra infecciones respiratorias e intestinales y mejoraron su estado de salud en general. No es un yogur común, sino un producto con un fermento probiótico (en base a bacterias lácticas) pensado para reforzar la alimentación de niños de sectores más vulnerables.
En 2008, el producto fue consumido por 56.000 alumnos de escasos recursos y este año comenzó a ser distribuido en Santiago del Estero, Chaco y en el municipio de Quilmes, en Buenos Aires.
Según se informó, el Cerela tiene otros productos, tales como Bioflora (probiótico farmacéutico), lactobacilos que previenen infecciones urogenitales (convenio con Anidral, de Italia), fermentos para elaboración de quesos y yogures (Actioferm), entre otros.
El Cerela es uno de lo que debería realizar toda entidad de sus características, es decir transferir los conocimientos científicos y tecnológicos al medio. En 1995 dio a conocer la leche biótica, beneficiosa para la recuperación de la flora intestinal en los bebés y los niños en casos de diarrea y de desnutrición, que luego se comercializó a través de una firma láctea.
Este nuevo halago no hace más que reafirmar que la inversión constante en ciencia y en educación llevan a un país no sólo al progreso, sino que mejoran la calidad de vida de la sociedad.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios