Cuando la discreción transmite seguridad

Existen ciertas cualidades laborales que no tienen precio en el mercado.

20 Octubre 2009
Si deseamos que los demás confíen en nosotros, uno de los valores que debemos tener muy presente es la discreción. "Es una cualidad que no tiene precio y consiste en no revelar, a quien no se debe, asuntos que se conocen por la profesión o situación en la que uno se pueda encontrar. También se deben evitar preguntas que denotan un afán de curiosidad innecesario o impertinente", afirma Dolores García Gómez, directora del sitio Solucioneseficaces.com. Una persona discreta transmite seguridad, mientras que al contrario, puede ser percibida como un peligro en cualquier relación.
Otro valor  intangible en la relación laboral es el saludo. "La vida es como un espejo, cuando nos dirigimos a una persona y somos amables y educados, la otra persona, en la mayoría de los casos (siempre hay excepciones) nos contesta de la misma manera", plantea la experta. La cortesía y la buena educación reflejan calidad de vida en una persona. "Los hábitos que arrastramos desde la infancia, hacen más o menos fácil su posterior desarrollo. Hay veces que las urgencias en el trabajo nos impiden que esto sea posible, y que en alguna ocasión se pierdan las formas, pero si tenemos buena voluntad, lo conseguiremos", dice. Otros valores que harán que la imagen que perciban los demás, mejore de forma ostensible son: "la sencillez, que permitirá que nos respeten y reconozcamos los valores de los demás, la concisión, que demostrará la importancia que damos al tiempo ajeno, y el optimismo, que hará que seamos como un imán para otras personas que se sentirán más motivadas a relacionarse con nosotros.

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