Los problemas de infraestructura escolar

18 Octubre 2009
El deplorable estado de la Escuela 251, "Nuevo sol" del ex ingenio Mercedes, en Lules, así como las fallas en la organización para su funcionamiento resultan inconcebibles. Tal como se consigna en nuestra nota de ayer, los padres tomaron el establecimiento el martes y el miércoles pasados para reclamar por la falta de limpieza, de personal adecuado para esta tarea y por los problemas de suministro de agua al establecimiento, al que concurren 380 escolares.
La decisión de los padres, según se explicó, llegó al término de largos meses de reclamos y en momentos en que las carencias se agudizaron con la llegada de los calores de la temporada. La escasez de agua se convirtió en un severo problema sanitario, tanto en lo que hace al uso de los baños como en la limpieza del establecimiento. Los padres debieron encargarse de las tareas que corresponden a los conserjes, debido a que dos de ellos están de licencia por largo tratamiento, otra no puede hacer trabajo pesado y la cuarta no da abasto. Los problemas para limpiar la escuela son tan graves que un sector nuevo -que inicialmente fue pensado para EGB 3 pero quedó sin uso debido a que los alumnos que concurrían al establecimiento fueron derivados a otra escuela- no se puede aprovechar porque no hay quién lo mantenga limpio.
Así las cosas, los docentes y los progenitores han tenido que hacerse cargo, a lo largo del año, de concretar las tareas de conserjes -lo cual afecta a los padres, que dejan de trabajar para ayudar en la escuela; y a los maestros, que dejan de enseñar para limpiar- y hasta acarrear bidones con agua permanentemente para el uso de los baños.
El problema había sido planteado a comienzos de año. Como había presupuesto sólo para docentes y no se podía nombrar más conserjes, se pidió ayuda a la Municipalidad, que, por algún tipo de acuerdo con el Gobierno, se comprometió a enviar ayuda con personas que reciben planes sociales. "Pero estos se cansan y al no tener obligación, no regresan más", explicó la directora. Los padres organizaron juegos comunitarios para obtener dinero para pintar el frente del establecimiento y hacer frente a problemas mediante fondos de la cooperadora, pero todo resultó insuficiente. El cielo raso del patio está roto y -según le dijeron en Infraestructura Escolar a la directora- hay que hacerlo sacar porque "puede desplomarse arriba de los chicos".
Tras un análisis de los problemas de esta escuela, no se entiende que haya transcurrido todo el año escolar sin que se haya organizado un trabajo adecuado para superarlos. No se entiende cómo es posible que haya conserjes pero que no puedan trabajar y nadie los reemplace; que haya personal cedido por la Municipalidad para hacer esas tareas y que no tenga obligación de trabajar, pese a que recibe dinero; que no haya agua en los baños a los que concurren 380 chicos; que esa escuela haya recibido fondos en febrero -$5.000- y que todo se encuentre como al principio de los reclamos. Se advierte en esto no sólo una tremenda falla en la coordinación de Infraestructura Escolar -que debe saber cuáles son las necesidades y las urgencias de las 1.000 escuelas de la provincia- sino también la falta de solidaridad de los funcionarios, tanto del Gobierno como de la Municipalidad, para resolver los inconvenientes que afectan la educación de esos niños.
Cabe señalar que este problema, que parece singular, se agrava si se considera que se suma a inconvenientes que, en conjunto, marcan falta de oportunidades para los estudiantes del interior de la provincia, en comparación con los de las áreas centrales. En este sentido, se comprende que los padres hayan hecho oír sus quejas, al cabo de un año sin respuestas adecuadas por parte de los funcionarios.

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