Medir fuerzas y hacer buena letra

La condimentada interna electoral de la UNT tuvo efectos colaterales beneficiosos para los autoconvocados. Por Nora Lía Jabif - Editora de Cultura.

16 Octubre 2009
El divorcio político entre el rector Juan Alberto Cerisola y su vice, María Luisa Rossi de Hernández, condimenta de modo especial el período de definición de candidaturas para el recambio de autoridades en la UNT, que se dirimirá entre abril y mayo de 2010. Hasta ahora no se ha sumado públicamente un tercer nombre a los dos candidatos ya en danza, que son el propio rector, Juan Cerisola, y su vice. Por lo pronto, la relación entre ambos está incómodamente congelada, si se analiza desde la perspectiva de la dinámica institucional. Incómoda, porque la filosofía de la sospecha atraviesa cada una de las acciones que se emprenden en la Universidad, de un lado y del otro. En todo caso, la Universidad replica el fuerte "malestar de la cultura" que agita tanto a Tucumán como al resto de la sociedad argentina, en este 2009. La estrategia de Cerisola de echar a los secretarios afines a Rossi de Hernández una vez que esta le anunció el "divorcio", ha dado sus frutos, porque arrinconó a su vice, quitándole protagonismo político. Para "Pini" de Hernández, esta última etapa es un desafío: ella no tiene nada para repartir a cambio del apoyo a su candidatura. Sólo le queda retomar la capacidad de gestión que exhibió cuando fue decana de Psicología, durante dos períodos.
De todos modos, en política los triunfos o derrotas no sólo se miden por capacidad de gestión, sino, también, por la destreza de los armadores. La vicerrectora tiene como jefe de campaña a un político como José Hugo Saab, a quien más de un visionario ya intuye como aspirante a ocupar una banca como legislador en 2011. Por ahora, Saab teje en su bunker de la calle General Paz la campaña de "Pini" de Hernández, con un equipo integrado, entre otros, por el grupo de los funcionarios desplazados y por profesionales de distintas disciplinas.
La campaña de los cerisolistas, por su parte, hace pie en el gabinete del rectorado, pero también ha captado referentes en distintas facultades, que se reúnen cada 15 días en el Colegio de Ciencias Económicas para delinear la propuesta del programa 2010-2014 del oficialismo para la UNT.
¿Cómo se cuela la política partidaria? Si hasta hace apenas un mes en la UNT dos más dos parecían cuatro, los movimientos en la interna del radicalismo han puesto en duda esa obviedad: en el marco de la interna de la UCR, el senador electo José Cano, amigo indiscutible del grupo de la vicerrectora, hizo las paces con Luis Sacca, un franjista llegado de Ciencias Económicas que logró representatividad partidaria por su peso como subsecretario administrativo en el gabinete de Cerisola. Cano dijo que prioriza la unidad partidaria, y que la interna universitaria "se deberá dirimir por sus propios carriles". Hasta ayer, ni Cerisola ni María Luisa Rossi habían infor mado -si es que ya lo saben-quién será su vice en la fórmula.
Mientras tanto, el peronismo, que nunca duerme, traduce sus divisiones partidarias en la interna universitaria. Por cuerda separada, en cada una de las 13 unidades académicas ya se están cocinando las candidaturas a decanos, aunque el cronograma, en ese caso, es más distendido. Lo cierto es que hay facultades en la que se preanuncian por lo menos tres candidatos, como en Filosofía y en Medicina.
Si la vida universitaria está impregnada por el clima electoral, la cuestión social y política no le va en zaga. Esta semana, el Consejo Superior, y el propio Cerisola, a quien se le adjudica una estrecha cercanía con el gobernador José Alperovich, criticaron la escasa cobertura que les da Canal 10 (en la que la UNT y la Provincia son socias) a las marchas de los autoconvocados de la salud, que desde hace meses han ganado las calles reclamando mejoras salariales y de condiciones de trabajo y que han puesto entre las cuerdas al gobierno de Alperovich. A la sesión del martes del Consejo asistieron tres referentes de los autoconvocados. Una de ellos, Estela Di Cola, apeló a que Canal 10 "cumpla con el predicamento de la recientemente sancionada ley de Medios, de darles voz a todos".
El Consejo y Cerisola no sólo les dieron su aval político sino que, además, quedó entreabierta la puerta para que los dos representantes de la UNT en el directorio de Canal 10, Oscar Fiorito y Eduardo Torrego, expliquen cuál es la política comunicacional de la emisora. En la comunidad universitaria se ha manifestado ya el interés por rediscutir la cuestión de la propiedad del Canal, que nació universitario hasta que Antonio Domingo Bussi, cuando fue gobernador de facto, lo "provincializó", originando el engendro jurídico que hoy es, bajo el rótulo de Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria. Sin embargo, estiman que no es momento para tal discusión, en medio de semejante ebullición electoral.
De todos modos, existe la percepción de que en la UNT las amenazas de incendio terminan siendo apenas chispazos. Pasó con el pedido de informes sobre Minera Alumbrera, y parece haberse repetido con el "caso Moreno", en referencia al frustrado intento de designación como docente interino en Ciencias Naturales del secretario de Bienestar Universitario, Ramiro Moreno. Entre las diversas interpretaciones sobre esos "simulacros", no se descarta la siguiente: que cuando se es oposición pero se ha sido parte del poder de turno, siempre quedan muchos secretos compartidos.

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