Cargando el tanque para llegar a 2011

Con los problemas de coyuntura, el Gobierno gana tiempo y prepara el terreno para consolidar el poder. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA.

Marcelo Aguaysol
Por Marcelo Aguaysol 15 Octubre 2009
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El teléfono está más abierto que siempre. Néstor Kirchner ha discado tanto el número de José Alperovich como pocas veces en seis años de gestión del gobernador afin a la Casa Rosada. Los votos (propios y ajenos) en el Congreso le son útil al kirchnerismo para consolidar poder.   Después del 10 de diciembre, tras el recambio parlamentario, otra puede ser la historia para el oficialismo.  
Kirchner pone a prueba las lealtades. Sabe que Eduardo Duhalde volverá al escenario político, tratando de apoyarse en los gobernadores. Alperovich coqueteó con el duhaldismo en tiempos mirandistas y de eso ha quedado una buena relación. El kirchnerismo, a su vez, favoreció al tucumano con  no menos de $ 5.000 millones en seis años para ejecutar obras públicas, más por fuera que por dentro del presupuesto. Tucumán ha sido el laboratorio de los Kirchner y Alperovich fue, es y será el alumno preferido del matrimonio presidencial. Por eso no debe sorprender que, al iniciar 2010, Tucumán tenga preparado un crédito federal de $ 500 millones para cubrir los vencimientos de la deuda del año que viene, sin tener que esperar la prometida refinanciación del endeudamiento público.
Los que lo frecuentan suelen comentar que el mandatario gano cierto aire hasta el final de mandato. En parte con las reservas atesoradas en los años de vacas gordas, que aún no se puede establecer su destino de inversión. También porque el Gobierno nacional le garantizó, en cierta medida, un flujo de fondos regular para la obra pública. Mínimo, pero fundamental para que Alperovich pueda salir todas las mañanas a supervisar la ejecución de los trabajos.
Pese a la tranquilidad de los funcionarios de la Casa de Gobierno hay un problema que no encuentra solución y otro que asoma como un potencial dolor de cabeza para la gestión de Alperovich. El conflicto salarial con los médicos se prolonga en un juego de desgaste conjunto entre Gobierno y profesionales. Las propuestas de uno y otro lado distan de una posición intermedia. Pese a las marchas por la plaza Independencia, en el corazón del poder sostienen que de lo malo siempre se obtiene algo positivo. El Ejecutivo está llevando las negociaciones hasta fines de año, tal como habían especulado algunos funcionarios, como un escenario menos desfavorable para los intereses del Gobierno. De esa manera, no tendrá que abrir la discusión salarial antes de lo previsto (marzo). Públicamente, Alperovich sigue insistiendo que no tiene dinero para hacer frente a la demanda de los médicos. Y hasta anuncia que el ajuste continuará hasta marzo.
Apenas termine la zafra, el Ejecutivo tendrá que explorar qué sucederá con los obreros golondrina que, generalmente, van hacia otras provincias. En el sur sostienen que la crisis ha golpeado de tal manera que la fuerza laboral de esa zona del país demanda puestos para la mano de obra local, como aspecto prioritario. Esto puede redundar en una pérdida de oportunidades de trabajo para los tucumanos que buscan ingresos extra. El período interzafra es una inquietud para muchos.
Mientras tanto, y casi silenciosamente, el Ejecutivo va explorando alternativas para sostener los puestos, particularmente los vinculados a la obra pública. Frente a una posible merma de la plata federal, la Provincia podría apelar a los préstamos individuales de los organismos multilaterales para sostener el ritmo de la construcción de viviendas, de los caminos terciarios o del pavimento callejero. No debe sorprender que el Gobierno intente volver, en 2010, al mercado de créditos (vía Banco Interamericano de Desarrollo o Banco Mundial), con un pedido de asistencia de largo plazo de entre U$S 15 millones y U$S 20 millones.
La búsqueda de financiamiento extra se ha convertido en una obsesión para la gestión alperovichista. Se avecinan dos años difíciles desde el punto de vista político y financiero en el país. Con provincias complicadas en sus finanzas, las lealtades políticas serán efímeras. Lo importante para el gobernante es mantener cierta autonomía de vuelo para capear el temporal. Alperovich trata de cargar combustible para llegar fortalecido hasta 2011.

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