Un sistema demasiado vulnerable

Una protesta sindical puso contra las cuerdas el servicio de gas en el país. La industria pagó los platos rotos. Por Fernando García Soto - Redacción LA GACETA.

28 Septiembre 2009
Tal vez pocos tucumanos sean conscientes de que la semana pasada estuvieron a horas de quedarse sin gas natural para las tareas más simples y básicas, como cocinar o ducharse, por ejemplo. La restricción de la oferta del fluido no fue una consecuencia de un exceso de la demanda de los hogares argentinos para combatir el frío, ni porque la industria nacional haya alcanzado algún tope productivo que llevara a necesitar más gas para operar. No. Esta vez, un conflicto sindical en el sur del país puso contra las cuerdas el sistema interconectado nacional y puso en evidencia la fragilidad de esta estructura fundamental para la marcha del país. Aunque finalmente la sangre no llegó al río, en ese derrotero la que terminó pagando los platos rotos fue la industria, como siempre.
El lunes por la noche, se supo que las fábricas debían cerrar sus válvulas de gas por culpa de una medida de fuerza llevada adelante por los trabajadores petroleros de Neuquén y Río Negro, en contra del despido de 200 operarios. Así, la provisión de gas a los grandes consumidores de todo el país se vio afectada entre el martes y el jueves.
Según consignó un informe del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), las restricciones afectaron a más un tercio de la oferta de todo el país. De esta forma, el cierre total de las válvulas inyectoras de la cuenca neuquina dejó al sistema energético con casi 55 millones de metros cúbicos menos de gas para atender la demanda del país que asciende a 115 millones de metros cúbicos.
En Tucumán, ingenios, citrícolas, textiles y la central termoeléctrica de El Bracho se tuvieron que amoldar a la situación, lo que significó disminuir los niveles de producción. Esto significó que tuvieron que alterar los planes de trabajo y la estrategia comercial de las empresas, que en estos casos se ven obligadas a demorar entregas y a deteriorar la relación con los compradores de sus productos.
La experiencia no fue novedosa para las industrias tucumanas, que en los años de crecimiento económico tuvieron que padecer frecuentes restricciones en el suministro energético. Sin embargo, en el período invernal que acaba de concluir no hubo cortes de gas, en parte porque el clima no fue tan extremo como en años anteriores y por efecto de la desaceleración de la producción fabril en la Argentina, como consecuencia de la recesión.
El paro de los petroleros podría repetirse esta semana, según advirtió la Unión Industrial Argentina (UIA), entidad que manifestó su "grave preocupación por el efecto que este tipo de conflictos generan sobre la actividad productiva en diversas provincias". En nuestra provincia también se expresó el presidente de la Unión Industrial de Tucumán (UIT), Felipe Salas, quien evidenció el daño que la intempestiva medida provocó a las fábricas locales, al tiempo que opinó que no se debería sancionar a las industrias que no pudieron acatar el corte debido a que a menudo es imposible detener de un momento a otro los procesos productivos que están en marcha. La UIA observó que es inadmisible que un conflicto sindical que, debiera solucionarse en tiempo y forma en los ámbitos correspondientes, se desarrolle con una metodología que afecta directamente a gran parte de la industria nacional.
Felizmente, los inconvenientes no alcanzaron a los hogares, pero la crisis estuvo cerca. Pero la situación demuestra la vulnerabilidad del sistema, que puede desplomarse y provocar daños irreparables sólo a raíz de una protesta sindical.


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