El uso de radares para controlar la velocidad

28 Septiembre 2009
Tucumán es una de las provincias con mayor índice de accidentes en el país. De acuerdo con datos de la asociación civil "Luchemos por la Vida", durante 2008 se registraron en el país 8.205 muertos. Tucumán ocupa el séptimo lugar en materia de muertes, con 600 al año. En agosto pasado, representantes de organismos provinciales de seguridad vial aprobaron el Código Unico de Infracciones de Tránsito. Este permitirá sancionar las faltas de manera uniforme en todo el país mediante un sistema de puntaje (scoring), de quita de puntos en la licencia de conducir, que prevé el pago de onerosas multas. En forma general se quitarán dos puntos para las contravenciones leves, cuatro o cinco puntos para las infracciones graves y 10 para las muy graves.
En el afán de lograr un descenso de accidentes y de muertes, la Provincia se sumará en breve al plan nacional de radarización para controlar los excesos de velocidad en los sitios más peligrosos. La semana pasada se realizó una experiencia en ese sentido. Cinco unidades móviles equipadas con radares que detectan las infracciones de tránsito y forman parte de la "Patrulla Naranja", de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, llegaron a Tucumán. Los controles viales se hicieron en la autopista Tucumán-Famaillá y en el acceso norte.
Durante los operativos, se comprobó que la mayoría de los conductores no respeta los límites de velocidad permitidos, que en la autopista es de 110 km/h. Los agentes de la patrulla también controlaron si los ocupantes de los vehículos llevaban puesto el cinturón de seguridad y la documentación correspondiente. El móvil se ubica 150 metros antes del puesto de control. Cuando detecta la transgresión del automovilista, automáticamente las demás unidades reciben los datos; luego el infractor es abordado por otra patrulla que le informa acerca de su falta y le extiende la sanción correspondiente. Según informó la Secretaría de Transporte, para acceder a la tecnología de los radares, se presentaron sus cuatro lugares críticos, donde suceden con frecuencia accidentes mortales: sobre la ruta 38, a la altura de León Rougés y del cruce con Concepción; en la ruta 9, en el empalme con el camino a San Andrés, y en la ruta 157, sobre Bella Vista. En los controles efectuados en Tucumán no hubo sanciones, pero se les advirtió a los transgresores que una vez que se ponga en práctica el sistema no habrá consideraciones.
No es la primera vez que en Tucumán se emplean radares para controlar el exceso de velocidad. Estos comenzaron a funcionar en julio de 1998 en la avenida Aconquija, de Yerba Buena. En un principio fueron muy resistidos porque los infractores no estaban acostumbrados a que los multaran. En marzo de 2000, las autoridades de ese municipio indicaron que se labraban alrededor de 800 multas diarias en el 98, cifra que había descendido a 70 diarias durante ese año. El sistema se aplicó en varias oportunidades en la avenida Mate de Luna de nuestra ciudad, con resultados dispares, como consecuencia de la inconstancia de los operativos. En 1999, se produjo una fuerte controversia porque tres municipios decidieron aplicarlos en la ruta nacional 38, hecho considerado violatorio de la Ley Nacional de Transporte. Se produjeron acciones legales por parte de algunos damnificados, que tardaron muchos años hasta que la Justicia se expidió. En un nuevo arranque de preocupación por el alto índice de infracciones de tránsito, los radares regresaron a la Mate de Luna en enero de 2008, pero el entusiasmo duró poco y desaparecieron silenciosamente.
Toda medida que busque preservar la vida es positiva. Su éxito siempre dependerá de la concientización, de la constancia del control y de la aplicación rigurosa de la ley. Sería auspicioso si estos índices trágicos pudiesen revertirse.





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