26 Septiembre 2009 Seguir en 
Durante mucho tiempo fue considerado como uno de los mejores amigos del hombre. Pero esta relación afectiva se fue diluyendo en las últimas décadas y comenzó a ser reemplazada por una alianza con el cemento, con el hormigón. "El árbol que tú olvidaste siempre se acuerda de ti, y le pregunta a la noche si serás o no feliz. El arroyo me ha contado que el árbol suele decir: quien se aleja junta quejas en vez de quedarse aquí", dice la canción de Atahualpa Yupanqui.
La biología nos enseña que, entre los numerosos beneficios que nos proporcionan, los árboles reducen la velocidad del viento en un 50 %; filtran hasta una tonelada de polvo en un año (polvo mezclado con otras partículas, gases, bacterias, virus, etc.); diluyen las emisiones radioactivas del aire y el sonido, por cada 10 m que se interne en el bosque o en los parques. Tienen la facultad de reducir en 15 decibeles el sonido; protegen la piel del ser humano de los rayos ultravioletas emitidos por el Sol, y magnificados por la debilitación de la capa de ozono; pueden consumir 2,350 kilogramos de bióxido de carbono en una hora. Aumenta la humedad relativa del aire hasta en un 10 % bajo su sombra; bajo su copa, se produce una disminución de temperatura ambiental en el día hasta de 2° C, y por las tardes hasta de 5° C. Pero además se emplea su madera en la construcción de casas, de muebles, de pisos de parquet y de muchos ejemplares se extraen esencias medicinales.
Se celebró ayer el Día Provincial del Arbol. Según el titular de la Sociedad Amigos del Arbol, San Miguel de Tucumán dispone de 4 metros cuadrados de espacio verde por habitante, valor que está muy alejado de los 14 m2 que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). La falta de árboles en el microcentro es llamativa. Si bien, muchas veredas son angostas, se debería buscar la forma de plantar árboles. Las elevadas temperaturas, el recalentamiento del pavimento y la falta de arbolado hacen insoportable la circulación por el microcentro. Las peatonales carecen de sombra. La presencia de pérgolas con enredaderas harían mucho más agradable el paseo por esa zona, como sucede, por ejemplo, con las peatonales cordobesas.
La tala indiscriminada en los cerros y la falta de reforestación son una de las causas de los desbordes de los ríos y las inundaciones durante el estío. Pese a las recomendaciones de los ambientalistas, se siguen haciendo loteos en el piedemonte para la construcción de barrios privados. Para dar una idea del avance del hombre sobre la naturaleza, el directivo de la Sociedad Amigos del Arbol señaló que de las 400 hectáreas originales del parque 9 de Julio, sólo quedan 100.
Las autoridades se propusieron plantar 100.000 árboles hasta 2011, pero -según dijeron- deben luchar contra la depredación sin demasiados recursos. Hace un tiempo, una mendocina que vive en Río Seco dio el ejemplo de forestar la banquina de la ruta 38 a lo largo de varios kilómetros y de preocuparse por el cuidado de los ejemplares.
En la escuela, se podría incentivar a los chicos, previa enseñanza, a plantar árboles en sus barrios, con la supervisión municipal o de especialistas, y a hacerles un seguimiento. De ese modo, se combatiría con educación la depredación.
"Al que se va por el mundo suele sucederle así. Que el corazón va con uno y uno tiene que sufrir, y el árbol que tú olvidaste siempre se acuerda de ti. Arbolito de mi tierra yo te quisiera decir que lo que a muchos les pasa también me ha pasado a mí. No quiero que me lo digan pero lo tengo que oír: quien se aleja junta quejas en vez de quedarse aquí", dice la canción "El árbol que tú olvidaste", de don Ata.
Dicen que árbol que se corta o que no se planta, es un amigo que dejamos morir.
La biología nos enseña que, entre los numerosos beneficios que nos proporcionan, los árboles reducen la velocidad del viento en un 50 %; filtran hasta una tonelada de polvo en un año (polvo mezclado con otras partículas, gases, bacterias, virus, etc.); diluyen las emisiones radioactivas del aire y el sonido, por cada 10 m que se interne en el bosque o en los parques. Tienen la facultad de reducir en 15 decibeles el sonido; protegen la piel del ser humano de los rayos ultravioletas emitidos por el Sol, y magnificados por la debilitación de la capa de ozono; pueden consumir 2,350 kilogramos de bióxido de carbono en una hora. Aumenta la humedad relativa del aire hasta en un 10 % bajo su sombra; bajo su copa, se produce una disminución de temperatura ambiental en el día hasta de 2° C, y por las tardes hasta de 5° C. Pero además se emplea su madera en la construcción de casas, de muebles, de pisos de parquet y de muchos ejemplares se extraen esencias medicinales.
Se celebró ayer el Día Provincial del Arbol. Según el titular de la Sociedad Amigos del Arbol, San Miguel de Tucumán dispone de 4 metros cuadrados de espacio verde por habitante, valor que está muy alejado de los 14 m2 que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). La falta de árboles en el microcentro es llamativa. Si bien, muchas veredas son angostas, se debería buscar la forma de plantar árboles. Las elevadas temperaturas, el recalentamiento del pavimento y la falta de arbolado hacen insoportable la circulación por el microcentro. Las peatonales carecen de sombra. La presencia de pérgolas con enredaderas harían mucho más agradable el paseo por esa zona, como sucede, por ejemplo, con las peatonales cordobesas.
La tala indiscriminada en los cerros y la falta de reforestación son una de las causas de los desbordes de los ríos y las inundaciones durante el estío. Pese a las recomendaciones de los ambientalistas, se siguen haciendo loteos en el piedemonte para la construcción de barrios privados. Para dar una idea del avance del hombre sobre la naturaleza, el directivo de la Sociedad Amigos del Arbol señaló que de las 400 hectáreas originales del parque 9 de Julio, sólo quedan 100.
Las autoridades se propusieron plantar 100.000 árboles hasta 2011, pero -según dijeron- deben luchar contra la depredación sin demasiados recursos. Hace un tiempo, una mendocina que vive en Río Seco dio el ejemplo de forestar la banquina de la ruta 38 a lo largo de varios kilómetros y de preocuparse por el cuidado de los ejemplares.
En la escuela, se podría incentivar a los chicos, previa enseñanza, a plantar árboles en sus barrios, con la supervisión municipal o de especialistas, y a hacerles un seguimiento. De ese modo, se combatiría con educación la depredación.
"Al que se va por el mundo suele sucederle así. Que el corazón va con uno y uno tiene que sufrir, y el árbol que tú olvidaste siempre se acuerda de ti. Arbolito de mi tierra yo te quisiera decir que lo que a muchos les pasa también me ha pasado a mí. No quiero que me lo digan pero lo tengo que oír: quien se aleja junta quejas en vez de quedarse aquí", dice la canción "El árbol que tú olvidaste", de don Ata.
Dicen que árbol que se corta o que no se planta, es un amigo que dejamos morir.
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