11 Septiembre 2009 Seguir en 
BERLIN/ZURICH.- La automotriz estadounidense General Motors (GM) cedió ayer a las presiones del gobierno de Berlín y decidió vender un 55% de su filial alemana Opel al fabricante austriaco-canadiense de componentes automovilísticos Magna, además de poner otro 10% en manos de los trabajadores. Según informaron los portavoces de GM Europe en Zurich, por recomendación de su consejo de administración, que el miércoles se reunió en Detroit, el grupo se separará de Opel tras más de 80 años de historia común y Magna adquirirá la mayor parte de sus acciones junto con sus socios, el banco ruso Sberbank y el fabricante de coches Gaz.
El inversor financiero belga RHJ International, a favor del cual parecía mostrarse en un principio GM, pierde una partida que ha durado varios meses. Además de la participación de Magna y Sberbank, según lo acordado, un 10% de Opel quedará en manos de los trabajadores de la empresa, mientras que GM mantendrá el 35% restante de la nueva sociedad, bautizada como "New Opel", que se formará próximamente. "Un futuro con Magna no significa de modo alguno una ruptura con GM", enfatizó el presidente del consejo de administración de Opel, Carl-Peter Forster, a su vez presidente de General Motors Europe.
También la sociedad fiduciaria en cuyas manos está de momento Opel y en la que están representados el gobierno federal alemán, los estados federados en los que están asentadas las cuatro plantas de Opel en Alemania y la casa matriz GM, aprobó ayer la operación, con lo que despejó el camino para llevar a cabo esa operación. La canciller Angela Merkel manifestó ayer su satisfacción por esa decisión y su esperanza en que Opel pueda tener ahora un nuevo comienzo. "Me alegro enormemente", dijo. Según ella, el resultado está en la misma línea de lo que el gobierno alemán deseaba. "Este es un gran día para Opel y para la gente de Opel", agregó el vicecanciller, y candidato a jefe de gobierno, Frank-Walter Steinmeier. (DPA)
El inversor financiero belga RHJ International, a favor del cual parecía mostrarse en un principio GM, pierde una partida que ha durado varios meses. Además de la participación de Magna y Sberbank, según lo acordado, un 10% de Opel quedará en manos de los trabajadores de la empresa, mientras que GM mantendrá el 35% restante de la nueva sociedad, bautizada como "New Opel", que se formará próximamente. "Un futuro con Magna no significa de modo alguno una ruptura con GM", enfatizó el presidente del consejo de administración de Opel, Carl-Peter Forster, a su vez presidente de General Motors Europe.
También la sociedad fiduciaria en cuyas manos está de momento Opel y en la que están representados el gobierno federal alemán, los estados federados en los que están asentadas las cuatro plantas de Opel en Alemania y la casa matriz GM, aprobó ayer la operación, con lo que despejó el camino para llevar a cabo esa operación. La canciller Angela Merkel manifestó ayer su satisfacción por esa decisión y su esperanza en que Opel pueda tener ahora un nuevo comienzo. "Me alegro enormemente", dijo. Según ella, el resultado está en la misma línea de lo que el gobierno alemán deseaba. "Este es un gran día para Opel y para la gente de Opel", agregó el vicecanciller, y candidato a jefe de gobierno, Frank-Walter Steinmeier. (DPA)







