06 Septiembre 2009 Seguir en 

LA NACION: LA GACETA LITERARIA cumple 60
Jorge Rouillon
? La experiencia comenzó el 28 de agosto de 1949 y hoy, 60 años después, el mismo Dessein sigue dirigiendo La Gaceta Literaria, un suplemento de reconocido prestigio, que ahora ocupa cada domingo cuatro páginas de tamaño sábana con notas, entrevistas, críticas literarias y cruces de opiniones.
"Yo era un chico; me recibían, pero no me llevaban el apunte", reconoce Dessein, en una charla con LA NACION, al referirse a la gente del mundo cultural en Tucumán, adonde llegó tras haber trabajado cinco años en la corresponsalía de La Gaceta en Buenos Aires.
En aquellos días le vino bien una visita que hizo a Tucumán Ernesto Sabato -por entonces, el joven autor de Uno y el universo y El túnel- , que se conectó con varios jóvenes periodistas. Sabato escribió una nota, El hombre medio, en setiembre de 1949, y ayudó a conectar a La Gaceta Literaria con escritores de Buenos Aires, como Victoria y Silvina Ocampo, que se fueron sumando a tucumanos como Julio Ardiles Gray o Juan José Hernández, en un marco de gran apertura, que en la sección Polémica permitía a cualquier lector rebatir a los colaboradores.
Con el tiempo, el suplemento alcanzó no sólo dimensión nacional, sino internacional, con notas del premio Nobel griego Odysseas Elitis, de los españoles Rafael Alberti, María Teresa León y Julián Marías, y del norteamericano Ray Bradbury.
La Gaceta abrió las puertas a jóvenes valores. A los 16 años empezó a colaborar Tomás Eloy Martínez. "Me acuerdo de que algunos me preguntaban si me había vuelto loco o cómo se me ocurría publicarle a un chico que jamás sería escritor", dice Dessein. Pero más allá de que los libros de Martínez se venden hoy en todo el mundo, lo que desmiente ese aventurado vaticinio, Dessein pensó en aquel momento que nadie que no fuera un escritor podría haber puesto adjetivos como los ponía él.
Algo parecido le pasó con César Pelli, un estudiante que comentaba libros de arquitectura y a quien descalificaban arquitectos más veteranos. Otro tucumano que alcanzó reconocimiento mundial en la Unesco, Víctor Massuh, filósofo, escribió sus primeras notas en La Gaceta.
José Ignacio García Hamilton empezó a escribir allí a los 19 años, y Joaquín Morales Solá publicó una carta a Neruda cuando era un muchacho. Dessein convenció a un ex compañero de colegio para que escribiera en un diario: era Ernesto Schoo, que luego se dedicó al periodismo. Alejandra Pizarnik publicó por primera vez poesía en La Gaceta Literaria. Borges, Cortázar, Mujica Lainez, Mallea, Murena, Jauretche, Posse, Orozco, Saer: recorrer la lista de colaboradores sería interminable.
© LA NACION
Ñ - CLARIN: 60 AÑOS CON EL MISMO PILOTO
Ezequiel Martínez
Pero no se trata de un piloto automático, sino de uno muy experimentado. En un hecho inédito en la historia del periodismo cultural argentino, el suplemento literario del diario LA GACETA, de Tucumán, cumplió?sesenta años desde su fundación bajo la dirección del mismo periodista que aún se mantiene al frente del suplemento: Daniel Alberto Dessein. Lejos de fosilizarse, a lo largo de las décadas sus páginas fueron adaptándose a los cambios de época y costumbres, dándole lugar al análisis de los nuevos fenómenos culturales que exceden el campo literario.
Pero tal vez lo que cause más envidia y admiración es el catálogo de firmas y colaboradores que acompañan su historia. En sus primeros años le dieron espacio a adolescentes tucumanos como Juan José Hernández o Tomás Eloy Martínez y a escritores ocultos como Juan L. Ortiz, que se codeaban con artículos firmados por Rafael Alberti, Ricardo Molinari, o Ezequiel Martínez Estrada. En la década del 60 se sumarían Augusto Roa Bastos, Victoria y Silvina Ocampo, Julio Cortazar, Manuel Mujica Lainez, Olga Orozco, Angel Rama, Amelia Biagioni, Idea Vilariño. Luego vendrían Jorge Luis Borges, Ray Bradbury, Adolfo Bioy Casares, Julián Marías y Félix Luna. Después de haber ganado premios como el Konex de platino, a LA GACETA Literaria sólo le falta figurar en el Guinnes de los records.
© CLARIN
Jorge Rouillon
? La experiencia comenzó el 28 de agosto de 1949 y hoy, 60 años después, el mismo Dessein sigue dirigiendo La Gaceta Literaria, un suplemento de reconocido prestigio, que ahora ocupa cada domingo cuatro páginas de tamaño sábana con notas, entrevistas, críticas literarias y cruces de opiniones.
"Yo era un chico; me recibían, pero no me llevaban el apunte", reconoce Dessein, en una charla con LA NACION, al referirse a la gente del mundo cultural en Tucumán, adonde llegó tras haber trabajado cinco años en la corresponsalía de La Gaceta en Buenos Aires.
En aquellos días le vino bien una visita que hizo a Tucumán Ernesto Sabato -por entonces, el joven autor de Uno y el universo y El túnel- , que se conectó con varios jóvenes periodistas. Sabato escribió una nota, El hombre medio, en setiembre de 1949, y ayudó a conectar a La Gaceta Literaria con escritores de Buenos Aires, como Victoria y Silvina Ocampo, que se fueron sumando a tucumanos como Julio Ardiles Gray o Juan José Hernández, en un marco de gran apertura, que en la sección Polémica permitía a cualquier lector rebatir a los colaboradores.
Con el tiempo, el suplemento alcanzó no sólo dimensión nacional, sino internacional, con notas del premio Nobel griego Odysseas Elitis, de los españoles Rafael Alberti, María Teresa León y Julián Marías, y del norteamericano Ray Bradbury.
La Gaceta abrió las puertas a jóvenes valores. A los 16 años empezó a colaborar Tomás Eloy Martínez. "Me acuerdo de que algunos me preguntaban si me había vuelto loco o cómo se me ocurría publicarle a un chico que jamás sería escritor", dice Dessein. Pero más allá de que los libros de Martínez se venden hoy en todo el mundo, lo que desmiente ese aventurado vaticinio, Dessein pensó en aquel momento que nadie que no fuera un escritor podría haber puesto adjetivos como los ponía él.
Algo parecido le pasó con César Pelli, un estudiante que comentaba libros de arquitectura y a quien descalificaban arquitectos más veteranos. Otro tucumano que alcanzó reconocimiento mundial en la Unesco, Víctor Massuh, filósofo, escribió sus primeras notas en La Gaceta.
José Ignacio García Hamilton empezó a escribir allí a los 19 años, y Joaquín Morales Solá publicó una carta a Neruda cuando era un muchacho. Dessein convenció a un ex compañero de colegio para que escribiera en un diario: era Ernesto Schoo, que luego se dedicó al periodismo. Alejandra Pizarnik publicó por primera vez poesía en La Gaceta Literaria. Borges, Cortázar, Mujica Lainez, Mallea, Murena, Jauretche, Posse, Orozco, Saer: recorrer la lista de colaboradores sería interminable.
© LA NACION
Ñ - CLARIN: 60 AÑOS CON EL MISMO PILOTO
Ezequiel Martínez
Pero no se trata de un piloto automático, sino de uno muy experimentado. En un hecho inédito en la historia del periodismo cultural argentino, el suplemento literario del diario LA GACETA, de Tucumán, cumplió?sesenta años desde su fundación bajo la dirección del mismo periodista que aún se mantiene al frente del suplemento: Daniel Alberto Dessein. Lejos de fosilizarse, a lo largo de las décadas sus páginas fueron adaptándose a los cambios de época y costumbres, dándole lugar al análisis de los nuevos fenómenos culturales que exceden el campo literario.
Pero tal vez lo que cause más envidia y admiración es el catálogo de firmas y colaboradores que acompañan su historia. En sus primeros años le dieron espacio a adolescentes tucumanos como Juan José Hernández o Tomás Eloy Martínez y a escritores ocultos como Juan L. Ortiz, que se codeaban con artículos firmados por Rafael Alberti, Ricardo Molinari, o Ezequiel Martínez Estrada. En la década del 60 se sumarían Augusto Roa Bastos, Victoria y Silvina Ocampo, Julio Cortazar, Manuel Mujica Lainez, Olga Orozco, Angel Rama, Amelia Biagioni, Idea Vilariño. Luego vendrían Jorge Luis Borges, Ray Bradbury, Adolfo Bioy Casares, Julián Marías y Félix Luna. Después de haber ganado premios como el Konex de platino, a LA GACETA Literaria sólo le falta figurar en el Guinnes de los records.
© CLARIN
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