La mora en restaurar San Francisco

04 Septiembre 2009
Una de las primeras noticias sobre el tema se remonta a enero de 1985. En esa oportunidad, el editorial de LA GACETA "Iglesia histórica en peligro" señalaba que el templo de San Francisco se hallaba en riesgo de derrumbe. "Los técnicos opinan que el estado de conservación del templo, que ha sufrido en tantos años muchos cambios y remodelaciones, es crítico. La restauración requiere considerables fondos y se ha solicitado el apoyo de la Comisión Nacional de Monumentos Históricos", mencionaba.
Como se recordará, el predio del convento funcionó en 1812 como cuartel general del Ejército del Norte comandando por el general Manuel Belgrano y en ese suelo recibieron sepultura los héroes caídos en la Batalla de Tucumán el 24 de septiembre de ese año. Durante el combate sirvió además como hospital de sangre para atención de los soldados heridos. La construcción de la actual iglesia de San Francisco se inició en 1873, y se inauguró el 26 de septiembre de 1891. Declarado monumento histórico nacional en 1963, el templo fue diseñado y construido por un arquitecto franciscano italiano, fray Luis Giorgi. Es uno de los más antiguos de la provincia y quizás único en el país por su valor histórico, cultural y artístico.
Todos los años se informa acerca del avanzado deterioro del convento. En nuestra edición del 3/9, informamos que el desprendimiento de un pedazo de moldura de yeso sobre un asiento de la iglesia de San Francisco volvió a encender la luz de alarma. No hubo víctimas porque el accidente se produjo cuando el templo estaba vacío, pero el desmoronamiento prosigue. Si se hace silencio, se puede escuchar la lluvia de polvillo que cae en forma intermitente sobre el plástico de contención que cubre la cúpula en el interior. Sobre la vereda del convento que da hacia la calle San Martín, frente a la Casa de Gobierno, puede observarse a simple vista un importante abombamiento del revoque, que amenaza con reventar en cualquier momento, con el riesgo de que los trozos caigan y golpeen a los transeúntes. Se consigna que la humedad ha provocado la pérdida de las pinturas murales, especialmente en la sacristía, donde están los trabajos del artista italiano Aristene Pappi (datan de 1925); hoy están casi destruidos. Sobre la mesa de la misma sacristía siempre hay trozos de argamasa que caen del techo.
En octubre de 2008 informamos que una sola empresa se había presentado en el llamado a licitación pública nacional para recuperar y revalorizar los techos del templo de San Francisco. La firma Camaro Construcciones SRL propuso realizar los trabajos con una inversión de $ 1,7 millón. Una comisión de preadjudicación debía evaluar la documentación y la oferta económica. Posteriormente, si estas se aprobaban, se enviaría un informe al Gobierno nacional para que se rubricara el convenio de financiamiento.
Mientras la sistemática destrucción avanza sin impedimentos, se anuncia que la Secretaría de Obras Públicas de la Nación le enviará $ 1,7 millón a la Municipalidad capitalina para financiar la restauración. Por su parte, un funcionario municipal aseveró que hasta la fecha la Nación no remitió el dinero.
Han transcurrido más de 24 años y varias administraciones en el país, desde que se iniciaron las gestiones para lograr que el Poder Ejecutivo Nacional se haga cargo de la restauración del templo por tratarse de un monumento histórico. La ya incalificable mora por restaurar y mantener este patrimonio cultural que debería ser un orgullo para los argentinos y para los tucumanos, en particular, refleja la indiferencia por preservar esta parte significativa de nuestra historia. Sería positivo si el Gobierno provincial intercediera con energía para que se concretara de una vez por todas la tan anhelada recuperación del convento.

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