Miradas turísticas para tener en cuenta

02 Septiembre 2009
Siempre suele haber diferencias entre la visión que alguien tiene de sí mismo y la que tienen los otros de esa persona. A veces la mirada externa nos ayuda a completar la propia y a mejorarla si es que se consideran acertadas las observaciones que se formulan. En ese sentido, es llamativa la apreciación sobre Tucumán que hacen algunas  conocidas guías internacionales para el turista.
La Patagonia y Buenos Aires son los atractivos principales de la Argentina, mientras que el Noroeste ha comenzado a ubicarse en una mejor posición y, según consignamos en nuestra edición del lunes,  las últimas ediciones de las seis guías en lengua inglesa sobre Argentina más vendidas le dedican a nuestra región 235 páginas. De estas, 45 hacen referencia a Tucumán (19,14%). Salta y Jujuy gozan la cobertura más amplia de la región, mientras que Santiago del Estero, Catamarca y La Rioja ocupan un espacio reducido. A veces, ninguno. Todos los libros consultados por LA GACETA coinciden en destacar las Ruinas de Quilmes como el producto más interesante de Tucumán.
Entre otras cosas, se pondera la vida nocturna y la intensa actividad cultural de San Miguel de Tucumán, la "benigna y pintoresca" localidad de Tafí del Valle, la buena calidad del rugby y la creatividad para piropear a las damas. Entre los aspectos poco agraciados, la guía Lonely Planet señala: "quizá esta ciudad no sea agradable a primera vista, pero no hay que dejarse desanimar; San Miguel de Tucumán recompensa el tiempo invertido en tratar de conocerla". Según la publicación "Footprint", Tucumán carece del estilo y del esplendor arquitectónico colonial de Salta y agrega que pese a ser una de las primeras ciudades fundadas por los conquistadores españoles, quedan en pie muy pocos edificios antiguos. Otra guía, la "Fodor's" se refiere al mal estado del Parque de los Menhires, ubicado en El Mollar, mientras define como fabuloso el Museo de la Pachamama, en Amaicha del Valle.
Estas observaciones deberían ser tenidas en cuenta a la hora de diseñar una política turística. En los últimos lustros, las administraciones de turno han apostado fuerte a posicionar a Tafí del Valle como la gran atracción de Tucumán. Sin embargo, vemos que a los extranjeros les atrae justamente lo que ellos no tienen y es el patrimonio arqueológico vinculado con nuestro pasado americano que nunca se ha explotado debidamente y que tampoco es demasiado conocido por los mismos tucumanos. No es una casualidad que las Ruinas de Quilmes sean la "vedette" provincial para estas seis guías de habla inglesa. Por ejemplo, "Eyewitnes Travel" las considera el sitio arqueológico mejor conservado del país.
Sin embargo, poco contribuimos a difundir estas joyas del pasado, comenzando por el acceso a ellas. Los trabajos de reparación de la ruta 307 entre Tafí y Amaicha del Valle avanzan con demasiada lentitud y es desalentador para cualquier viajero circular por un camino poceado. Pese al conflicto de varios años entre la comunidad indígena y un empresario que tenía la concesión vencida, las ruinas de Quilmes pueden ser visitadas por el turista y los comprovincianos.
Ya que no hemos sabido conservar el patrimonio arquitectónico -lo seguimos destruyendo en pro del "progreso"-, deberíamos profundizar en la difusión de nuestros mitos, leyendas y costumbres y en la preservación de nuestros sitios arqueológicos. Naturalmente, acompañarlos con la infraestructura necesaria para su acceso y permanencia en el lugar. La cultura sigue siendo un aspecto importante y hay que aprovecharla en su máxima dimensión. No en vano Tucumán es conocido en el mundo a través de sus artistas e intelectuales, así como por las bondades de su tierra. Por lo tanto, sería interesante que se tuvieran en cuenta estos aspectos en el desarrollo turístico.

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