Comienzan dos meses clave
Los azucareros aún deben definir los volumenes finales de exportación de azúcar. Necesidad de evitar sorpresas. Por Fernando García Soto - Redacción LA GACETA
Tal como se preveía, el impacto de las bajísimas temperaturas de julio en el cañaveral tucumano fue más severo de lo que había calculado en un principio. Perder 205.000 toneladas de azúcar por heladas -y por quema de caña- no es lo mismo que sacrificar 100.000 toneladas -el volumen que se había barajado desde un principio-, de manera que la actividad recibió el informe de la Experimental con sensaciones ambivalentes, que fueron desde cierto alivio hasta la desesperación. Sin embargo, mientras algunos se esfuerzan por recalcar que el sector podría salir "hecho" frente al cataclismo climático, otros sostienen que este es el peor momento para relajarse.
El daño está y recaerá con su mayor peso en los dueños de los campos afectados por el meteoro. El resto buscará aprovecharse de un precio interno del azúcar, que se supone que tenderá a la suba porque el mercado "sentirá" las consecuencias de una disminución de la oferta.
Justo en el momento en que el sector azucarero argentino se apresta a decidir que no se puede aumentar más el volumen de azúcar destinado a la exportación, el valor externo del producto no deja de subir. El viernes, la posición más cercana en Nueva York cerró a U$S 22,5 la libra, y la tendencia no parece encontrar un techo. O sea, es buen momento para exportar, pero la prioridad la tiene siempre el mercado interno, según la filosofía de los azucareros "legalistas" o más temerosos de las represalias del impredecible y siempre necesitado de recursos extra Gobierno nacional. Otros directamente no quieren ni oír hablar de cercenar las exportación y sostienen que la venta externa de azúcar no debería bajar de las 800.000 toneladas en la presente temporada.
¿Cómo se desarrolló la "película" de la exportación de azúcar de la campaña 2009-2010? La zafra en marcha comenzó con un stock de 200.000 toneladas del endulzante, un volumen demasiado elevado, que era un claro reflejo de por qué el precio de la bolsa de 50 kilos de azúcar que se comercia en el mercado interno rondaba los $ 56 vagón-ingenio al inicio del proceso productivo. En un mercado sobreofertado con azúcar de 2008, se empezó a percibir que la producción de este año podría ser récord, y creció la preocupación ante lo que se presumía se traduciría en una debacle del mercado interno. Fue así que se decidió que este año se debía exportar un 35% de lo que se produjera, y que se tendría que inmovilizar otro 10% por si hiciera falta intervenir aún más en el mercado interno (finalmente, este porcentaje se terminó incorporando al esquema exportador, de manera que se decidió que el 45% del azúcar de la presente zafra se iba a vender al exterior). Los porcentuales eran los más altos de la historia, al punto de que el sector se propuso sacar al exterior 900.000 toneladas de crudo, meta de difícil cumplimiento, debido a que la Argentina no dispone de una estructura logística suficiente para llevar adelante tamaña iniciativa. Debido a la imperiosa necesidad de generar recursos inmediatos, industriales y cañeros de Tucumán, Jujuy y Salta fijaron precios para 700.000 toneladas, que luego reajustaron hasta plantarse en U$S 270 la tonelada. Este valor, que en comparación con los precios del crudo del año pasado parece más que óptimo, quedó empequeñecido tras la escalada que registró el precio del azúcar en el mercado de Nueva York, lo que puso de malas a muchos, en especial a los cañeros que viven sospechando que la industria los "pizarrea" con las exportaciones. Algunos se ilusionaban con actualizar los precios de la exportación para las posibles 200.000 toneladas que faltaban -hasta completar las 900.000 toneladas- y fue ahí que el diablo metió la cola y tiró abajo las expectativas de una superproducción. No obstante, el cálculo que realizan ciertos operadores es que las provincias azucareras elaborarán este año 2,2 millones de toneladas del endulzante, que se sumarán a las 200.000 toneladas de existencias iniciales, volumen al que se debería restar 1,6 millón de toneladas -consumo interno y stock necesario para comenzar la temporada 2010-. De ser certeras estas previsiones, no quedará otra que exportar 800.000 toneladas de crudo, para lo cual se deberán fijar precios por 100.000 toneladas.
Mientras el análisis de la teoría insume buenas dosis de energía de quienes comandan las acciones del sector azucarero argentino, entre los cañeros persiste el convencimiento de que las cosas para ellos siguen muy malas. La mayoría de los ingenios tucumanos paga tarde y mal las exportaciones, pese a que el compromiso era justamente que se haría un esfuerzo para que los productores dispongan de recursos frescos para encarar sus gastos de zafra. Para estos, el horizonte es sombrío, pese a que en 2010 se cree que habrá excelentes condiciones para la actividad, por buenas perspectivas externas y porque entrará a regir el programa nacional de biocombustibles.
La zafra 2009 entrará en la etapa final y es posible que de a poco comiencen a recomponerse las cosas. Los próximos dos meses serán clave para definir en qué posición queda cada azucarero para encarar la próxima temporada.







