Vladimir Nabokov, otro grande cumple 110

Por Paula Varsavsky. Para LA GACETA, Buenos Aires.

23 Agosto 2009
El año 1899 vio nacer, sin duda, a tres de los más grandes escritores del Siglo XX. Hablamos de Jorge Luis Borges, de Ernest Hemingway y de Vladimir Nabokov. Cuando se cumplieron 100 años del nacimiento de Vladimir Nabokov, en 1999, se publicó una versión revisada de Habla, memoria, la autobiografía que Nabokov escribió cuando aún residía en Estados Unidos. Este año, en el que se cumplen 110 años del mismo acontecimiento, se publicará un texto inédito del autor, titulado El original de Laura.
Sin embargo, más allá del constante reconocimiento internacional, hay varias editoriales y varios críticos de nuestro país que también le dedican su atención. Se han publicado recientemente varios libros sobre su obra: Nabokov y su Lolita, de Nina Berberova; Extraterritorial, ensayos sobre literatura y la R, de George Steiner; y Fantasmas, de Daniel Link, que le dedica algunas páginas al excéntrico autor trilingüe oriundo de Rusia.

Entre Europa y América
Los primeros 18 años de la vida de Nabokov transcurrieron entre la amplia casa de San Petersburgo y la dacha de la familia, frecuentada como lugar de descanso durante los fines de semana.
Los Nabokov, una familia aristocrática, terminarían emigrando a Europa a raíz de la revolución bolchevique. Vladimir nunca retornó a su tierra natal.
Mientras su familia se instalaba en Alemania, el exilio forzado llevó al joven a comenzar sus estudios universitarios en la Universidad de Cambridge, Inglaterra. En aquel momento, la intelectualidad británica apoyaba el recientemente instaurado régimen comunista de la Unión Soviética, lo cual llenaba de resentimiento a Nabokov. Por entonces afirmó: "El tipo de familia rusa al que yo pertenecía -un tipo actualmente extinguido- tenía, entre otras virtudes, una tradicional afición a los confortables productos de la civilización anglosajona".
Nabokov escribió sus primeros textos literarios en ruso y publicó su primera novela a los 27 años. Su vasta obra, escrita en inglés, francés y ruso consta de más de una veintena de títulos entre novelas, cuentos y crítica literaria.
A los 41 años, luego de verse imposibilitado de conseguir un empleo como profesor universitario en Gran Bretaña, emigró a Estados Unidos desde París, junto a su mujer y su hijo. Fue allí donde escribió las novelas que lo transformaron en un escritor de notoriedad internacional. Entre ellas se encuentran Lolita, El regalo, Risa en la oscuridad y Pálido fuego. Su prosa florida, las imágenes profusas y el extremo cuidado por el lenguaje forjaron un estilo único.
Famoso por sus comentarios excéntricos sobre literatura, opinaba que la correspondencia entre el Ulises de Joyce y la Odisea no era más que un invento del autor para justificar su intrincada novela.
Durante sus años de profesor universitario en Estados Unidos, el autor se convirtió en colaborador de varias de las publicaciones literarias más prestigiosas, como el semanario New Yorker.
El narrador y biógrafo norteamericano Edmund White (acaso el único escritor cuya primera novela, Olvidando a Elena, fue elogiada por Nabokov), dijo a esta cronista al ser entrevistado en su departamento de Nueva York: "actualmente me sucede con el escritor inglés Alan Hollinghurst aquello que solamente me había sucedido con Nabokov: salgo corriendo a comprar su nuevo libro en cuanto llega a las librerías".  © LA GACETA

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