El desarrollo de software, una actividad que en Tucumán le escapa a la crisis

Cuatro jóvenes emprendedores informáticos, agrupados en el Clúster Tucumán Technology, son optimistas sobre la posibilidad de que la provincia se convierta en un polo de desarrollo de software. El sector se plantea una serie de objetivos para sostener la competitividad. Entre ellos, una mayor interacción con el espectro económico local y conseguir mano de obra calificada.

JOVENES EMPRESARIOS DE LA INFORMATICA. Jorge Leiro, Martín Azar, Marina Sánchez y Miguel Merched integran el Clúster Tucumán Technology (CTT). LA GACETA / ANTONIO FERRONI
JOVENES EMPRESARIOS DE LA INFORMATICA. Jorge Leiro, Martín Azar, Marina Sánchez y Miguel Merched integran el Clúster Tucumán Technology (CTT). LA GACETA / ANTONIO FERRONI
02 Agosto 2009
En épocas de recesión, la retracción de la economía es general, pero hay actividades que marcan la excepción, que van a contrapelo de la crisis. Este es el caso de quienes se dedican al desarrollo y a la comercialización de software.
En Tucumán, las pequeñas y medianas empresas (PyME) del sector explican que a pesar de que la suba de costos dañó la rentabilidad, la facturación creció, y atribuyen la mayor dinámica de trabajo a la necesidad de las compañías de diversos rubros de achicar gastos, de agilizar procesos y de no quedarse rezagadas en el objetivo perpetuo de sostener la competitividad.
LA GACETA entrevistó a cuatro empresarios del software tucumanos, que se declararon optimistas respecto de las chances de que la provincia se convierta en un centro de desarrollo de productos y de servicios informáticos.

Notable crecimiento
Desde 2002 el sector experimentó una expansión de al menos un 400% y emplea a unas 40.000 personas en todo el país. En Tucumán se emplean entre 400 y 500. En Córdoba, por ejemplo, genera más empleos que las automotrices.
Los emprendedores consultados representan cuatro empresas que, junto con otras cinco, conforman el denominado Clúster Tucumán Technology (CTT). Esta asociación se conformó en febrero de 2008 y su fin es otorgar un mayor valor agregado a los productos y a los servicios informáticos y ofrecer soluciones a los mercados provincial, na- cional e internacional. De hecho, la mayoría de los asociados está exportando software. El clúster cuenta con el respaldo del Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP).
"Hay muchos cuentapropistas que se dedican al software en Tucumán; pero compañías legalmente constituidas y con infraestructura de empresas hay unas 30. Las agrupadas en el clúster son nueve, y la asociación nos facilita el desarrollo y mejoras de calidad, por un lado, y, por otro lado, con una marca paraguas, mejorar el posicionamiento externo", comentó Miguel Merched (e-ssence), presidente del CTT. "Esta marca nos permite sentarnos a dialogar con el IDEP, con el Gobierno provincial o con la SePyME para conseguir beneficios y ayudas para sostener la competitividad. El clúster nos da escala para negociar: no es lo mismo negociar en grupo que por separado", aseveró Martín Azar (Global ID).
Por su parte, Jorge Leiro (Telemática) afirmó que la crisis ha provocado cierto resentimiento en el nivel de actividad, pero que en general los negocios se han seguido concretando. "A todos nos ha ido bien. Hemos tenido un crecimiento en la facturación, aunque no en la rentabilidad", aseveró.
Marina Sánchez (Aplika) sostuvo que la cadena de pagos se ha demorado. "Antes de la crisis, en tres o en cinco meses podías cerrar un negocio. Ahora tal vez son ocho o 10 meses, porque los clientes están repensando la inversión. Te aseguran que lo quieren hacer, pero te piden paciencia", dijo. Azar también apuntó la retracción. "Nosotros, que trabajamos con empresas agroindustriales, sí hemos sentido la crisis. Pero las otras unidades de negocios funcionan muy bien. Inclusive, el equipo, entre el año pasado y este, ha crecido bastante. Estamos en una oficina más grande, por ejemplo. Lo bueno es que hemos usado el bajón en ese tipo de productos para trabajar en otros y prepararlos para cuando la actividad repunte", comentó.
Unos 80 ingenieros en sistemas se gradúan cada año de las tres universidades de la provincia que cuentan con la carrera: la UNT, la UTN y la Unsta. Y la complejidad y la magnitud del espectro económico tucumano ofrecen ventajas para el desarrollo del software. Sin embargo, los emprendedores consultados sostienen que les cuesta hacer negocios con empresas de esta provincia, ya que perciben de ellas cierta aversión a informatizar los procesos y, además, cuando toman esa decisión, piensan casi automáticamente en que esa tarea debe ser encarada por grandes empresas foráneas, cuando desde Tucumán se exportan softwares a España, a Gran Bretaña y a Bolivia, por ejemplo. "Falta concientizar sobre la necesidad de contar con sistemas seguros, que agilicen los procesos internos y externos de las empresas. Además, grandes compañías tucumanas, tal vez por desconocimiento, optan por comprar software en otras provincias o en el exterior a valores altísimos, ya que no sólo cuesta caro el producto, sino también el know how; es decir, las horas que los capacitadores les dedican al personal de las empresas, las noches de hotel, los viáticos, etcétera. En Tucumán se pueden conseguir programas a medida mucho más baratos, igual o más seguros, de calidad y con personal que habla el mismo idioma y vive en la misma ciudad", explicó Marina Sánchez.
Los emprendedores, sin embargo, coincidieron en que una contundente estrategia de comercialización, por medio de la publicidad web y de una buena difusión general, atraerá más clientela local.
Además, confirmaron que actualmente se encuentran trabajando en un convenio con el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), con la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa de la Nación (SePyME) y con el IDEP para propiciar la certificación de calidad en las empresas del grupo.

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